Son voces que promueven la inclusión, igualdad de género y el cuidado del ambiente. Desde ONU Mujeres, ANCON y Voces Vitales, estas damas luchan por un Panamá más sensible y progresista, por que se avance en la agenda conservacionista y de género, dos ejes importantes entre los objetivos de desarrollo del milenio y que la sociedad en su conjunto debe acoger.

MARÍA-NOEL VAEZA
DIRECTORA REGIONAL DE ONU MUJERES PARA LAS AMÉRICAS Y EL CARIBE

GENTE PORTADA  | Rita Spadafora, María–Noel Vaeza y Gisela Álvarez De Porras

María-Noel Vaeza, Directora Regional de ONU Mujeres, conversa con otras profesionales acerca del empoderamiento. Es un tema que le apasiona sin caer en exaltamientos, un comportamiento que es típico de los uruguayos, un pueblo mucho más paciente que sus vecinos al otro lado del Río de la Plata. “En Panamá, el porcentaje de mujeres que tienen participación política es de 16% y esto no puede ser; la mujer está mucho más preparada que el hombre, a veces tiene hasta dos carreras, y no puede ser que ellos no le dejen espacio; es una cuestión de poder”.

Desde su posición como Directora Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe, María-Noel Vaeza está firmemente convencida de que el mundo podría estar mejor si a las de su género se les proporcionan las mismas oportunidades, tanto en política como en economía.

La doctora en Derecho y Ciencias Sociales, con una maestría en Políticas Públicas de la Universidad John Hopkins, en Washington DC, es como gran parte de sus paisanos: alegre, optimista, abierta y honesta. Desde junio pasado está instalada en Panamá, donde ONU Mujeres tiene sus oficinas regionales. Es la segunda vez que reside en Panamá, después de haber sido Directora de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNDP).

Durante 14 años manejó una cartera muy fuerte de compras públicas y proyectos de infraestructura, con una veintena de hospitales construidos en toda la región. “Me gustó mucho lo de poder aportar a un proyecto, diseñar y conocer otras culturas. Al final del día, me gustó más trabajar en Naciones Unidas y dejé la diplomacia”.

Fue en el servicio exterior donde empezó su carrera en el sector público. Su primera misión fue en París. Después, en Washington, ocuparía una posición en el Banco Mundial. Luego su carrera profesional tomó otra dirección. Un concurso le abriría las puertas de la ONU, específicamente del Programa de las Naciones Unidas por el Desarrollo. Fue destacada en Guatemala.

El contraste con París y Washington sería enorme. En esa época, el país estaba en guerra civil, una situación que le recordó a la Uruguay de sus primeros años, sometida a la dictadura. Considera que el hecho de que en una nación donde se imparte educación cívica desde los seis años y la política ocupa un rol tan importante no se pueda elegir a los gobernantes representa una gran injusticia.

SU VOZ SOBRE LA DE OTROS
Recuerda que nació en el seno de una familia grande, la más pequeña de cinco hermanos, por lo que para “alzar la voz tenía que ponerla muy fuerte”. Desde entonces ha procurado levantar siempre la voz para pedir justicia por aquellos que no la reciben, como es el caso de las mujeres que son víctimas de la violencia.

Precisamente, una de sus autoras fue Juana de Ibarbourou, mejor conocida como Juana de América, una escritora cuyos victimarios fueron sus propios marido e hijo.

Compara la violencia contra la mujer con una pandemia porque es un flagelo que se repite en varios países. Reflexiona que una mejor educación, desde la primaria, puede aportar a la prevención del problema, sensibilizando a la población acerca de lo importante de no mantenerse pasiva frente a estas situaciones.

El otro tema, ya a nivel de políticas de seguridad comunitaria, tiene que ver con los sistemas de información. “Si no producimos buenos datos, no podremos contar con políticas públicas. La unificación de datos es importante”.

En el marco de la conmemoración de los 25 años de la plataforma de acción de Beijing, China, que a mediados de los noventa produjo el plan más progresista para promover los derechos de la mujer, la ONU lanzó la campaña “Generación Igualdad”. Vaeza comenta que se están organizando dos grandes foros con el objetivo de replantear la agenda feminista.

“Que se incluyan los temas emergentes, como cambio climático, la no discriminación en todo el ámbito jurídico para que la mujer puede desarrollarse en la economía, la tecnología, donde ellas todavía mantienen una gran brecha. Asimismo, los movimientos feministas tienen que ser más amplios para que que puedan aspirar a un 50% de los puestos de liderazgo”.


