“Duke es casi como un rey”

Este Bulldog Inglés es dulce, dócil, fiable, cariñoso, juguetón y exige mucha atención. Aunque aún es un cachorro, con sus seis meses muestra una gran personalidad en casa y en la oficina.

Durante su infancia, Luis Serrano tuvo la oportunidad de vivir en una finca y tener contacto con diversas especies como aves, gallinas, perros, gatos y hasta un mono, aunque no era una mascota andaba por ahí compartiendo con la familia.

Por eso, la llegada de Duke ha sido mucho más que tener una mascota, se ha convertido en un compañero de vida, que le brinda todo su amor impactando su rutina. Es una pequeña mole fornida que ha revolucionado el hogar del diseñador de interiores, con su espíritu juguetón.

Luis no tenía un nombre específico para el bulldog, Duke surgió de una conversación con su socio Manuel, quien le comentó que su abuelo era amante de los perros y que cuando él era pequeño tenían un pastor alemán llamado así. Un animal muy especial para su abuelo quien era muy importante en la vida de Manuel.

GENTE PET'S LIFE  | Luis Serrano y su bulldog inglés DukeAsí que Luis vio la oportunidad de tener una mascota que tuviera un significado emocional, ya que estaría acompañándolos en la oficina. Actualmente, Manuel se ha convertido en su cuidador cuando Luis está de viaje. 

“A los tres meses lo llevé a pasear a la Cinta Costera y me escondí, para ver su reacción, el se sentó y miraba hacia todas partes un poco asustado. Y desde eso siempre está pendiente de verme e ir a mi lado”. A pesar de ser un bulldog inglés tiene mucha energía para correr, le encanta salir y hacer ejercicio, además le sorprende lo mucho que duerme.

Confiesa que Duke es casi el rey de la casa, en las mañanas baja a hacer sus necesidades, después le limpian las patas con toallitas húmedas, mientras él se prepara para irse a trabajar la mascota ve televisión, con programas de animales o música. 

“Salir a caminar con él todas las noches e ir al veterinario también es una forma de desconectarme del ajetreo diario. Me gusta llevarlo al spa y consentirlo con comida especial de vez en cuando.

“Nunca imaginé que Duke iba a ser tan cariñoso. Los primeros días en casa para poder dormirse se subía a mi pecho y se acostaba allí, eso creó un lazo muy importante entre nosotros. Es como si los latidos de mi corazón le dieran paz y tranquilidad”.