ANTE EL INCREMENTO DE ESTE TIPO DE PROBLEMAS ENTRE LOS PANAMEÑOS, LOS EXPERTOS RECOMIENDAN ALGUNAS MEDIDAS DE PREVENCIÓN,

En sus más de 20 años de práctica privada como psicóloga clínica, Analissa de Joyce nunca había constatado un incremento de las enfermedades y los trastornos de la personalidad similar al que se ha dado en los últimos años.

Las razones para esto son varias. La vida diaria se ha tornado cada vez más acelerada y demandante, sin tiempo para compartir en familia. Si a esto le aunamos los problemas que se derivan de una situación económica cada vez más compleja, pueden surgir cuadros de ansiedad y depresión.

La experta define la salud mental como un «estado de equilibrio y bienestar emocional, psicológico, cognitivo y social de una persona. Un individuo con salud mental debe poder ser consciente de sus capacidades, a la vez que pueda afrontar las tensiones normales de la vida».

EN BUSCA DE AYUDA
Actualmente, De Joyce es coordinadora del Programa Sanamente, de la Fundación Relaciones Sanas, orientado hacia la educación y prevención de temas de salud mental.

La doctora, especialista en terapia individual, de pareja y familiar, comenta que en el 2018, unos 300 adolescentes, con edades entre nueve y 17 años, participaron en un diagnóstico masivo.

Acompañados por sus padres, fueron sometidos a pruebas de ansiedad, depresión, consumo de estupefacientes y riesgo de suicidio. Como medida de prevención, a quienes en aquella oportunidad fueron identificados como «positivos de riesgo» se les sometió a doce sesiones de terapia por psicólogos clínicos de la Fundación Relaciones Sanas.

El tratamiento que recibieron fue gratuito. Dado que, como aduce la psicóloga, la «salud mental tiende a ser costosa», no todos pueden costear un tratamiento especializado, independientemente de que se trate de un problema que afecta a todos los sectores económicos.

De Joyce advierte que por mucho tiempo los problemas mentales fueron abordados por la sociedad como una especie de tabú, como algo más de lo que simplemente no se habla.

Alega que este escenario ha ido cambiando gracias a la acción de foros como «Rompamos el Silencio», donde se abordaron temáticas tan sensibles como el suicidio. «Si tiene un amigo o un familiar que se encuentre en una situación de riesgo, hay que romper el secreto», señala. 

Destaca que hoy en día, los jóvenes están cada vez más concienciados con respecto a los temas de salud de mental. Incluso ellos mismos solicitan ser sometidos a terapia, algo que no sucedía en épocas anteriores, en las que abordar el tema o pedir ayuda se hacía sumamente complicado.

ESPECIALES SALUD  | Profilaxis de los trastornos mentales

MUNDO HIPERCONECTADO
Si bien las redes sociales han jugado un rol valioso en la difusión de hechos que pueden derivar en un posible deterioro de la salud mental de una persona, la doctora advierte que también pueden servir como detonante, empujando a una persona a tomar decisiones que atentan contra su integridad física.

Tal es el caso del bullying o de los ataques de los que pueden ser blanco aquellos que soliciten ayuda públicamente para encarar las complicaciones de la vida diaria. El hecho de que se comente negativamente un post de alguien que está en riesgo puede provocar reacciones impredecibles.

La doctora recomienda, como medida de prevención o paliativo, tratar de pasar tiempo de calidad, no solo con familiares y seres queridos, sino también con uno mismo. «Debemos tener tiempo para cuidarnos», señala la psicóloga.

RIESGO CONSTANTE
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año 800,000 personas fallecen por suicidio. Aproximadamente, una cada 40 segundos. «Es importante saber que el suicidio es prevenible. Lamentablemente, muchas muertes se dan porque la ideación suicida no fue identificada a tiempo».

Quienes conozcan a alguien que esté atravesando por circunstancias de este tipo deben exhortarlo a pedir ayuda, pues «la enfermedad mental puede desencadenar situaciones que hacen difícil la vida, lo que crea un riesgo de suicidio». Lo importante, asegura De Joyce, es que se trata de una condición que puede ser prevenida si se reconocen las señales y se actúa en consecuencia.

¿CÓMO RECONOCER UN TRASTORNO MENTAL?

• Sentimientos de tristeza, miedo, ansiedad y frustración constantes.

• Incapacidad para realizar las tareas diarias.

• Sentirse agotado y cansado todo el tiempo.

• Comportamientos o conductas agresivas o temerarias, que pueden poner en riesgo la vida.

• Síntomas físicos recurrentes (dolores de cabeza, trastornos del sueño y de la alimentación, entre otros).