LOS AVANCES EN REPRESENTACIÓN POLÍTICA HAN CONTRIBUIDO A REDUCIR LA DISPARIDAD DE GÉNERO GLOBAL TOTAL. ISLANDIA SIGUE SIENDO EL PAÍS CON MAYOR IGUALDAD, SEGUIDO DE NORUEGA, FINLANDIA Y SUECIA.

El tiempo que se tardará en cerrar la brecha de género se redujo a 99.5 años en 2019. Aunque es una mejora con respecto a 2018 —año en que se estimó que harían falta 108 años— todavía supone más de una vida para alcanzar la paridad entre hombres y mujeres en los ámbitos de la salud, la educación, el trabajo y la política. Así lo concluyó el Global Gender Gap Report 2020 (Informe Global de la Brecha de Género 2020).

De acuerdo con este informe, la mejora de este año es imputable sobre todo al importante incremento del número de mujeres que participan en política. La inequidad de género política tardará 95 años en desaparecer, frente a los 107 años estimados el año pasado.

En 2019, el 25.2% de los escaños parlamentarios y el 21.2% de los cargos ministeriales de todo el mundo están ocupados por mujeres, frente al 24.1% y el 19% del año anterior, respectivamente.

Sin embargo, la política es el sector en el que menos se ha avanzado hasta la fecha. Mientras la paridad está mucho más cerca en logros educativos y salud y supervivencia, con un 96.1% y un 95.7% respectivamente, el otro gran campo de batalla es la participación económica. Aquí la disparidad aumentó en 2019, pasando del 58.1% de 2018 al 57.8%.

Si se analiza el progreso conseguido desde 2006 —año en que el Foro Económico Mundial comenzó a medir la brecha de género—, esta desigualdad económica tardará 257 años en cerrarse, frente a los 202 años del año anterior.

INCREMENTO
El informe atribuye la brecha económica de género a distintos factores, entre los que cabe mencionar los tercamente bajos niveles de mujeres en cargos de dirección o liderazgo, el estancamiento de los salarios, la participación en la fuerza laboral y el nivel de renta.

Las mujeres han sufrido un triple revés: en primer lugar, tienen un nivel de representación más elevado en muchos de los puestos de trabajo que se han visto más afectados por la automatización, como los de venta al público o administración.

Segundo obstáculo, no hay suficientes mujeres que accedan a las profesiones en las que más han crecido los salarios, a menudo muy relacionadas con la tecnología, aunque no en exclusiva. En consecuencia, las mujeres activas en el mercado laboral se encuentran con demasiada frecuencia en ocupaciones de categoría salarial media o baja que permanecen estancados desde la crisis financiera de hace 10 años.

Como tercera barrera, factores permanentes como la carencia de infraestructura asistencial o de acceso a capital limitan en gran medida las oportunidades laborales de las mujeres. Estas emplean al menos el doble de tiempo en cuidados y trabajo voluntario en todos los países de los que se tienen datos, y la dificultad para acceder a capital impide que desarrollen actividades de emprendimiento, otro factor clave para la generación de ingresos.

“Favorecer la paridad de género es crucial para establecer sociedades fuertes, cohesionadas y resilientes en todo el mundo. También en la empresa, la diversidad será un elemento esencial para demostrar que el capitalismo de las partes interesadas es el principio rector.

Es por esto que el Foro Económico Mundial trabaja con las partes interesadas de la empresa y las administraciones públicas para intensificar el esfuerzo destinado a eliminar la brecha de género”, afirma Klaus Schwab, fundador y Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial.

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Un avance positivo es la posibilidad de que el “efecto de los modelos por imitar” pueda estar comenzando a tener influencia en cuanto a liderazgo y quizá también en salarios. Por ejemplo, en ocho de los diez países que ocupan las primeras posiciones este año, el fuerte empoderamiento político se corresponde con elevadas cifras de mujeres en cargos ejecutivos.

La comparación de los cambios en empoderamiento político de 2006 hasta 2019 revela que la representación política mejoró al mismo tiempo que la presencia femenina en puestos ejecutivos en el mercado laboral.

Aunque esto es una relación de correspondencia y no de causalidad, en los países de la OCDE, donde las mujeres han ocupado puestos de liderazgo durante un tiempo relativamente más prolongado y las normas sociales comenzaron a cambiar antes, los efectos de los modelos podrían tener influencia en el mercado laboral.

Quizá el mayor obstáculo para que se cierre la brecha de género económica sea la escasa representación femenina en los trabajos emergentes. Un nuevo análisis realizado en colaboración con LinkedIn revela que la mujer está, por término medio, muy poco representada en la mayoría de las profesiones emergentes.

Esta desigualdad es más pronunciada en nuestro segmento laboral de informática en la nube, donde solo el 12% de los profesionales son mujeres. La situación apenas mejora en los renglones de ingeniería (15%) y datos e IA (26%), aunque sí superan a los hombres en dos segmentos de rápido crecimiento: producción de contenidos y pueblos y culturas.

COMPROMISO
Es necesario hacer más para proporcionar a las mujeres las habilidades que necesitan para desempeñar los puestos de trabajo más demandados. De hecho, no hacerlo así tiene un coste económico, ya que la escasez de competencias en estas profesiones frena el crecimiento económico.