CADA VEZ SON MÁS LAS EMPRESAS QUE ADQUIEREN EL COMPROMISO DE RESPONSABILIDAD SOCIAL EN EL ENTORNO AMBIENTAL AL COLOCAR EN SUS AGENDAS EL DESARROLLO DE PROYECTOS URBANOS SOSTENIBLES Y LA CONTEMPLACIÓN DE PLANES PARA CONSERVAR LA FLORA Y FAUNA.

En Panamá, el crecimiento poblacional conlleva un desarrollo urbano con un enfoque social-responsable, por lo que las empresas han adoptado iniciativas positivas para el desarrollo de las comunidades, a fin de mejorar la calidad de vida. Y es que solo en la ciudad panameña viven cerca de medio millón de personas (el 12.5 % de la población total). 

Actualmente existe una tendencia a revertir las cualidades negativas que generan las grandes metrópolis, como la congestión vehicular, la contaminación, la ausencia de áreas verdes y de espacios de recreación, a través de desarrollos urbanos sostenibles.

Por ello, el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) promueve el desarrollo urbano sostenible y reconoce a las empresas como verdaderas aliadas para colaborar en asuntos claves de desarrollo. Esto supone importantes beneficios palpables en la sociedad, como disminuir el consumo de energía, promover el reciclaje y mejorar la calidad del aire a nivel urbano.

CONTRASTE URBANO
“El urbanismo sostenible tiene como objetivo el hacer desarrollo con menos impactos con el ambiente y eso tiene que ver con la construcción y el parámetro de sostenibilidad, eficiencia energética y agua, pero también el jugar con los entornos naturales para evitar hacer daños a aquellos sitios verdes que tenemos dentro de la ciudad”, opina Rita Spadafora, Directora Ejecutiva de la Asociación para la Conservación de la Naturaleza (ANCON).

Enfatiza que ningún reto ambiental puede abordarse sin contar con la participación conjunta pública y privada y el papel de las ONG para engranar esa colaboración.

Sostiene que espera que las construcciones se realicen siguiendo el patrón americano, en donde se desarrollan grandes urbanizaciones dispersas alejadas de sitios de encuentro, como supermercados y amenidades.

“La idea es hacer ciudades más compactas y que podamos convivir con todos nuestros quehaceres diarios, pero que además nos acerquen como comunidad y que tengan sitios recreativos que traigan bienestar”, alega.

El experto en RSE Bernardo Kliksberg sostiene que todo el género humano debe actuar cuanto antes sobre los temas ambientales. Explica que implementar la agenda verde no es un “costo”, sino una oportunidad. Según un estudio de Sostenibilidad Corporativa de The Economist KPMG, se encontró que el 62 % de las compañías tienen un programa de sostenibilidad y el 11 % están en vías de desarrollo.

Ante esto, hace la distinción entre empresas proverde y empresas antiverde o indiferentes frente a uno de los problemas fundamentales del futuro del género humano, que marcará cada vez las actitudes hacia la empresa, el personal, los consumidores, los inversionistas y la ciudadanía.ESPECIALES  | Senda verde

AL RESCATE DEL ENTORNO
Frente a los grandes proyectos de urbanización que se desarrollan actualmente, existen normativas para proteger los recursos naturales.

Es específicamente la resolución 0292 del 16 de junio de 2008, que establece los requisitos para planes de rescate y reubicación de fauna para los Estudios de Impacto Ambiental categorías II y III, y para los de categoría I en caso de que se encuentre algún animal silvestre. Dicha normativa contempla inventariar la fauna existente y establecer la custodia (de requerirse) y colocar los posibles sitios de reubicación.

También se solicita a todas las empresas que tengan ciertos proyectos con impacto en áreas naturales que cuenten con personal experimentado, como biólogos, para este tipo de movilización. Este punto es elemental para salvaguardar la biodiversidad que aglomeran ciertas áreas del país, en donde muchas especies tienen un estatus de vulnerabilidad y requieren de una adecuación y protección de sus hábitats, por lo que su reubicación debe ser monitoreada bajo los lineamientos establecidos.

“Definitivamente hemos crecido en RSE, ahora muchas empresas dan más de lo que la RSE contempla y la están incluyendo en sus negocios, dado que ven los retos ambientales que tienen por aportar”, asegura Spadafora. 

Comenta que ANCON brinda apoyo para llevar adelante su política ambiental, y dan opciones y consultorías de acuerdo al tipo de empresa o los problemas que hay cerca de la comunidad para enlazar los entornos con los proyectos pactados.

Hay claros ejemplos satisfactorios de reubicación, tal como el que se desarrolló durante la construcción del Canal de Panamá, así como el proyecto de ampliación del Aeropuerto Internacional de Tocumen, donde se rescataron miles de animales silvestres, como mamíferos, peces, reptiles y aves, así como especies nativas maderables como roble, cedro amargo, panamá, corotú y cocobolo.

Estas acciones son cada vez más visibles y el involucramiento de la sociedad es esencial para llevar adelante planes efectivos y coherentes. La realidad del país busca un eje de responsabilidad social que se adhiera a los lineamientos establecidos y con ello lograr mayores avances en torno al cuidado del ambiente, que hoy por hoy sufre diversas amenazas que podrían repercutir en las siguientes generaciones.

CUIDADO NATURAL
El desarrollo de grandes proyectos en áreas urbanas en ocasiones vulnera de forma drástica muchos entornos naturales. El hogar de miles de especies puede verse quebrantado, por lo que las acciones de rescate de la vida silvestre resulta de mucha ayuda para perpetuar la biodiversidad.

Hasta ahora la conciencia ambiental ha dado resultados positivos, por lo que las empresas siguen las pautas.