Ingredientes:
3 sobres de gelatina sin sabor
1½ taza de caldo de pollo
6 onzas de bacon
¼ libra de mantequilla (1 barra)
1½ libra de hígados de pollo limpios
2 cebollas medianas
½ taza de puerro
1 cucharadita de tomillo
½ cucharadita de romero
½ cucharadita de orégano fresco
1 cucharada de perejil italiano
5 onzas de mermelada de cualquier fruto rojo
½ cucharadita de cayenne pepper
1 taza de oporto
3 cucharadas de cognac
Sal y pimienta al gusto
Procedimiento:
Disuelve la gelatina en el caldo de pollo. En una olla grande a fuego alto, calienta el bacon para que suelte su grasa sin que se tueste. Retira el bacon de la olla, baja el fuego, y en el aceite que dejó derrite media barra de mantequilla. Fríe los hígados en este aceite sin que se cocinen mucho. Retira de la olla. Agrega la otra mitad de la mantequilla y sofríe la cebolla, puerro y las hierbas hasta que estén suaves y la cebolla esté translúcida, pero sin dorarse.
Agrega el caldo de pollo con la gelatina disuelta, bacon, mermelada, cayenne, el oporto y el cognac. Cocina hasta que solo quede caldo suficiente para licuar los hígados. Añade los hígados y cocina 3 minutos más. Con la sal hay que tener cuidado pues el bacon y el caldo de pollo ya tienen; prueba y ajusta si es necesario, revuelve y retira del fuego. Licúa y pasa por una coladera gruesa. Vierte en el molde en donde lo vas a dejar enfriar.
Yo lo pongo en vasijas pequeñas y lo congelo para usarlo cuando lo necesito o para darlo de regalo. Para este evento lo desmoldé y lo adorné con pistachos molidos, acompañado de un coulis
de frutos rojos.



