En el universo de Cartier, todo comienza con la piedra. No se trata solo de gemas excepcionales, sino de piezas con carácter, historia y una energía capaz de inspirar creaciones únicas. Así lo confirma su más reciente colección de alta joyería, concebida como una auténtica “sinfonía de piedras”, donde cada elemento cobra vida a través del diseño y el savoir-faire de sus artesanos.
DISEÑO, COLOR Y ARQUITECTURA EN ARMONÍA
El collar Olorra resalta por su imponente composición de esmeraldas colombianas, combinadas con turquesas, lapislázuli y diamantes, creando una arquitectura vibrante que juega con contrastes cromáticos. Por su parte, Solenara apuesta por la pureza del diseño, dejando que dos esmeraldas sean protagonistas en una estructura equilibrada y minimalista.
La creatividad también alcanza niveles escultóricos con Tellura, una pieza inspirada en el origen volcánico de los diamantes, en la que el volumen y el movimiento evocan la fuerza de la naturaleza. En contraste, Tutti Kanya celebra la exuberancia natural con una esmeralda central de Zambia rodeada de una explosión de colores en rubíes, zafiros y esmeraldas, reinterpretando el icónico estilo Tutti Frutti de la Maison.
EL LEGADO ANIMAL Y LA IDENTIDAD CARTIER
El ADN de la Maison se hace evidente en piezas como Panthère Kentia, en la que la emblemática pantera cobra vida a través de una compleja escultura tridimensional, integrada en un collar dominado por un zafiro de Ceilán de gran tamaño. Asimismo, Haryma rinde homenaje al tigre mediante una composición dinámica de topacios y diamantes que recrean el movimiento del felino, destacando la precisión técnica y el carácter narrativo de cada diseño. La colección se complementa con anillos que exploran nuevas formas y estructuras. Desde el innovador diseño modulable de Specula hasta la intensidad cromática de Tetraya con su esmeralda colombiana, cada pieza re- afirma el compromiso de Cartier con la excelencia, el detalle y la constante reinvención de la alta joyería.



