Octubre, mes de la prevención del cáncer
La historia de Luis Carlos Sanjur, comunicador y relacionista público que trabaja en una misión diplomática internacional, habla de fe, fortaleza y gratitud. Luego de 13 años de superar un cáncer testicular, comparte lo aprendido y las razones que hoy lo llevan a disfrutar cada día.
¿Cómo descubrió y recibió el diagnóstico?
“Realmente no tenía síntomas muy notorios o visibles. Sentía algunas molestias cuando manejaba mucho o permanecía bastante tiempo sentado. Mi cáncer fue testicular y el diagnóstico llegó de una manera que todavía considero que fue Dios quien puso ese momento en mi camino. A través de un programa de radio estaban hablando sobre enfermedades testiculares y mencionaron el cáncer testicular. Me quedé pensando en eso y, esa misma semana, fui a hacerme un chequeo con el urólogo. Después de revisarme, me indicó un ultrasonido testicular. Cuando le llevé los resultados, confirmó el diagnóstico. Fueron días de mucha incertidumbre y de pensar mucho, pero también de mucha oración”.
¿Qué fue lo más difícil?
“Todo el proceso fue difícil. Fueron diferentes etapas: la operación, luego la quimioterapia y todo lo que implica atravesar un diagnóstico de cáncer. También tuve la oportunidad de conversar con otras personas que habían pasado por el cáncer y que me dieron ánimo. Recuerdo especialmente a un amigo de la infancia que me dio ese empujón que necesitaba. Me dijo: ‘Métete al ring, pelea y haz lo que tengas que hacer’. Ese mensaje me ayudó muchísimo”.
¿Qué lo sostuvo durante ese proceso?
“Mi familia fue fundamental; su apoyo y compañía fueron mi sostén durante todo el proceso. También me ayudaron mucho las conversaciones con personas que habían vivido experiencias relacionadas con el cáncer. Pero, sobre todo, mi relación con Dios y mi fe fueron determinantes. Cuando se confirmó el diagnóstico, me aferré a la oración y al Salmo 37:5: ‘Encomienda al Señor tu camino, confía en Él y Él hará’. Esa fue mi roca y me dio la fortaleza para enfrentar cada etapa y hacer todo lo necesario para curarme”.
¿Qué cambió en su vida?
“Hoy, 13 años después, estoy profundamente agradecido con la vida y con la oportunidad que Dios me dio. Estoy muy contento y disfruto cada día. Después del cáncer he logrado muchas cosas. Realicé una Maestría en Marketing Digital y Redes Sociales y actualmente estudio una Especialización en Docencia Superior en Quality Leadership University. También disfruto cada día ver crecer a mi hija, Alana, que tiene 10 años. He conocido mucha gente, he visitado muchos lugares y he tenido nuevas experiencias. Mi relación con Dios y mi fe también se reforzaron. Siento que Dios me mostró su misericordia, sus milagros y su manera de actuar. Hoy puedo decir que estoy aquí gracias a Él y que soy testimonio de su misericordia, su gracia y de que los milagros existen”.
¿Qué mensaje le gustaría compartir?
“Le diría que hay vida después del cáncer. Si se diagnostica a tiempo y se trata oportunamente, existen muchas cosas por las cuales seguir viviendo. Hoy puedo decirlo desde mi propia experiencia. Han pasado 13 años desde aquel diagnóstico y estoy disfrutando cada día, viendo crecer a mi hija, desarrollándome profesionalmente, conociendo personas y descubriendo nuevos lugares. El diagnóstico puede cambiar muchas cosas, pero no significa que la vida se termine. Hay mucho por delante y muchas razones para seguir luchando, viviendo y agradeciendo”.
