Nuestro país se prepara para enfrentar los efectos de un fenómeno climático que puede cambiar el comportamiento de las lluvias, elevar las temperaturas y poner presión sobre recursos esenciales como el agua.

Recientemente, el Consejo de Gabinete declaró el estado de emergencia nacional ante las condiciones asociadas a El Niño, con medidas de prevención y respuesta que estarán vigentes hasta junio de 2027.

UN PAÍS, DOS ESCENARIOS

El impacto de El Niño no se manifiesta de la misma manera en todo el territorio. Mientras algunas regiones enfrentan déficit de lluvias y estrés hídrico, otras pueden experimentar precipitaciones por encima de lo habitual.

De acuerdo con el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA), 11 cuencas hidrográficas se encuentran actualmente bajo condición de estrés hídrico, con bajos niveles en sus ríos que pueden complicar tanto la generación hidroeléctrica como el funcionamiento de plantas potabilizadoras.

RADAR  | Panamá frente a El Niño

En contraste, Bocas del Toro registra precipitaciones superiores a las habituales para esta época, aumentando el riesgo de inundaciones y deslizamientos. De hecho, las inundaciones registradas desde enero han afectado a más de 15,000 personas, principalmente en Bocas del Toro y Colón, además de las comarcas Ngäbe Buglé y Naso Tjër Di.

Por su parte, la Ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo, explicó que la declaratoria busca “anticiparse a los posibles escenarios” que pueda generar El Niño, tanto en las zonas donde se produzcan lluvias intensas como en aquellas donde aumente la sequía.

EL AGUA, EN EL CENTRO DEL DESAFÍO

Uno de los principales puntos de atención es la disponibilidad de agua. Los pronósticos oficiales anticipan un período de menor precipitación entre octubre de 2026 y marzo de 2027 en distintas regiones, acompañado de temperaturas elevadas que podrían extender sus efectos hasta mayo.

Esto tiene implicaciones que van mucho más allá del consumo doméstico. Los bajos niveles en lagos y embalses pueden afectar la generación de energía y también las operaciones del Canal de Panamá, cuya actividad depende de los recursos hídricos de su cuenca.

La experiencia reciente ha demostrado la importancia de este vínculo. La documentación de Naciones Unidas sobre Panamá señala que las variaciones asociadas a El Niño pueden modificar las precipitaciones y afectar tanto la disponibilidad de agua para consumo humano como el funcionamiento del Canal y otras actividades económicas.

También el sector agropecuario se encuentra entre los más vulnerables. Una sequía prolongada puede reducir la productividad, afectar cultivos y aumentar la presión sobre los recursos naturales.

PREPARACIÓN MUNDIAL

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo especializado de Naciones Unidas, ha advertido que el fortalecimiento de El Niño incrementa la probabilidad de olas de calor, sequías y lluvias torrenciales en diferentes regiones del mundo.

La ONU también ha señalado que la anticipación y los sistemas de alerta temprana son fundamentales para reducir los impactos de fenómenos climáticos extremos.

En Panamá, la emergencia nacional busca precisamente actuar antes de que los riesgos se conviertan en crisis. La resolución permite reforzar la capacidad de respuesta de las instituciones, coordinar ayuda y ejecutar adquisiciones necesarias para atender las posibles afectaciones.

Pero la preparación también involucra a ciudadanos, empresas y comunidades. El ahorro de agua, el cuidado de las cuencas, la protección de los bosques y la prevención ante inundaciones o deslizamientos son algunas de las acciones que adquieren mayor relevancia frente a un escenario climático cambiante.

RADAR  | Panamá frente a El Niño