GISELA ÁLVAREZ DE PORRAS
PRESIDENTA DE VOCES VITALES

GENTE PORTADA  | Rita Spadafora, María–Noel Vaeza y Gisela Álvarez De Porras

La abogada Gisela Álvarez de Porras es enérgica. Esto le imprime a su carácter una jovialidad que parece no disminuir con el tiempo. También es por esto que se le percibe como agresiva. Y es que, como toda mujer, carga el peso de múltiples responsabilidades tanto en el hogar como en la oficina.

Además de ser Sigma Lambda en Derecho, De Porras estudió Finanzas , lo que le ha permitido tener una visión integral de una empresa. Papeleo y cifras, que las cosas terminen cuadrando, adquiriendo sentido: esa es la finalidad que parece perseguir desde su despacho.

Su preparación académica orientada a fines muy claros es complementada por su integridad. “Sobre todo se me ve como una persona vertical. Lo que digo es lo que es, es lo que hago y no tengo segundas agendas”, comenta la ex Ministra de la cartera de Comercio e Industrias y socia administrativa de la firma Dentons Muñoz.

Le causa consternación el predominio de la cultura del “juega vivo”. Para contrarrestarla recomienda reforzar el tan criticado sistema educativo. “Un pueblo que no está educado es el que permite concesiones y regalías, que lo manipulen. El tema de los valores no debe ser tomado a la ligera, ya que se requiere de dos para bailar tango. No solamente es corrupto el sector público, sino también el privado”.

 

EMPODERAMIENTO
Además de la abogacía, una ocupación que encuentra apasionante, sobre todo si tiene que revisar un contrato o ayudar a una multinacional a establecerse en Panamá, De Porras es Presidenta de la Junta Directiva de la Fundación Voces Vitales, una ONG que se dedica a impulsar la participación de la mujer, promoviendo su educación, salud y acceso equitativo a las oportunidades.

“Voces Vitales surge al darme cuenta de que realmente existe una gran disparidad entre las oportunidades que tienen las mujeres y los varones. Esto es algo de lo que yo me percaté tarde en mi vida porque crecí en una casa de mujeres, donde realmente mi padre nunca me puso un tope de lo que podríamos aspirar a querer ser”, afirma.

La ex Directora General de Ingresos asegura que “el principal reto que tenemos es que a las mujeres no se les reconoce el derecho a las mismas oportunidades como primeras encargadas de los cuidados en el hogar y de la familia”.

Como mujer, una de las máximas enseñanzas la recibió después de ser madre de un niño discapacitado con una enfermedad bastante compleja. Esta experiencia le enseñó que hay que vivir un día a la vez, que hay sacarle el máximo provecho al tiempo, no para dedicarlo a ocupaciones estériles, sino, por ejemplo, a capacitarse constantemente para estar al mismo ritmo de los cambios por los que atraviesan las diferentes profesiones.

El tiempo restante es para pasarlo con la familia, para ir con el esposo, hijas, hermanos, sobrinos, al cine o la playa, o simplemente para descansar. Su único pasatiempo es la lectura de novelas históricas o de biografías de personajes célebres o históricos. En estas historias analiza cuál ha sido el papel y la función desempeñada por las mujeres a través del tiempo.

 

TRANSPARENCIA
Después del escándalo de los Panama Papers, la jurista fue invitada a participar en el panel de expertos convocado por el Gobierno Panameño para analizar los pasos por seguir.

Desde entonces a esta parte, evalúa que es tiempo de superar el manejo irresponsable del pasado, pasar la página y “pensar en las grandes inversiones en transparencia para que puedan venir las mejores empresas y generar empleo, puestos de trabajos dignos”. Dado que “los servicios financieros no representan más que el 1% del producto interno bruto del país”, desestima la necesidad de “arrodillarse ante las necesidades de ese sector”.

Por el momento y después de haber soñado durante su infancia como ser bailarina, astrónoma, geógrafa, disfruta plenamente de una posición que le permite hacer algo por mujeres menos afortunadas, que en algunos casos han tenido que sacrificar su carrera profesional para dedicarse por completo a sus hogares.


RITA SPADAFORA
DIRECTORA EJECUTIVA DE LA ASOCIACIÓN NACIONAL PARA LA CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZAGENTE PORTADA  | Rita Spadafora, María–Noel Vaeza y Gisela Álvarez De Porras

La vida de Rita Spadafora cambió cuando se dio cuenta de que las acciones y el compromiso por el ambiente no eran suficientes; desde entonces ha labrado su carrera profesional hasta ser reconocida como una lideresa ambiental de la región.

