“CREAR UN NEGOCIO FUERTE Y CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR NO SON METAS CONTRADICTORIAS: AMBAS SON INGREDIENTES INDISPENSABLES PARA EL ÉXITO A LARGO PLAZO”. WILLIAM CLAY FORD JR., FORD MOTOR COMPANY.

Algunas empresas eligen usar la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) “makeup” para ser valoradas por sus “stakeholders” (clientes, empleados, comunidad, proveedores, Gobierno, sindicatos, etcétera). Es como maquillarnos y vestirnos elegantemente para una fiesta, y luego comer con la boca abierta, comportándonos fuera de etiqueta.

Muchas empresas solo exhiben RSE en sus discursos, pero no en sus comportamientos o valores, y hoy día, el mejor talento de ejecutivos millennials y Z pide RSE como condición “sine qua non” (sin la cual no).

RSE: VITAL PARA SOBREVIVIR
Para construir RSE debemos empezar de adentro hacia fuera, comenzando por la cultura. Cultura es el conjunto de normas, comportamientos, símbolos, historias, que se viven día a día en un grupo, sean o no declaradas explícitamente. Para construirla hay tres pasos claves: definir, demostrar y demandar el estándar.

Tenemos que ser claros en cuál es el nivel de tolerancia para el desvío de la norma y cómo rectificarnos, poniendo límites y consecuencias. Si un líder permite que su gente falle a sus promesas una y otra vez, ¿cómo vivirán el valor de la confianza y el compromiso? Imposible. Si cada persona aprende a hacer pedidos, promesas, reclamos y disculpas efectivas, entonces todo funcionará perfecto.

Este artículo intenta justamente esto: crear cultura, por eso, te invito a realizar lo siguiente: compro- métete a una acción basada en lo que te resonó. Solo así, accionando, podrás generar un impacto positivo.

El camino de la RSE es un proceso, no un destino, y requiere no solo compromiso y responsabilidad, sino estar abiertos a aprender y reaprender hasta que esté embebido en el ADN de la empresa y de cada uno de los que la conforman.