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UN DULCE HOGAR
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SALUD  | UN DULCE HOGAR

Es el sitio donde aprendemos a trabajar, a jugar, estar a gusto con nosotros mismos y con los otros, ser interdependientes y productivos. Más importante aún, el hogar es el lugar donde aprendemos sobre la felicidad y la plenitud.

¿Qué diferencia una casa de un hogar? La primera es una estructura hecha para habitarse. La segunda es donde está tu familia, tu centro.

La palabra hogar viene de hoguera y significa ‘unión’. Era el lugar en que se reunía la familia a encender el fuego para calentarse y alimentarse. Es más que la suma de los elementos materiales que lo componen, es un almacén de recuerdos, el lugar al que sientes que perteneces, donde te sientes feliz, donde encuentras privacidad, donde quieres volver siempre, sobre todo en los momentos duros, para sentirte protegido.

Un hogar nos permite compartir momentos, estar juntos, realizar juegos, celebrar fechas especiales, reunirnos alrededor de una mesa, conversar con la familia o amigos. Es ese espacio donde hay olor a café, comidas, abrazos, besos, lágrimas, carcajadas, música, estudio, labores, sueños, libros, hijos, hermanos, abuelos, perros, gatos, pericos y, sobre todo, refugio, protección y amor.

Mientras una casa se construye con madera, cemento, ladrillos, etc. el hogar se va levantando paso a paso con paciencia, tolerancia y mucho amor.

En la casa encontraremos protección física para el cuerpo, y en el hogar encontraremos protección para el alma y el espíritu, que también son parte del cuerpo. La casa se puede comprar, vender o alquilar, pero el hogar no tiene precio, ni se compra ni se vende. Es la primera escuela de valores o antivalores del ser humano y juega un papel importante durante sus primeros años de educación.

Tristemente, algunas personas viven en casas hermosas, llenas de lujo y comodidades, pero dentro ven derrumbarse día a día su sueño de un hogar feliz. Este es independiente de dónde se viva. Lo costoso de una propiedad no garantiza la felicidad. El verdadero secreto de un hogar feliz es que en él exista un pacto de amor y fidelidad entre los cónyuges, con la férrea decisión de poner los principios de la palabra de Dios como fundamento.

Es tan importante el hogar que, cuando Dios quiso venir al mundo hecho hombre, envió a Jesús a uno, para que sintiera como nosotros el amor de los suyos en el seno de una familia. Que Jesús haya llegado al mundo en medio de un hogar hace de este, una institución sagrada: sagrada porque de ella depende lo que le pase a la persona el resto de su vida.

QUÉ HACER:

1- Enséñale a tu familia a trabajar en equipo. Para lograrlo, deben existir cinco pilares: relación de confianza, buen manejo de conflictos, compromiso y responsabilidad para lograr los resultados deseados.

2- Controla los programas llenos de antivalores de la televisión y el excesivo mal uso de los aparatos tecnológicos de tus hijos. No permitas que la televisión gobierne tu hogar, ni dañen las relaciones interpersonales asertivas.

3- Aprende a perdonar. Al hacerlo, renuevas el amor incondicional, la confianza, y purificas tu corazón.

4- Fomenta la fe en Dios. Esta se manifiesta en nuestra actitud hacia la vida y en la fortaleza y resistencia para enfrentar situaciones difíciles.

5- Brinda tu apoyo incondicional contra los obstáculos desalentadores. Una palabra edificante, un fuerte abrazo o un beso cariñoso pueden alentarnos y darnos fuerzas para seguir adelante.

6- Practica la gratitud, una actitud determinante para fomentar el amor y el respeto.

7- Evita las palabras ofensivas, esconden gérmenes de violencia y son un mal ejemplo para los hijos.

8- Acuerda reglas que garanticen una convivencia fluida entre los miembros del hogar.

9- Fomenta el valor del aprecio familiar. Aprendamos a centrarnos en los puntos fuertes de las personas y en lo que las hace especiales.

Formemos un hogar en el que podamos desarrollarnos, crecer y formar una familia que nos acompañe a echar raíces, crear metas y compartir destino. Solo así convertiremos nuestra casa en un dulce hogar lleno de bendiciones.

«El hombre feliz es aquel que, siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar».

 

ZONA DE ÉXITO 

Escrito por Azael Pitti

Presidente de Azael Pitti Training. Consultor y Conferencista.

az@recursoshumanosapt.com

Foto: irishtimes.com