Hace 25 años, un grupo de especialistas unen sus mejores conocimientos y experiencias para enfocarse a la salud integral de sus pacientes, orientados a la calidad y esperanza de vida. La clave de éxito y visión de este grupo está encaminada al compromiso, entrega, dedicación, solidaridad y profesionalismo que destacan el resultado diferenciador en sus especialidades.

El Centro Hemato–Oncológico Panamá “CHOP”, fue fundado en 1994 y desde ese momento la salud y la calidad de vida de sus pacientes ha sido lo más importante, fortaleciendo su plataforma de servicio, logrando un destacado posicionamiento,  reconocimiento y un concepto innovador que les permite ofrecer a sus pacientes la opinión de un grupo de médicos expertos en diferentes especialidades y conocimientos.

Explican que el cáncer es una enfermedad de manejo multidisciplinario, que demanda empeño y dedicación, siendo su norte integrar un equipo con una atención humanizada y sostenible para los pacientes y familiares.

Los doctores Juan Pablo Barés Weeden, Ricardo Díaz Fernández, José Luis Francheschi Díaz y Julio Santamaría Rubio, en compañía de sus socios Germán Espino López, Alejandro Crismatt Zapata y Juan Carlos Alcedo Velarde , son los líderes visionarios de este centro especializado quienes nos permiten conocerlos y nos muestran su lado más humano.


DR. JUAN PABLO BARÉS WEEDEN

GENTE PORTADA  | Pasión por la medicina

Elocuente, risueño, simpático y cálido en su forma de hablar acerca de su trabajo y pacientes, así podemos describir al doctor que cuenta con una trayectoria de más de 34 años en el campo de la salud.

El especialista en Medicina Interna y Médico Oncólogo, confiesa que a través de su experiencia lo que más ha valorado es la humildad y sobre todo tener presente que como profesional y custodio de la salud debe darle al paciente todo lo que está en sus manos para que tengan una mejor calidad de vida y si es posible, curarlos.

“El cáncer es una enfermedad que no reconoce sexo, edad, religión, nivel socio-económico ni profesión”, afirma. Es por eso que para él, su aporte más significativo a través de su trayectoria ha sido el tener la oportunidad de ofrecer a sus pacientes una mejor sobrevida y ante todo mantenerse humilde y conectado con su parte humana.

“Pienso que poder darles una opción de cura es una verdadera bendición de Dios” . Actualmente es el Presidente de la Fundación Pro Enfermos de Cáncer, FUNDACÁNCER y ejerce el cargo de Médico Especialista en Medicina Interna y Oncología Médica, además es socio del Centro Hemato Oncológico.

Durante su carrera también ha sido un luchador en pro del acceso a la salud y se ha mantenido a la vanguardia en cuanto a nuevos tratamientos, seguimientos a los pacientes y ante todo fomentar el humanismo y la empatía.

Su personalidad sociable y amigable también lo ha llevado a tener retos importantes, porque podemos imaginar que muchas veces un médico se convierte en amigo y hasta familiar, acompaña a quien padece y consuela a los que están alrededor, es por eso que su trabajo va más allá y se transforma en una vocación que no empieza con una noticia triste, ni acaba con la sanidad de un enfermo.

En su memoria reposa cada historia de éxito y le ayudan a mejorar en casos nuevos, como un archivero al cual acude cuando lo necesita. Esto le permite ser un mejor profesional.

Ir a la finca, disfrutar del espacio y cuidar a sus caballos es la forma que tiene para mantenerse conectado con la naturaleza y su familia, una recarga de energía muy poderosa que lo inspira a seguir trabajando por el bienestar de la salud.

ANÉCDOTA
“He tenido muchas, pero por tratarse de los últimos 25 años de mi carrera como oncólogo, quisiera decir que fue cuando el Dr. Rubén Darío Fábrega me invitó a participar con él en el tratamiento de sus pacientes. Yo era joven y estaba empezando a ejercer la oncología. 

Su desprendimiento para abrirme las puertas en la práctica médica me marcaron positivamente y estoy agradecido por ello. Ese gesto me ha motivado a apoyar a médicos jóvenes a escoger la oncología como profesión y a apoyarlos en su crecimiento”.


