Desde un punto de vista biológico, el envejecimiento consiste en la acumulación gradual de una gran variedad de daños moleculares y celulares, lo que provoca una disminución progresiva de las capacidades físicas y mentales, un mayor riesgo de enfermedades y, eventualmente, la muerte, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Estos cambios no ocurren de manera uniforme ni están determinados únicamente por la edad cronológica. La diversidad que caracteriza a la vejez responde a múltiples factores biológicos, sociales y ambientales. Además, esta etapa suele estar acompañada de importantes transiciones de vida, como la jubilación, cambios de residencia o la pérdida de seres queridos.

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ENVEJECIMIENTO SALUDABLE

La medicina de la longevidad surge como una disciplina enfocada en prolongar no solo la vida, sino también los años vividos con buena salud.

Según la doctora Pilar Santamaría, Subdirectora Médica de Hospiten Paitilla, esta especialidad se centra en la detección temprana, la prevención y los tratamientos personalizados para extender el *healthspan*, es decir, los años de vida saludable.

“No podemos detener el paso del tiempo, pero sí podemos influir mucho en cómo envejecemos”, señala la especialista, quien destaca la importancia de evaluar factores como la salud cardiovascular, el metabolismo, la masa muscular, el sueño, la nutrición, la salud mental y la detección oportuna de enfermedades.

PRESERVAR LA FUNCIONALIDAD

Más allá de alcanzar una edad avanzada, la doctora considera que el verdadero objetivo es conservar la independencia y la calidad de vida.

“Envejecer bien no es solo llegar a una edad avanzada, sino conservar autonomía, fuerza, movilidad y claridad mental”, afirma.

Entre los pilares fundamentales menciona el entrenamiento de fuerza para mantener la masa muscular, el control de la salud metabólica, la protección de la salud cognitiva y emocional, un buen descanso, las relaciones sociales y los chequeos médicos periódicos.

BUENOS HÁBITOS

Los hábitos saludables continúan siendo la herramienta más eficaz para favorecer una longevidad plena. La OMS advierte que las personas con niveles insuficientes de actividad física tienen entre un 20 % y un 30 % más riesgo de muerte que quienes se mantienen activas.

Por ello, los especialistas recomiendan combinar ejercicio cardiovascular y entrenamiento de fuerza, mantener una alimentación equilibrada rica en proteínas, fibra y vegetales, dormir adecuadamente, controlar el estrés y realizar evaluaciones médicas preventivas que permitan detectar enfermedades en sus etapas iniciales.

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