Moody’s mejoró la calificación de Panamá como emisor a largo plazo al pasar de Baa2 a Baa1, y le cambió la perspectiva del país de positiva a estable.

Para el Ministerio panameño de Economía y Finanzas, esta sería la primera vez que el país logra tan alto grado de calificación.

Entre las razones que impulsaron el cambio de calificación destacan el crecimiento económico y los indicadores fiscales de Panamá, que superan los de la mayoría de los pares con calificación Baa. 

Un disciplinado desempeño fiscal al cumplirse con las metas para el 2018 de cerrar con un 2 % de déficit fiscal en el Sector Público No Financiero (SPNF), según el MEF, fue la base para otorgarle al país dicho  reconocimiento que, según la entidad,  conllevará continuo acceso a inversiones y financiamientos en términos atractivos.

En el aspecto fiscal Moody’s espera que la carga de la deuda del Gobierno se estabilice en 0 debajo del 40% del PIB para el 2020. La carga de la deuda del gobierno continuará comparándose favorablemente con relación a los pares calificados en el nivel Baa, para los cuales la carga de la deuda se sitúa alrededor del 50% del PIB.

En opinión de Moody’s, las perspectivas de crecimiento de Panamá en los próximos años se mantendrán sólidas.

Asimismo proyecta un crecimiento del producto interno bruto (PIB) por encima del 5% hasta 2022, en comparación con una mediana de la categoría Baa de alrededor del 3%.