DR. RICARDO DÍAZ FERNÁNDEZ

GENTE PORTADA  | Pasión por la medicina

Ha dedicado todos sus conocimientos a través de actualizaciones, enlaces con otros centros Hemato-oncológicos en USA y Europa. Desde el punto de vista administrativo, ha gestionado la labor que se desarrolla en los diferentes departamentos del centro y funge como director del mismo.

Sus ojos brillan cuando hablamos del proyecto que inició junto a sus socios hace 25 años y el cual han podido desarrollar de una manera muy exitosa al tener un grupo de especialistas multidisciplinarios, cada uno excelente en su área.

Mirar hacia atrás no es una opción, solo cuando se puede recordar lo bueno, porque su visión está enfocada en el presente atendiendo de la mejor forma a quienes lo necesitan y pensando en los nuevos avances que transformarán su campo de especialización. Emocionado y muy alegre, el doctor nos ofreció unos valiosos minutos, quien nos contagió su pasión por el trabajo.

“Para mí lo más importante es ayudar a mis pacientes comprendiendo su enfermedad, la cual tiene impacto físico y emocional no solo en ellos, también en el resto de su familia”, expresa. Y ese lado humano, que se voltea a mirar a su prójimo con los deseos de mejorar sus vidas, es el mismo que no descansa ni un momento para que su centro siga creciendo y ofreciendo nuevas oportunidades.

Con un amplio curriculum académico y trayectoria se ve honrado con el ejercicio de la docencia y de pertenecer como miembro de destacadas asociaciones. Transmitir el conocimiento y apoyar a las nuevas generaciones es su legado más importante.

ANÉCDOTA
“Hace 35 años atendí a cinco niños con leucemia aguda, actualmente son profesionales, casados y con hijos, donde no solo se limita a una relación médico-paciente, sino a una gran amistad que traspasa el tiempo. También tuve el honor de atender al Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá de mi época de estudiante, quien hoy después de 20 años de enfermedad, permanece en remisión con una buena calidad de vida”.


DR. JOSÉ LUIS FRANCESCHI DÍAZ

GENTE PORTADA  | Pasión por la medicina

Al escucharlo hablar sobre sus labores diarias y cada una de las historias de sus pacientes, inmediatamente puedes notar el compromiso que tiene con su profesión. Su vocación por contribuir a la medicina y en especial, a la hematología, lo llevó a convertirse en pionero del tratamiento de trasplante y la criopreservación de médula ósea en el país.

Hace tres décadas, cuando decidió realizar un entrenamiento en este tipo procedimiento, aún en Panamá era desconocido, debido a su complejidad y que requería un equipo multidisciplinario de recurso humano en salud, además de instalaciones y servicios clínicos funcionales.

Afortunadamente y con el pasar de los años, este desarrollo se replicó en Complejo Hospitalario Doctor Arnulfo Arias Madrid y en el Instituto Oncológico Nacional, lugar en donde él inició dicho tratamiento.

“La historia de la hematología en el mundo tiene realmente dos etapas: antes y después de los trasplantes de médula ósea. Es una ciencia que avanza muy rápido y hay que mantenerse actualizado porque hay mucho por hacer, labor que le corresponderá a las nuevas generaciones”.

Para el Dr. Franceschi, su mayor enseñanza es que como profesional de la salud no está exento de padecer alguno de los males que aquejan a sus pacientes. Asevera que cada día valora más la importancia que tiene el proceso de curación de un enfermo y la humanización en la atención médica.

ANÉCDOTA
“Una que siempre llevaré conmigo es que producto del esfuerzo, hemos salvado a muchos pacientes jóvenes de enfermedades fatales y hemos visto como posteriormente se han casado o convertido en padres y hemos sido invitados a sus bodas y bautizos. Se siente bien saber que has aportado ese granito de arena para que otras personas alcancen la felicidad gracias a tu arduo trabajo. Para mí es un orgullo”.


