Permite optimizar los flujos de almacén, garantizando a los clientes más ventajas en términos de calidad, eficiencia y productividad.

Tradicionalmente conocidos como procesos logísticos de entrada y salida de mercancía, se realizan en los centros de distribución, almacén o bodega de cualquier empresa, por muy pequeña que esta sea (Pymes), los cuales tienen un impacto directo a la administración eficiente de los inventarios. 

El proceso inbound o de entrada es el primer eslabón en la cadena de suministros, el cual inicia al momento en que el departamento de compras envía la orden de compra al proveedor y finaliza al momento que la mercancía se encuentra disponible en el inventario de nuestro almacén.

La recepción de producto es uno de los procedimientos más importantes que tiene un almacén, ya que es el primer filtro que valida que la mercancía que se está recibiendo, está acorde a la orden de compra solicitada originalmente, en términos de: precio, unidad de medida, código de barras y descripción.

Si algunos de los casos anteriores no se llegan a cumplir, se debe informar inmediatamente al departamento de compras, mientras tanto, la mercancía debe ser resguardada en un área especial, para evitar que sea despachada o almacenada.

El problema más común que enfrenta un centro de distribución, es no contar con la información previa a la llegada de la mercancía a la bodega; por lo que se debe trabajar fuertemente por mantener los canales adecuados para una comunicación efectiva (S&OP) con el departamento de compras. Lo cual evitará que los costos en la recepción de la mercancía se incrementen.

En cuanto al proceso outbound o de salida, va directamente relacionado a las actividades del departamento de ventas, y comienza desde el momento que el almacén recibe un pedido, y finaliza en el instante que es entregado en el punto de venta o de distribución final.

Esto en particular tiene gran relevancia dentro de las  compañías, ya que es en ese punto de la cadena de suministros, donde las empresas pueden generar valor a sus clientes, entregando la mercancía en el tiempo y lugar requerido, con el mix y cantidades demandadas por él cliente (just in time).

Pero se debe tomar en consideración, que la falta de planificación en las entregas puede representar un costo significativo para las empresas en el rubro de transporte, que en ocasiones puede ser de beneficio o perdida, por lo cual se debe consolidar los pedidos de una forma eficiente de ocupación en el transporte.

Los problemas más frecuentes que podemos encontrar en esta parte del proceso son: el cruce de mercancía al momento del picking o preparación de pedidos, la no disponibilidad física del producto, como la facturación errónea en precios y unidades de medida.

En cada uno de estos procedimientos se debe tener un encargado por área, con tareas bien definidas y controles que ayuden a la trazabilidad de cada orden de compra o pedido.

SOLUCIONES INBOUND Y OUTBOUND

• Rediseño y optimización de los flujos de entrada y de aquellos hacia las líneas de producción.
• Gestión operativa de la totalidad de la supply chain, según los patrones logísticos adoptados por los clientes.
• Gestión de la logística de almacén y de todos los flujos logísticos internos de los sistemas de producción, desde la recepción y almacenamiento de los componentes a la alimentación de las líneas de producción con la técnica idónea.
• Transporte primario desde los puntos de origen a los almacenes de distribución.
• Transporte secundario.
• Servicios después de la venta (gestión de almacenes de distribución de spare parts, aplicación de embalajes específicos, transporte a través de redes personales o multicliente, servicios de help desk y back-office).

«Una correcta administración de estas dos áreas contribuye en gran medida a garantizar la exactitud de los inventarios, como también a custodiar y controlar el capital invertido por las compañías, en la adquisición de productos terminados o materias primas».


HUGO HURTARTE
Gerente de Operaciones y Logística.
hugoferhurtarte@gmail.com