Octubre, mes de la prevención del cáncer
Representar a Panamá en el Festival Mundial de Sobrevivientes de Cáncer de Mama, celebrado en Francia, fue para Floribeth Campos y las integrantes de Pink Warriors Panamá, una experiencia que trascendió el deporte. Junto con más de 150 equipos y 4500 sobrevivientes de distintos países, encontraron en el Dragon Boat un lenguaje común para celebrar la vida, compartir historias y reconocer la fuerza que surge cuando una comunidad se une.
«En Francia entendimos, una vez más, que el cáncer puede cruzar fronteras, pero también puede unir corazones. Éramos mujeres de culturas, edades y países distintos, pero había algo que nos hacía iguales: habíamos sobrevivido y estábamos allí para celebrar la vida», cuenta Campos.
Llevar la bandera panameña tuvo para ellas un significado especial. «Sentimos que no remábamos solamente por nosotras; remábamos por todas» las mujeres que en Panamá han enfrentado el cáncer de mama.


UNA FUERZA QUE SE CONSTRUYE JUNTAS
Para Campos, el Dragon Boat se ha convertido en una herramienta de rehabilitación física y emocional. Cada entrenamiento permite fortalecer el cuerpo, trabajar en equipo y recuperar una confianza que el proceso de cáncer puede afectar.
«Cuando remamos, fortalecemos nuestro cuerpo, trabajamos en equipo y recuperamos muchas veces una confianza que el cáncer nos había hecho perder», explica. La experiencia internacional también les confirmó que la historia de una sobreviviente no termina con el diagnóstico ni con el tratamiento. «Puede convertirse en una nueva oportunidad para vivir, para servir y para ayudar a otras mujeres».
De esa experiencia nace la campaña que Pink Warriors impulsa este año: «Nadie rema sola». Para Campos, el mensaje tiene una dimensión especialmente personal, pues volver a recibir un diagnóstico significó enfrentarse nuevamente al miedo y la incertidumbre. Sin embargo, hubo algo que no volvió a sentir: la soledad.
«‘Nadie rema sola’ nace de algo que hemos vivido algunas y comprobado una y otra vez: cuando enfrentamos el cáncer, necesitamos una red que nos sostenga», afirma.
ACOMPAÑAR TAMBIÉN ES CUIDAR
La familia, la pareja, los amigos y la comunidad de sobrevivientes ocupan un lugar fundamental durante el diagnóstico, el tratamiento y la recuperación. Para Campos, no siempre se necesitan respuestas. A veces basta con estar.
«Tener alguien que te abrace, que camine contigo, amigos que estén presentes y una comunidad que realmente comprenda lo que estás viviendo puede hacer una enorme diferencia», señala.
Ese acompañamiento no sustituye la atención médica, pero puede contribuir a atravesar el proceso con mayor fortaleza y esperanza. Por eso, desde Pink Warriors buscan que el apoyo no se limite a octubre. «El cáncer no tiene calendario», recuerda Campos.
Octubre permite hablar de prevención, detección temprana y conciencia, pero el acompañamiento, la rehabilitación física y emocional, la educación y la orientación deben mantenerse durante todo el año. «Queremos construir desde Pink Warriors una comunidad en la que nadie sienta que está remando sola», concluye.
@pinkwarriorspanama