Cada día es más complicado guardar un secreto, tu información personal o hasta tus fotos.

El internet y todos los medios de comunicación que tenemos nos hacen estar sumamente expuestos a luz pública, lo queramos o no, aunque pienses que estás en control. Los sistemas de tecnología son tan precisos y no hay donde esconderse.

Eso sí, no nos podemos liberar de culpa por completo. Mientras que todo esto existe, somos nosotros quienes ponemos nuestra información, fotos, comentarios, etc. de manera voluntaria en lugares que sabemos viven de información.

Aceptamos acuerdos de privacidad sin siquiera leerlos (son todas esas ventanas donde das “Aceptar”, sin siquiera saber que estás aceptando) y nos aburrimos de que siempre nos pidan permisos. Lo más cómico es que ponemos la información, aceptamos todos los términos y condiciones. Luego nos quejamos cuando hacen lo que quieran con los datos proporcionados, cuando dicen lo que harán y nos lo advierten de antemano.

Las redes sociales saben todo sobre nosotros, son el mejor amigo a quien confiamos todo. Compartimos fotos, le decimos cómo nos sentimos, dónde y con quién estamos y porque estamos ahí. Usamos la plataforma para comunicarnos con amigos, familiares, novios, esposos, en fin, lo saben todo. El mayor error es no estar claros de qué permisos les damos para que manipulen nuestra data y qué libertad ellos quieren para compartirla.

Hay que ponerse a pensar que las redes sociales son plataformas gratis, que para crearlas y mantenerlas andando
cuestan millones de dólares. Uno se pregunta, qué modelo de negocio usan si nadie les paga y se gastan millones de dólares manteniéndola activa y escuchas por todos lados que están valoradas en billones de dólares. Pues todo radica en los anuncios.

Estos sitios cobran para que las empresas pongan anuncios de sus productos y le puedan llegar de manera directa y exacta a sus clientes. ¿Por qué la gente paga por publicidad en las redes sociales?… porque es más económico que los medios tradicionales y como saben todo de ti pueden enfocarse en lo que te interesa.

 

SIN  PRIVACIDAD

La noticia que involucraba a Facebook junto a Cambridge Analytica y que llevó a Mark Zuckerberg ante el Congreso de los Estados Unidos para que explicara sus acciones, es importante y debe interesarte. El escándalo se trata de que un delegado de la firma de Consultoría Política en cuestión, contrató en el año 2014 a Aleksandr Kogan, quien hizo una aplicación dentro de Facebook para hacer encuestas. El App en sus términos y condiciones decía que recolectaría información de Facebook sobre el suscriptor y todos sus amigos, que la empresa podía lucrar de esa información y el API (Application Programming Interfaces) de Facebook lo permitía. Se suscribieron más de 300,000 personas y cuando sacabas esas personas y sus amigos al final fueron unas 87,000,000 en total, toda esta data terminó en manos de Cambridge Analytica y luego quedó enredada con el Presidente Trump, ya que la firma consultora realizó trabajo para Trump durante su campaña. Al final se hicieron varios cambios en los términos y condiciones de la red social y en la aplicación para que el usuario final pueda controlar de manera sencilla sus opciones de privacidad. Luego de Facebook siguieron otras aplicaciones que no querían terminar en este mismo enredo.

Al final, es culpa de la aplicación y nuestra. Es claro que así como existen personas que hacen aplicaciones para nuestro entretenimiento y comunicación, las cuales trabajan arduamente para proteger nuestra data, hay millones de personas tratando de ver cómo conseguirla. No sé si sabían, pero todas las compañías: Google, Amazon, Apple, Facebook, Instagram, Twitter, Pinterest y demás, tienen miles de servidores para guardar toda la información que se maneja a través de sus plataformas. Una vez estás en el internet, ahí te quedas. Piénsalo, mandas una foto a alguien y esa persona la comparte a cinco personas más, hasta llegar a una red social y de ahí olvídate. Borrar algo que está en el internet abierto es casi imposible. Usa internet y redes sociales con mucha precaución y antes de poner o mandar una foto o escribir algo, piensa en todo lo que te acabas de leer.

«La privacidad termina al dar click».


CARLOS J. CHAMORRO

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