Estacionarse por unos minutos en una acera, un paso peatonal o una línea amarilla puede parecer una decisión menor, pero sus consecuencias pueden afectar a peatones, a conductores y el flujo vehicular.
Para Carlos Ayuso, Director de Tránsito y Seguridad Vial de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), el problema está relacionado principalmente con una conducta que se ha normalizado.
«El error más crítico es la invasión de las aceras, ya que obliga al peatón a transitar por la vía, incrementando el riesgo de accidentes por atropello», explica Ayuso. A esta práctica se suman el estacionamiento sobre pasos peatonales, intersecciones, isletas y paradas de autobuses. En el caso de los conductores, los vehículos en doble fila o al costado del carril reducen el espacio de circulación y pueden provocar maniobras repentinas.

DESENCADENAR UN ACCIDENTE
Un vehículo detenido en un sitio indebido se convierte en un obstáculo que modifica el comportamiento de quienes circulan. Puede obligar a frenar bruscamente, cambiar de carril o invadir el sentido contrario para esquivarlo. También puede crear puntos ciegos y reducir la visibilidad entre peatones y conductores.
El riesgo aumenta en esquinas, curvas y pasos peatonales. «El vehículo bloquea la visibilidad mutua: el peatón no puede ver si se acerca un auto, en tanto, el conductor que transita no puede ver al peatón que está a punto de cruzar la vía», señala.
Esta situación ha sido identificada en sectores como San Francisco, donde el crecimiento comercial de una zona tradicionalmente residencial ha incrementado la presión sobre los estacionamientos.
A su criterio, restaurantes, clínicas y comercios, en algunos casos sin suficientes espacios para vehículos, han contribuido a la invasión de servidumbres, aceras y estacionamientos de residentes.
«El cambio que se espera generar es el paso de una cultura centrada en la ‘conveniencia del auto’ a una cultura de ‘convivencia urbana’», afirma. La meta, añade, es que el espacio público sea entendido como un lugar compartido y que las calles sean caminables, seguras y accesibles.

ANTES DE APAGAR EL MOTOR
Los operativos de la ATTT han encontrado infracciones recurrentes como ocupar aceras, estacionarse en líneas amarillas, bloquear rampas y espacios destinados a personas con movilidad reducida, además de obstruir entradas y estacionamientos.
Desde febrero de 2026, Panamá Conecta permite reportar, mediante fotografías o videos con geolocalización, infracciones como conducir por el hombro, estacionarse en aceras, líneas amarillas y espacios destinados a personas con discapacidad.
Para Ayuso, la participación ciudadana permite ampliar la fiscalización y fortalecer la corresponsabilidad.
Cuando no existe un espacio permitido, recomienda buscar estacionamientos formales, aunque implique caminar algunas cuadras, o considerar transporte público: metro, taxis y otras alternativas de movilidad.
Su recomendación final es aplicar la empatía antes de apagar el motor. «Ninguna diligencia personal vale más que la vida o la seguridad de los demás en la vía pública».