En el momento en que supo la noticia del embarazo, cruzó los dedos para que fuera niña. Una pequeña que desde hace tres años ha venido a poner su mundo de cabeza, quien le roba los suspiros y le ha impuesto la mayor responsabilidad de su vida. Aunque es bastante relajado en su entorno familiar, las exigencias de su negocio y profesión lo mantienen muy ocupado. Pero desde que Alexa Maia está en sus vidas busca cualquier espacio durante el trabajo para escaparse a ver a su princesa, quien no lo deja de sorprender con sus ocurrencias. “Lo que más deseo es que ella siempre ayude al que lo necesite”.