DR. JULIO SANTAMARÍA RUBIO

GENTE PORTADA  | Pasión por la medicina

Carismático, amable, conversador y con un gran sentido del humor. Así podemos definir al Dr. Santamaría, un profesional de la salud que cuenta con 25 años de experiencia en la oncología médica. Nos confiesa que es un eterno enamorado de su profesión y que su pasión radica en la oportunidad de servir, atender y cuidar a personas enfermas con cáncer.

“Siempre aprendo de mis pacientes, hacen que descubra el valor y dignidad intrínseca de una persona, me enseñan lecciones de auténtica amistad y me abren a la trascendencia de un Dios y de un mundo espiritual verdadero”.

Haciendo una reflexión nos cuenta que sus pacientes lo hacen partícipe de una escuela de humanidad donde se mezclan: el optimismo y pesimismo; valentía y temor; aceptación y negación; el triunfo y la derrota; la risa y el llanto, pero donde se descubre, manifiesta, participa y se engrandece el amor.

Durante su extensa trayectoria profesional ha contribuido significativamente en la atención brindada a los pacientes, que confiaron su vida en él y en todo el personal del Centro Hemato-Oncológico. Reconoce que uno de sus mayores aportes ha sido mantenerse lo más actualizado posible en estudios, metodologías y avances médicos, compartiendo así con sus colegas, conocimientos y experiencias.

También atribuye como uno de sus mayores aportes, el compañerismo que le ha brindado al personal del Centro Hemato- Oncológico para mantener un clima de fraternidad y diálogo.

ANÉCDOTA
“En el pequeño patio de nuestra casa, uno que mi esposa Eva Elena Barría me pidió, está sembrado un árbol de mango que una paciente me regaló. Este árbol y su sombra, refugio de aves y ardillas, acompañan mis desayunos y mis ratos de meditación, de reflexión, de oración. Me recuerdan que la felicidad y alegría verdadera están en el servicio, en el dar, en el amor”.


TRABAJO EN EQUIPO

GENTE PORTADA  | Pasión por la medicina

Detectar la enfermedad, sus complicaciones, riesgos, tratamientos, evidencia científica e investigación es la misión del Centro Hemato Oncológico Panamá (CHOP). Muchas enfermedades impactan la vida, tanto para las personas que las sufren como la de sus familiares que conviven con los pacientes, es por ello que ofrece consejos y guía integral a través de talleres Psicoeducativos tanto a los pacientes como a sus familiares, que le permiten conocer integralmente el manejo y cuidado de la enfermedad.

Con el mismo compromiso y dedicación brinda a su personal un ambiente de desarrollo continuo para mantener su alto nivel de conocimiento y estándares de calidad. Como centro especializado su propósito también es educar a la población acerca de las enfermedades, complicaciones, riesgos y tratamientos, para que puedan acudir de manera preventiva a realizarse sus exámenes y poder detectar a tiempo alertas que sean importantes para su salud.

DR. GERMAN ESPINO LÓPEZ
Reconoce que las experiencias vividas lo han fortalecido como médico y como ser humano. “Me ha dado la oportunidad de crecer en el campo de la Hematología permitiendo que pueda seguir avanzando en metas profesionales, como por ejemplo, brindándome las herramientas necesarias para culminar estudios en otras áreas como lo es la Biología Molecular y en la mayoría de los casos la satisfacción de poderle devolverle a los pacientes la gratificación de ese regalo llamado vida y que se vuelve tan apreciada en estas circunstancias”, explica.

DR. ALEJANDRO CRISMATT ZAPATA
Para él trabajar en CHOP representa una gran oportunidad de crecimiento. “Somos un equipo en constante transformación que se adapta al conocimiento cambiante del manejo del cáncer, al aporte de las diferentes disciplinas y sobre todo, a cada paciente, cuya lucha representa la llama que mantiene nuestro afán de mejorar como profesionales de la salud y seres humanos”, finaliza.

El grupo de asociados son: los doctores Dimas Quiel, Lineth López, Benito Castillo, José Luis Amador, Joel Moreno Ríos, Anadi Broce, Rafael Araúz, Gaspar Pérez Jiménez, Yassir Ruiz y Rosa Larreátegui.