IDA MARÍA
ARTE COMO LENGUAJE DE VIDA
“No me interesa hacer una sola cosa; me interesa crear y estar en constante movimiento”.

Desde sus primeros pasos, Ida María descubrió que el arte era mucho más que una disciplina: era su manera de expresar emociones, conectar con otros y contar historias.
Actriz, cantante, bailarina y creadora escénica panameña, ha construido una trayectoria en la que convergen distintas formas de expresión, demostrando que la versatilidad también puede convertirse en una identidad artística.
La danza fue su primer acercamiento al escenario y, con el tiempo, encontró en el teatro y el canto nuevas herramientas para comunicar.
“La danza fue mi primer lenguaje: me permitió expresar emociones sin necesidad de palabras”, recuerda.
Esa búsqueda la llevó a integrar distintas disciplinas y a identificarse simplemente como artista, sin limitarse a una sola categoría.

UNA HISTORIA QUE COBRA VIDA EN ESCENA
Recientemente, enfrentó uno de los retos más importantes de su carrera al interpretar a Vivian Ward en Pretty Woman: The Musical, un personaje icónico que le ha permitido explorar nuevas facetas como actriz, cantante y bailarina.
Para Ida María, asumir este papel no significó imitar una versión conocida, sino descubrir su propia interpretación.
“Mi trabajo no era imitar esa versión, sino descubrir quién era mi propia Vivian para el escenario”, explica.
El proceso le exigió disciplina, preparación y una profunda conexión con la historia que desea transmitir al público. Confiesa que cada función representó una oportunidad para recordar por qué eligió este camino.
Aunque reconoce que los nervios antes de salir al escenario siempre están presentes, ha aprendido a convertirlos en energía y confiar en todo el trabajo realizado durante los ensayos.

Su trayectoria también incluye su participación en el equipo directivo de COCO Compañía de Danza Contemporánea, en la que aporta al desarrollo de proyectos que buscan fortalecer las artes escénicas en Panamá y abrir nuevos espacios para la creación.
Para Ida María, cada personaje deja una enseñanza. Vivian Ward le recordó que el valor de una persona no depende de la mirada de los demás y que siempre existe la posibilidad de elegir nuevos caminos.
¿Cómo describe a la mujer de hoy?
“Creo que la mujer de hoy se está permitiendo ser más auténtica. Ya no siente que debe encajar en una sola versión de sí misma; puede ser sensible y fuerte, artista y emprendedora, líder y vulnerable al mismo tiempo.
Tenemos la capacidad de reinventarnos, explorar nuevas versiones de nosotras mismas y construir nuestro propio camino”.
¿Qué papel desempeñan el teatro y la música en una sociedad más sensible?
“El poder de conectarnos. Nos invitan a sentir, a estar presentes y a compartir experiencias con otras personas. En un mundo que avanza tan rápido, crear espacios de emoción y conexión es algo muy valioso”.
¿Qué la ha impulsado a seguir creciendo?
“La curiosidad. Siempre he tenido ganas de aprender, probar cosas nuevas y descubrir de qué soy capaz. He entendido que ningún proceso es lineal y que crecer también implica atravesar momentos de incertidumbre”.
¿Alguna mujer que haya influido en su carrera?
“Muchas. Mi mamá ha sido un gran ejemplo de fortaleza y, al ser la menor de cuatro hermanas, siempre tuve mujeres de quienes aprender.
La danza también me regaló maestras que se convirtieron en mentoras y referentes, no solo por su talento, sino también por su manera de vivir y liderar”.

¿Qué sueños le quedan por cumplir?
“Tengo muchos sueños, pero también me gusta reconocer lo que ya he logrado. Me encantaría hacer cine, llevar mi trabajo a escenarios internacionales y seguir aceptando proyectos que me reten como artista.
Mi mayor deseo es continuar creando y contando historias”.
Un mensaje para niñas y jóvenes panameñas
“Que sueñen en grande, pero que recuerden que los sueños necesitan disciplina y trabajo constante. Cada persona tiene su propio ritmo; muchas veces lo que parece una espera es parte de la preparación para una nueva oportunidad”.
¿Alguna anécdota que recuerde?
“Una vez, en plena función, olvidé un elemento de utilería y tuve que improvisar una línea. El público se rio y la escena salió adelante, pero desde ese día aprendí la importancia de llegar con tiempo al teatro”.