EN MEDIO DE LOS DESAFÍOS QUE EN MATERIA DE SALUD NOS GENERA ESTE VIRUS Y EL IMPACTO SOBRE LA ECONOMÍA MUNDIAL, PODEMOS SACAR VENTAJA.

La propagación del coronavirus y las respuestas de los Gobiernos en Asia, Europa, América y Oceanía han ido cambiando vertiginosamente en los últimos días. La Organización Mundial de la Salud declaró el CoVID-19 como pandemia y las restricciones de movilidad oscilan desde cancelaciones de viajes aéreos hasta confinaciones a “quedarse en casa” como medidas de mitigación del contagio.

Durante el mes de febrero, China, Corea del Sur y Japón nos mostraron su increíble agilidad para adaptarse rápidamente al modo de “teletrabajo” con un personal mínimo en las oficinas. Ahora les toca el turno a Estados Unidos, Europa y América Latina.

La reducción o casi suspensión de la actividad manufacturera en China impactó directamente en la capacidad productiva de otros países repercutiendo en la cadena de suministro del mundo, por el alto nivel de integración de la producción china en componentes e instrumentos de precisión que se requieren en varias fábricas a nivel mundial.

El China Manufacturing Purchasing Manager’s Index (PMI), que es un índice crítico para la producción y las exportaciones del gigante asiático, cayó cerca de 22 puntos en febrero de 2020.

De acuerdo con la International Chamber of Shipping (ICS), las pérdidas semanales debido al CoVID-19 son de aproximadamente 350 millones de dólares, que se traducen en cerca de 1,200 millones mensuales que dejan de ingresar y un promedio de 350,000 contenedores retirados del comercio mundial.

En el caso de las aerolíneas, podrían perder hasta 113,000 millones de dólares en ingresos este año, según estimación de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), y las pérdidas en el sector turístico en su conjunto podrían llegar a 70,000 millones de dólares.

A finales de marzo cerró el año fiscal en Asia y el recobro de la producción en Corea, Japón y China, lo que creará una ola expansiva de carga hacia Estados Unidos y Europa.

La demanda de servicios de buques desde el Lejano Oriente se vislumbra extraordinaria para los próximos meses, sin embargo, la demanda desde Europa es menos clara, pues las fábricas han empezado a cerrar. Puertos en el Mediterráneo siguen siendo un “tópico caliente”, en especial  obstante, pareciera que Civatevecchia podría ser considerado como una válvula de escape.

Los demás puertos marítimos en los diferentes continentes siguen manteniendo la recalada y el zarpe de las naves con operaciones de carga regulares, pero en la mayoría se ha limitado el embarque y desembarque de tripulaciones o pasajeros en embarcaciones de cruceros.

Algunas líneas navieras han considerado reducciones en velocidad y se estima que posiblemente empecemos a notar una progresiva congestión en puertos, especialmente aquellos orientados a las importaciones asiáticas.

Albert Einstein enunció: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque las crisis traen progresos. La creatividad nace de la angustia, así como el día nace de la noche 

En materia educativa, nuestro país se ha visto forzado a iniciar con módulos de educación virtual (e-learnings), que es una práctica del siglo XXI, lo que permite mayor flexibilidad en el proceso de enseñanza-aprendizaje, al que se tiene acceso las 24 horas del día, sin desplazamientos o barreras geográficas y que genera un aprendizaje activo a través de recursos virtuales ilimitados.

Para mantener la cadena de suministro ágil, las autoridades nacionales se han orientado hacia las liberaciones de carga virtual a través de plataformas de los terminales marítimos que permitan el despacho de la carga sin documentos o sellos, lo que mitiga el riesgo de propagación del virus y reduce la tramitología documentaria, permitiendo liberar carga en cuestión de segundos de manera segura y permitiendo la trazabilidad de las transacciones.

Las exportaciones de piña desde Panamá al mercado europeo se han incrementado debido a que contiene cuatro veces más vitamina C que las variedades regulares, como protección ante las enfermedades.

El Canal de Panamá y los puertos marítimos han mantenido sus operaciones ininterrumpidas, bajo estrictos controles sanitarios y observando comunicación constante con las líneas navieras, agencias y autoridades, lo que nos ha permitido la sostenibilidad del hub marítimo y logístico en momentos tan críticos por los que atraviesa la industria.

En la sociedad, a pesar de la limitada movilidad, el CoVID-19 nos hace inclinarnos hacia la solidaridad comunitaria, puesto que en la medida en la que los ciudadanos cumplimos con sencillas medidas de higiene, protegemos a un extenso grupo que es vulnerable.

Dentro de cada situación adversa, se esconde la semilla de algo bueno y este virus nos ha obligado a buscar soluciones alternativas fuera de nuestra zona de confort, que nos convierten en seres más resilientes, eficientes y ágiles. “CITIUS, ALTIUS, FORTIUS” (más rápidos, superiores, más fuertes).