Con un carácter afable y una cautivante presencia, tuvo su primer encuentro con lo que sería su destino cuando trabajó por tres años en las islas Galápagos en la Estación Científica Charles Darwin, donde perfeccionó sus conocimientos en conservación y resolución de conflictos socioambientales.

A partir de ese mo-mento, su paso por organizaciones como la empresa consultora International Resources Group (IRG) y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) le ha dado prestigio a su nombre.

Periodista de carrera, pero con un sentimiento de lideresa ambiental que le fue cultivado por su padre, Carmelo Spadafora, comenta que él fue su mayor ejemplo para adentrarse a ese mundo. “Mi papá tenía un letrero en su pequeña finca en Las Minas, en la provincia de Herrera, que decía: “Herrerano, siembra hasta la última esquina de tu finca o pasaremos hambre”.

Es a partir de ahí que afirma que es consciente de que las extensiones de tierras sin árboles ni cultivos no traen bienestar, no ayudan a la seguridad alimentaria ni a promover los microclimas que necesita Panamá para tener agua, uno de los recursos naturales más importantes del país.

 

LOGROS Y PILARES
Desde su trinchera en lo alto del Cerro Ancón, trabaja día a día junto a otras mujeres para afrontar los desafíos y retos que preocupan en torno al ambiente.

Cabeza de hogar, esposa, madre, amiga y asesora de múltiples proyectos, también encuentra su inspiración en aquellas voces de la sociedad que exigen impactos positivos. Por lo que, desde hace seis años, al frente de la Asociación Nacional por la Conservación de la Naturaleza (ANCON), levanta sin descanso ejes de trabajo que ayuden a concretar planes.

Considera que la situación ambiental es un tema social sobre las decisiones individuales y colectivas diarias acerca de nuestra relación con el entorno. “Veo un despertar en la conciencia ciudadana. Lo que falta es más inversión pública y privada en ciencia, educación y asistencia técnica de calidad, particularmente para nuestros finqueros”.

Como todo esfuerzo, su fruto se resume en tres proyectos público-privados que ha podido levantar para ANCON: la “Alianza por el Millón”, que tiene como objetivo movilizar a toda la ciudadanía para frenar la degradación de los bosques naturales mediante la reforestación de especies nativas en un millón de hectáreas; la iniciativa “Recicla por tu Futuro”, para fomentar el reciclaje en la ciudad de Panamá, y el Grupo de Trabajo de Finanzas Sostenibles (GTFS), cuya meta es la de convertir a la nación en un centro regional de finanzas sostenibles, impulsando inversiones y proyectos de biocomercio, bioprospección, energías renovables y comercio de carbono.

“Estoy convencida de que ningún reto ambiental puede abordarse sin contar con la participación conjunta pública y privada, y el papel de las ONG para engranar esa colaboración y comenzar a avanzar es lo que me ha impulsado siempre a promover las alianzas”, admite. 

Asegura que hacer tangible esta realidad le ha traído algunos sacrificios, uno de ellos es haber dedicado más tiempo a su trabajo que a su familia, pero confía en que será una lección para que sus dos hijas perseveren hasta alcanzar sus propios objetivos.

 

TRABAJO CON PROPÓSITO
Como una incansable luchadora, sostiene que su rol le ha servido de herramienta para poder empoderar a otros, sobre todo a las mujeres que trabajan junto a ella. “Cuando las veo crecer y esforzarse en su trabajo, aun cuan-do tienen la enorme responsabilidad del hogar, se siente bien saber que he podido ser parte de su desarrollo. Lo que nos hace diferentes como mujeres, lejos de ser una debilidad, es nuestra mayor fortaleza”.

Sostiene que no hay ninguna mujer ni hombre que, queriendo (o sin querer), se convierta en referencia, sin trabajo duro, decepciones y obstáculos en el camino. “Cuando te cuesta lograr un objetivo, dale la vuelta, vira el timón. No te rindas; si estabas en lo correcto, el tiempo te dará la razón”. No se considera una mujer exitosa, sino privilegiada de tener un trabajo con propósito.

“Cuando tienes una motivación más allá de reconocimientos económicos y sociales, solo quieres dar lo más que puedas y hacer lo mejor que tus capacidades te permitan. Pero la pasión sin preparación y sin empatía no es suficiente”.

Deja un mensaje claro: que todas las mujeres que quieran ser la fuerza por el ambiente participen en voluntariados de campo para que conozcan los temas de raíz.