La tendencia a generar coágulos con frecuencia puede ser hereditaria o adquirida, y de no ser atendida a tiempo puede ser fatal, especialmente para las mujeres que están en estado de gravidéz o en lactancia materna.

ESPECIALES LIFESTYLE SALUD  | Riesgo de una trombosis durante el embarazo

La trombosis venosa profunda (TVP) es la formación de un coágulo en las venas, que con frecuencia se produce en las piernas y en los pulmones, siendo esta última la más grave llamada tromboembolismo pulmonar.

Esa formación de un coágulo es una especie de tapón en la formación venosa, por lo cual no puede continuar circulando y puede generar un trastorno, con hinchazón, sensación de ardor, enrojecimiento. Por esta razón, al sentir alguno de estos síntomas, se recomienda una consulta médica, porque ese coágulo se puede desprender e ir directamente al pulmón.

“Esto hará que interfiera con la circulación pulmonar y con la oxigenación en la sangre y puede llevar a complicaciones más graves, como fallas cardíacas, problemas posteriores de presión en los pulmones, entre otras condiciones”, explica la doctora Cecilia Guillermo, Especialista en Hematología, quien expuso el tema “Trombofilia y sus mitos”, durante la XIX Jornada Docente y Científica, organizada por el Centro Hemato Oncológico Panamá.

TROMBOFILIA HEREDITARIA O ADQUIRIDA
Cuando una persona tiene la capacidad de generar coágulos con más facilidad que otras, se conoce como  trombofilia. Se trata de un factor de riesgo, no de una enfermedad en sí. Esta puede ser hereditaria, que hace que la persona coagule con facilidad y es una tendencia genéticamente determinada al tromboembolismo venoso, que viene generalmente de un historial familiar de trombosis, que puede ser diagnosticada con pruebas de laboratorio.

En cambio, la trombofilia adquirida se puede presentar en cualquier momento de la vida y se puede definir como un estado de hipercoagulabilidad asociado con un incremento del riesgo trombótico.

Hay factores de riesgo que pueden modificarse para evitar este episodio, según indica la doctora Guillermo, como
por ejemplo, la edad y el sexo.

“El hombre tiene probabilidades de que la trombofilia le repita, ya sea por obesidad, que es un factor de riesgo, el sedentarismo, que también aplica en las mujeres, sumado al hábito del cigarrillo, así como el embarazo y seis semanas después de tener al bebé”.

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Además de desencadenarse en la pierna, también puede aparecer en el brazo, en el abdomen, cerebro o en el ojo.

DURANTE EL EMBARAZO
En las mujeres que están a punto de dar a luz, hay una tendencia natural hacia la formación del coágulo. Es un mecanismo propio del organismo como forma de protegerse y prepararse para detener las hemorragias que va a sufrir el cuerpo durante el nacimiento.

Las mujeres que padecen este síndrome producen en su sangre proteínas anormales denominado síndrome antifosfolipídico, que aparece cuando el sistema inmunitario ataca a algunas de las proteínas normales de la sangre. 

Esto genera que el flujo de sangre circule de manera inadecuada y pueda provocar la formación de coágulos peligrosos en venas y arterias, lo que genera dificultades en el desarrollo del feto y hasta abortos espontáneos.

ESPECIALES LIFESTYLE SALUD  | Riesgo de una trombosis durante el embarazoUn viaje por más de seis horas puede desencadenar trombosis.

 

“Las causas de una historia obstétrica delicada, pérdidas de embarazos de corto tiempo o fetos más grandes tienen múltiples razones que están relacionadas a la trombofilia”, destaca la doctora. “Cuando el embrión no puede continuar con su vida porque tiene trastornos cromosómicos, es la razón principal por la que se pierda el embarazo”, afirma.

Para evitar desarrollar una trombosis en el embarazo o después de tener al bebé, se recomienda el uso de heparina y aspirina, como método profiláctico preventivo, si se tiene sospechas de trombofilia.

En el caso en que la paciente tenga un antecedente de preeclampsia, que es un estado hipertensivo en algunas situaciones de alto riesgo, se ha demostrado que la aspirina preventiva puede ayudar.

Otro dato que procedió a destacar la experta, es un estudio reciente que afirma que tomar una aspirina en las 12 semanas de embarazo puede ayudar a la preeclampsia. Sin embargo, en los casos en que las pérdidas tardías que no estén relacionadas con síndrome antifosfolipídico no se ha demostrado que funcione.

Muchas veces los doctores aconsejan el uso de la heparina en estas pacientes como método anticoagulante, aunque los resultados no han podido demostrar el beneficio al 100%, ni la relación directa con la trombofilia. La especialista adelantó que en un par de años se tendrá la certeza, para poder hacer un diagnóstico y el tratamiento correcto.