Sabemos que las empresas familiares son relevantes para cualquier economía. Uno de los temas principales, para que logren su continuidad es la planificación

Como en el título se menciona, es una realidad de vida que, tarde o temprano, quien ocupa el liderazgo en una compañía se tendrá que ir. Quizá no por que quiera, sino porque la vida lo retire.

Una característica importante que hace este momento tan rimportante es que quien hace cabeza, concentra todo el poder de la misma. Es la o el accionista principal o único de las acciones, tiene la máxima posición de autoridad, al ser la o el director general (muchas veces también presidente del consejo) y quien hace cabeza en la familia.

La salida de quien ha fundado una empresa, es su dueña o dueño, la ha hecho crecer, la maneja de forma admirable y controla todo lo que pase en la misma es, desde el punto de vista de este autor, una crisis. Y lo es, porque el vacío que deja una persona así será llenado, de una u otra forma.

UN PROCESO RELEVANTE
Las sucesiones básicamente pueden ocurrir de dos formas: de manera planeada, llevada a cabo en un momento específico o de forma inesperada y súbita. En la primera opción, la planeación no consiste en que el dueño se retire cuando cumpla 65 años.

Se trata de crear el momento donde sea más oportuno y adecuado un relevo de esa magnitud. Un aspecto relevante, que por ejemplo debe considerarse, es tratar de no hacer un cambio de líder en un entorno de alta volatilidad o a la mitad de un proyecto de gran riesgo y alto impacto para el futuro de la empresa.

Por otro lado, el gran problema de dejar que la sucesión la decida la fortuna o el azar es que a la crisis de un cambio sin planeación de liderazgo se le pueda sumar una crisis en el entorno, creando las condiciones para que esta deje de existir, en lugar de que logre su continuidad.

La sucesión ocurrirá y es mejor que eso ocurra tratando de asegurar una exitosa transición a la alternativa de no hacer nada y dejar todo al azar, maximizando los riesgos de que la empresa fracase y la familia se desintegre.

No es un tema menor para quien hace cabeza el dejar todo en orden. La lista de temas que necesitan ser atendidos puede ser intimidante, máxime si el corporativo familiar ha caído en alguna o todas las confusiones que comentaba en el artículo previo en este espacio.

Y es que poner orden en la familia cuando se ha acostumbrado a todos al abuso, a la falta de rendición de cuentas, a la incorporación de los miembros sin orden o idea y a un largo etcétera, traerá consigo enojo y conflicto.

Por poner un ejemplo: si un hijo o una hija está haciendo daño al negocio, tendrá que se ser separado de la dirección y/o propiedad antes de que la sucesión pueda llevarse a cabo. Si no lo hace la matriarca y el patriarca, le dejan esa tarea al sucesor, que tendrá que asumir los costos y quizá no pueda superar el conflicto que algo así implica.

Es fundamental garantizar que la transición del poder, el patrimonio y la gestión funcione de manera adecuada para que cuando la ausencia de ese líder se dé, ya todo este previsto y funcionando.

Todas las sucesiones han pasado. Si usted amable lector es miembro de una familia empresaria o de una empresa familiar, tenga por seguro que también le ocurrirá. ¿Cuál de las dos alternativas se está eligiendo?

«La sucesión es inevitable y es mejor que eso ocurra tratando de asegurar una exitosa transición ».

RICARDO APARICIO CASTILLO
Director del Centro de Investigación para Familias de Empresarios
CIFEM-BBVA Bancomer de IPADE Business School.