Tres décadas han pasado desde que Internet entró en nuestras vidas como una herramienta práctica para facilitar los procesos cotidianos e interconectarnos con el mundo. Sin embargo, los científicos creen que la red no solo ha cambiado nuestros hábitos, también ha moldeado nuestro cerebro.

Al menos eso propone un equipo de investigadores de cinco universidades de Estados Unidos, el Reino Unido y Australia, quienes aseguran que Internet ha hecho cambios significativos en la neuroplasticidad del cerebro en tres áreas: procesos de memoria, capacidad de concentración y cognición social. Este último punto hace referencia a la forma en que pensamos de los demás.

Publicado en la prestigiosa revista World Psychiatry, el estudio revela que la capacidad de hacer múltiples cosas en línea, o ser “multitasking”, no ha mejorado la capacidad de las personas para desarrollar múltiples tareas en otras instancias fuera de Internet. Todo lo contrario, facilita que se enfoquen en nuevas distracciones.

La interacción social fue otro elemento examinado. Al respecto, los investigadores descubrieron que el cerebro procesa las interacciones en línea de manera similar a cómo lo hace en la vida real. Los científicos a cargo del proyecto consideran que esto podría beneficiar a quienes luchan con sentimientos de aislamiento social, sobre todo a los adultos mayores.

En caso de los jóvenes, revela el documento, los sujetos estudiados se mostraron más susceptibles a las consecuencias sociales que surgen de las interacciones en línea, siendo más vulnerables a la presión social y al sentimiento de rechazo.

“Gracias a que ahora tenemos la mayor parte de información, literalmente, a nuestro alcance, podríamos tener el  potencial para comenzar a cambiar las formas en que almacenamos, e incluso valoramos, los hechos y el conocimiento en la sociedad y en el cerebro”, afirma Joseph Firth, líder de investigadores en la Universidad de Syney Oriental, en Australia

En el estudio participaron investigadores de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos; la Universidad de Syney Oriental, en Australia; el  King’s College London, en el Reino Unido; la Universidad de Oxford y la Universidad de Manchester, en Inglaterra.