La tos ferina también se conoce como tos convul-siva. Según la Organización Mundial de la Salud, es una enfermedad bacteriana muy contagiosa que afecta al tracto respiratorio. Está causada por una bacteria (Bordetella pertussis o Bordetella parapertussis) que se encuentra en la boca, la nariz y la garganta de una persona infectada.

La tos ferina vuelve a encender las alertas en Panamá. «La situación actual muestra un repunte claro en los últimos años, especialmente en 2025, tendencia que continúa en 2026», explica el Dr. Xavier Sáez Llorens, Pediatra Infectólogo.

Las cifras lo confirman. En 2025 se registraron 52 casos confirmados y dos defunciones, mientras que en lo que va de 2026 ya se contabilizan 20 casos y una muerte, representando «el número más alto desde 2019». Este comportamiento, añade, está alineado con el aumento regional observado en las Américas tras la pandemia.

VULNERABLES Y COMPLICACIONES

El especialista advierte que los más afectados son los lactantes menores de un año, en particular aquellos menores de seis meses. “Son los más vulnerables porque no han completado su esquema de vacunación o no lo han iniciado”, señala.

Las complicaciones en este grupo pueden ser severas y progresar rápidamente. “La neumonía es la más frecuente y potencialmente mortal”, explica.

También se presentan episodios de apnea — pausas en la respiración—, convulsiones y encefalopatía, que pueden dejar secuelas neurológicas. A esto se suman otitis media, deshidratación, pérdida de peso y la necesidad de hospitalización.

En los casos más graves, la enfermedad puede derivar en hipertensión pulmonar e incluso la muerte. “La letalidad es significativamente mayor en menores de seis meses no vacunados o hijos de madres no vacunadas”, enfatiza. Este punto subraya la importancia de la prevención desde el embarazo.

En adolescentes y adultos, aunque la enfermedad suele manifestarse como una tos persistente, no está exenta de complicaciones. “Pueden presentarse fracturas costales, incontinencia urinaria o insomnio”, agrega, además del riesgo de transmisión a los más vulnerables.

VACUNACIÓN: CLAVE PARA CONTENER EL BROTE

Para el Dr. Sáez Llorens, la principal herramienta de prevención es clara: la vacunación. “La tos ferina es altamente prevenible, pero la baja cobertura fue un factor determinante en el brote de 2025”, afirma.

Entre las medidas prioritarias destaca la vacunación en embarazadas: “Aplicar la Tdap entre las semanas 27 y 36 es una de las estrategias más efectivas para proteger al recién nacido”. También insiste en completar el esquema en lactantes —a los 2, 4 y 6 meses, con refuerzos posteriores— y mantener coberturas superiores al 95 %, espe- cialmente en zonas de mayor riesgo.

A esto se suman acciones como vigilancia epidemiológica activa, diagnóstico oportuno mediante PCR, aislamiento de casos, tratamiento antibiótico temprano y educación comunitaria.

“Es fundamental no retrasar la vacunación ni subestimar los síntomas”, concluye, subrayando que la prevención sigue siendo la mejor defensa frente a esta enfermedad.

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De interés

Los grupos más vulnerables son los lactantes menores de 1 año. Las mujeres embarazadas son clave porque pueden transmitir protección pasiva al feto o, por el contrario, exponer al recién nacido. Las complicaciones son graves, sobre todo en lactantes y niños pequeños.