Una barra de chocolate, unas revistas sobre Panamá y un momento de su vida que no atravesaba precisamente por su mejor etapa terminaron llevándola hacia un camino que nunca había imaginado. Mientras vivía en África, Yoshiris Peña comenzó a preguntarse qué había detrás del cacao panameño. La curiosidad la llevó a investigar y, al regresar al país, a conocer las plantaciones de Bocas del Toro. Allí, frente al cacao y a las personas que lo cultivan, sintió que había encontrado aquello que quería hacer. “Esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida”, recuerda.

EL VALOR DE LO NUESTRO
Desde entonces, el cacao se convirtió en el punto de partida de una aventura que ha crecido con creatividad, innovación y trabajo. Como fundadora y CEO de Oro Moreno, ha desarrollado una propuesta de chocolate artesanal de lujo que busca rescatar sabores, ingredientes y relatos propios de Panamá. Frutas tropicales, café, ron y otros elementos de nuestra gastronomía forman parte de sus creaciones, en una búsqueda constante por hacer algo diferente.
INNOVAR SIN PERDER LA ESENCIA
Su mirada también está puesta en el futuro de la industria: desarrollar productos con mayor valor agregado, incorporar tecnología, impulsar prácticas sostenibles y abrir espacios para que el cacao panameño llegue a nuevos mercados. El crecimiento, sin embargo, no significa dejar atrás aquello que dio sentido al proyecto. “Queremos exportar una historia de Panamá”, afirma.
¿Qué oportunidades ve para el chocolate y otros productos panameños?
“Veo una oportunidad en el valor agregado, la calidad, el origen y la identidad. Panamá no debe competir por volumen, sino por productos que cuenten quiénes somos. Tenemos cacao, café, frutas tropicales, ron y una gastronomía extraordinaria. El reto está en convertirlos en productos con calidad, diseño, una historia y marcas fuertes. Queremos exportar más que chocolate: una historia de Panamá y demostrar que nuestros productos pueden competir por su valor, no por precio”.
¿Cómo ha evolucionado su visión del emprendimiento ahora como speaker?
“Cuando comencé, tenía una visión más romántica del emprendimiento. Pensaba en una buena idea, trabajar muchísimo y hacerla crecer. Luego entendí que emprender también implica manejar incertidumbre, personas, dinero, frustraciones, errores y decisiones difíciles. Como speaker, comparto lo que he vivido, incluyendo los momentos difíciles y las veces que algo no salió como esperaba. Si mi historia logra que alguien piense ‘quizás yo también puedo hacerlo’, entonces compartirla tiene sentido”.
¿Qué aprendizajes de su trayectoria considera fundamentales para iniciar un negocio?
“Que comiencen antes de sentirse preparados, porque probablemente nunca llegará ese momento. Que se enamoren del propósito, pero aprendan los números, porque una empresa necesita corazón, pero también rentabilidad, flujo de caja, procesos y disciplina. Equivocarse no significa fracasar; debemos aprender a avanzar aun cuando el miedo esté presente”.
¿Qué futuro imagina para su empresa?
“Una Oro Moreno mucho más grande, pero no quiero medir ese crecimiento únicamente en ventas, tiendas o países. Quiero construir una empresa panameña capaz de competir internacionalmente sin perder su esencia, innovando, desarrollando productos y llevando chocolate hecho en Panamá a nuevos mercados”.

¿Qué impacto quiere dejar en la industria?
“Quiero contribuir a elevar la conversación sobre el chocolate panameño y que más productores, chocolateros y empresarios se incorporen a esta industria, que Panamá sea reconocido internacionalmente por producir excelente cacao y chocolate”.
¿Cómo describe a su equipo de trabajo?
“Es el corazón de Oro Moreno. Nuestro equipo produce, empaca, vende, atiende clientes, diseña, administra, organiza y resuelve problemas cada día. Hemos crecido, aprendido, celebrado y atravesado momentos difíciles. Cuando las personas comienzan a hablar de la empresa diciendo ‘nosotros’, sabes que el sueño dejó de ser solamente tuyo”.

¿Qué sueños le quedan por cumplir?
“Todavía tengo muchísimos sueños pendientes. Oro Moreno tiene una historia enorme por escribir y yo sigo aprendiendo cada día. Creo que cuando trabajas con propósito, te rodeas de buenas personas y tienes el valor de avanzar, aun sin conocer todo el camino, pueden ocurrir cosas extraordinarias”.
