La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. El problema es mundial y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano. La prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante.

Los niños que desde pequeños tienen obesidad o sobrepeso tienen más probabilidades de serlo también de adultos.

Esto trae como consecuencia un mayor riesgo de aparición temprana de enfermedades crónicas como la diabetes o enfermedades cardiovasculares, así como hipertensión, hipoglucemia,  hipercolesterolemia y problemas de morbilidad y mortalidad.

 

¿Qué pueden hacer los padres?

  • Adoptar hábitos alimenticios saludables: una dieta equilibrada es la base de una buena alimentación. Los padres son los encargados de inculcar en los niños una correcta alimentación. Siguiendo las pautas de la pirámide de alimentos para niñosestarán cubiertas sus necesidades nutricionales.
  • Realizar actividad física: el ejercicio, junto con una dieta equilibrada, es clave para evitar la obesidad infantil. Es determinante a la hora de prevenirla. Los expertos recomiendan al menos 15 minutos de actividad física moderada o intensa para mantener alejado el sobrepeso.
  • Evitar el sedentarismo: ya sabemos que la inactividad predispone al sobrepeso. La televisión tiene gran incidencia en los malos hábitos de alimentación en los niños, es una de las grandes enemigas de la obesidad infantil.
  • Compartir la mesa familiar: algunas investigaciones indican que los niños que comen con los padres consumen alimentos más sanos. Es importante compartir la mesa con los hijos al menos una vez al día tanto para controlar lo que comen como para hacer de la hora de la comida un momento agradable y relajado.