Lo que comenzó con una pregunta durante una cena entre amigos se convirtió en una propuesta que busca reunir vino, gastronomía, cultura y personas alrededor de una misma mesa. Así nació Cultura en Copas, una iniciativa que, según explica Débora Donalds, surgió de una experiencia personal y de la necesidad de abrir las catas a un público más amplio.

«Yo participaba en dos grupos de mujeres apasionadas al vino y asistía regularmente a catas, en las que aprendíamos y compartíamos. En una cena con amigos, quienes hoy somos los fundadores de Cultura en Copas, nuestros esposos nos preguntaban: “¿Y por qué nosotros no podemos participar en las catas a las que van?”», recuerda.

La pregunta dio paso a una reflexión sencilla: «El amor por el vino no tiene género, no tiene que ser exclusivo». De esa conversación nació una comunidad que hoy busca acercar a más personas al mundo del vino desde una perspectiva abierta y experiencial. «No solo para tomar vino, sino para entenderlo, para viajar a través de él y para crear comunidad alrededor de una copa», afirma Donalds.

VIAJAR SIN SALIR DE LA MESA

Para Cultura en Copas, el vino es el punto de partida para conectar con otras culturas y experiencias. La gastronomía, el arte y las historias que acompañan cada encuentro permiten construir una propuesta que va más allá de una degustación.

«Para nosotros, unir gastronomía, vino y comunidad es nuestra forma de viajar sin salir de la mesa», explica. Su propósito es que cada experiencia genere conexiones entre personas, sabores e historias. «No queremos que la gente solo pruebe, queremos que conecte. Que se vaya con un nuevo sabor en la memoria, un nuevo contacto en el teléfono y la sensación de pertenecer a una comunidad que celebra el buen vivir».

Esa visión también ha llevado a incorporar el propósito como un nuevo elemento dentro de sus actividades. Las cenas maridaje con propósito buscan que cada encuentro tenga un impacto que trascienda la mesa.

«Cada actividad tiene que cumplir tres filtros: que tenga buen vino, que tenga buena historia y que deje una huella», señala Donalds. Las causas, explica, se seleccionan con coherencia y cercanía, mientras que los espacios deben tener personalidad y permitir una experiencia genuina.

COMUNIDAD QUE CRECE EN COLABORACIÓN

Los restaurantes, chefs, sommeliers e importadoras también forman parte esencial de esta construcción. «Cultura en Copas no existiría sin la colaboración», asegura Donalds.

La dinámica busca generar beneficios para todos: los restaurantes se acercan a nuevos públicos y la comunidad descubre espacios, propuestas gastronómicas y etiquetas diferentes.

«No competimos, compartimos. Y en una industria tan pequeña como la nuestra, compartir es lo que nos hace fuertes», concluye.

instagram.com/cultura_en_copas

EVENTOS SOCIALES  | UNA COPA QUE CREA COMUNIDAD

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