Descubramos y fomentemos el sentido del humor sano, ya que es un bálsamo protector para aliviarnos del miedo y la inseguridad. Él nos libera de emociones negativas, nos alegra la vida y, probablemente, también la prolongue.

La risa llena de alegría el espíritu humano y de felicidad a la vida. Pero no son muchas las personas que ríen a diario. Las obligaciones y responsabilidades, los problemas y los diferentes retos de la vida diaria hacen que la risa quede relegada a algunos momentos concretos.

Las investigaciones científicas dicen que la risa es terapéutica. Reduce el estrés, incrementa la circulación de la sangre, relaja los músculos, alivia los dolores, lleva oxígeno al cerebro, bombea hormonas que contribuyen al estado de alerta y produce endorfinas que eliminan el dolor, entre otros muchos efectos.

Tanto así que algunos hospitales, psiquiatras y psicólogos están investigando y recomendando la risoterapia como tratamiento contra enfermedades y estados de ansiedad.

El escritor italiano Curzio Malaparte, tras varios estudios, aseguró que, cada vez que una persona se ríe de verdad, añade dos días de vida a su existencia.

Billy Graham dijo: «Un agudo sentido del humor nos ayuda a sobreponernos a lo indigno, a comprender lo no convencional, a tolerar lo desagradable, a lidiar con lo inesperado y a aguantar lo insoportable».

Tiene toda la razón, ya que el sentido del humor es la fortaleza humana que hace que, ante situaciones críticas, encontremos soluciones adecuadas, se active el área creativa y proporcione el equilibrio necesario para la superación de los obstáculos.

Ayuda a vivir con más intensidad, a disfrutar de cada momento y encontrar el camino hacia el bienestar. Es esa capacidad de percibir las cosas tomando distancia de ellas, relativizándolas sin dejarse arrastrar por el problema que te afecta o preocupa.

La Biblia dice: «gran remedio es el corazón alegre, pero el ánimo decaído seca los huesos». Aunque en nuestra vida encontraremos numerosas experiencias no positivas, debemos saber afrontarlas de la mejor forma posible. Y, para ello, la mejor medicina es tener pensamientos alegres, pues, cuando se pierde el ánimo, el cuerpo se enferma.

Es importante señalar que tener sentido del humor no implica ser un payaso, hacer tonterías continuamente ni intentar hacerse el gracioso de manera premeditada. Eso no causa una buena imagen, sino al contrario. Más bien se trata de responder con una actitud positiva ante los retos o situaciones difíciles que nos encontramos.

El humor abre la puerta del corazón, neutraliza todo juicio y nos dispone a la compasión. Reírse de uno mismo y de nuestras ridículas maneras de funcionar es la mejor crítica constructiva.

Por todas estas razones, añádale humor a su vida, descúbralo, cultívelo. Hará maravillas por usted y por los que le rodean.

“Un día sin reír es un día perdido”.


AZAEL PITTI
PRESIDENTE DE AZAEL PITTI TRAINING.
CONSULTOR Y CONFERENCISTA.
az@recursoshumanosapt.com