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UN CAMBIO DE PIEL
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Rosalind Baitel es una sobreviviente que da testimonio del significado de “transformar vidas”. Por medio de la Boutique Promises, durante 17 años, ha apoyado a quienes más lo necesitan y hasta su propia vida dio un giro de 360°. 

SALUD  | UN CAMBIO DE PIEL

En 1985 una joven californiana llegó a Panamá para trabajar como maestra en las bases y escuelas norteamericanas que existían en la zona del Canal y en Colón. Fue el amor quién decidió que se quedara aquí, permitiendo echar raíces y ver crecer a su familia. Esa joven emprendedora y enamorada de Panamá no solo se quedó, también decidió ser parte activa de la sociedad y ayudar a distintas fundaciones que requieren de donaciones para poder apoyar a más personas con distintas necesidades.

Fue así como en el 2000 abrió la Boutique Promises, una tienda de consignación donde las personas llevan prendas y accesorios de reconocidas marcas, y las ventas de éstas son donadas a distintas fundaciones. Después de 10 años de éxito y apoyo incondicional a las organizaciones, que cada día eran más, le diagnosticaron cáncer, tipo tres lobular. “Este empezó en la espalda, por lo cual tuvo tiempo de desarrollarse y adicional resultó ser un tipo de cáncer muy raro llamado “triple negativo”, el cual no se podía tratar de la misma forma que los demás”, explica.

Para ese momento, ella tenía dos hijos, la mayor se estaba preparando para entrar en la universidad en Estados Unidos y el menor para su Bar Mitzvá, “Un año de muchos éxitos y acontecimientos importantes, pero muy fuerte por mi tema del cáncer”. Así que junto a su familia tomó las riendas de la enfermedad e inició un proceso de un año de tratamientos y hasta se realizó una mastectomía para erradicar su padecimiento. En Panamá recibió el tratamiento y logró convertirse en una sobreviviente, formando parte de un grupo que brinda apoyo a otras personas que están pasando por lo mismo. A pesar de todo, lo más importante es que la Promises continuó operando, mantuvo su sonrisa y aumentó los grupos a los que ayudaba, para ella esa fue su mejor terapia. Y los días que ella estuvo ausente de sus labores, en la boutique las muestras de apoyo y cariño no faltaron.

UNA VIDA DE RETOS

Entrar a Promises es deleitarse con  las  prendas y  accesorios que fueron tesoros de otras personas y  que hoy  pueden serlo para nuevos dueños. Y así es la vida, un constante cambio donde hay que adaptarse y luchar. Hace 32 años dejó su tierra natal y emprendió un nuevo camino.  Hace 28 años encontró al amor de su vida y hace 17 abrió una tienda para apoyar. Desde hace siete años renovó su vida al ganarle la batalla al cáncer y sin duda no dejará ni un solo día de luchar por seguir evolucionando y trabajar por quienes más lo necesitan.