La comunidad científica mundial aprobó la mayor revisión del Sistema Internacional de Unidades (SI) desde su instauración en 1960, con la redefinición de cuatro de sus siete unidades y el abandono del patrón físico del kilogramo.

La resolución fue aprobada por unanimidad de los delegados de los 60 Estados Miembros de la Oficina Internacional de Pesos y Medidas con derecho a voto en la clausura de su 26 Conferencia General tras tres días de debates.

 A partir del próximo 20 de mayo, Día Mundial de la Metrología, cuando entre en vigor el nuevo sistema, la unidad básica de peso no estará definida por el cilindro atesorado desde hace 130 años a las afueras de París, sustituido ahora por una fórmula matemática, mucho más fiable que el objeto físico.

Durante la última década, investigadores científicos alertaron que el kilogramo original cambió: pesaba menos de un kilo. Sucedió porque notaron que aunque el prototipo de medición ‘Gran Kilo’, un cilindro compuesto por un 90% de platino y un 10% de iridio, y sus seis copias fueron fabricadas en la misma época y conservados en las mismas condiciones, la masa del primero varió respecto al resto con el paso del tiempo. En concreto, se redujo 50 microgramos. Lo que equivale, por ejemplo, a un pequeño grano de arena.

Esto afectaba la vida de un individuo en el día a día, pero sí significó un problema para investigadores científicos, pues perdían precisión en varios campos. Uno de ellos es la medicina. Al no poder establecer un cálculo claro del peso, la administración de medicamentos alteraba su eficacia o, por otro lado, los análisis médicos no podían ser 100% rigurosos.

A partir de ahora, el kilo se definirá en relación con la constante de Planck, central en la teoría de la mecánica cuántica y que debe el nombre a uno de sus padres, el físico y matemático alemán Max Planck.

En tanto, el congreso también acordó redefinir otras tres unidades más en función de constantes universales invariable: el amperio (unidad de corriente eléctrica), el kelvin (unidad de temperatura) y el mol (unidad utilizada para expresar la cantidad de sustancia), mientras que el metro y la candela no cambian, pero se reformulan sus definiciones.

 En concreto, el amperio pasará a medirse en función de la carga elemental; el kelvin lo hará con base en la constante de Boltzmann, y el mol se establecerá en relación con la constante de Avogadro. La revisión adoptada aportará mayor precisión en ámbitos como la administración de medicamentos, análisis médicos, sistemas de navegación por satélite o competiciones deportivas y garantizará intercambios más equitativos en el mercado mundial.