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San Petersburgo. La joya del Báltico
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Estar cerca del Ártico, aproximadamente a unos 800 kilómetros, hace la travesía más difícil. San Petersburgo es de esos lugares en el planeta donde el frío arremete contra todo y todos.

Es típico tener unos nueve meses de invierno y tres donde el sol hace apariciones repentinas y fugaces. Es por eso que quien vive en esta ciudad, anteriormente conocida como la capital de Rusia, debe amar las temperaturas bajo cero.DESTINOS  | San Petersburgo. La joya del Báltico

Pero su historia tampoco deja de ser interesante, ya que como ciudad ha cambiado de nombre en tres ocasiones por razones políticas. Fue construida sobre 44 islas y tiene unos 300 años de antigüedad. Durante este largo trayecto de tiempo sufrió los embates de una guerra que marcó a su población hasta la actualidad.DESTINOS  | San Petersburgo. La joya del Báltico

San Petersburgo fue asediada por 900 días en la época de la Segunda Guerra Mundial y todavía hay marcas vivaces de esa dura encrucijada.

Hoy con el título de capital cultural de Rusia, San Petersburgo se consagra como un ícono en cuanto a música, ballet y arte. Muestra de ello es el Museo del Hermitage, sitio que alberga más de dos millones y medio de objetos culturales y artísticos de los pueblos de Europa y Oriente desde los tiempos más remotos hasta el siglo XX.

Esta maravillosa estructura la conforman cinco edificios unidos entre sí, como el Palacio de Invierno, el Teatro de Hermitage, el Hermitage Pequeño, el Hermitage Viejo y el Nuevo Hermitage.DESTINOS  | San Petersburgo. La joya del Báltico

UN CAUDALOSO RENDIDO

El río Nevá es un punto clave en San Petersburgo. Sus riberas y embarcaderos, a lo largo y ancho de los 28 kilóme-tros que cubren esta ciudad, forman parte de los sitios consagrados como Patrimonio de la Humanidad bajo el título “Centro histórico de San Petersburgo y conjuntos monumentales anexos”.

Cerca del Nevá, que suele rendirse ante las fuertes heladas que azotan esta ciudad, se encuentra el Palacio de Invierno, sede del Museo del Hermitage y anteriormente fue la residencia de los zares de Rusia.

A pocos pasos se puede ver la Plaza del Palacio, lugar donde se han registrado acontecimientos históricos relevantes y donde se ubica la Columna de Alejandro, confeccionada en granito rojo y catalogada como la más grande de su tipo en el mundo.

La antigua capital de Rusia tiene más de dos mil palacios dignos de admirar. Pero sus teatros, fortalezas y catedrales también merecen  una visita detallada.DESTINOS  | San Petersburgo. La joya del Báltico

BELLEZA IMPONENTE

Varias son las catedrales e iglesias que nos asombraron por su majestuosidad, tal es el caso de la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, erigida en 1883 con una figura complicada y muy pintoresca, y la Catedral de San Isaac, cuya obra se prolongó desde 1818 hasta 1858. Ambas iglesias son de origen ortodoxo.

Es imposible dejar de mirar la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, cuya estructura se levantó entre los años 1703 y 1733. En este lugar se encuentra la catedral del mismo nombre.DESTINOS  | San Petersburgo. La joya del Báltico

No deje de ir al Teatro Mariinski  y apreciar los recitales de ópera o un buen espectáculo de ballet. Este teatro fue construido en 1783.

San Petersburgo no deja de sorprender con su belleza, a pesar que el cielo se pinte de gris y el frío nos hiele la sangre. Sus avenidas, como la Nevski, nos dan una idea clara de como se vive aquí, entre opulencia y pobreza, pero siempre feliz.DESTINOS  | San Petersburgo. La joya del Báltico

Esta ciudad, catalogada en la antigüedad como la capital imperial de Rusia, también guarda sus tesoros en las afueras. A unos 30 kilómetros es fácil ver el poderío arquitectónico de Pushkin y Peterhof, zonas de palacios donde los zares pasaban sus días de verano.

Dejó de ser capital de Rusia, fue gravemente afectada por la segunda Guerra Mundial, pero su grandeza sigue intacta a pesar de los años.

DATO

  • Pedro “El Grande”: su muerte fue a causa de una neumonía en el año de 1725. Tuvo dos hijos, uno con su primera esposa y otro con su sirvienta en unas segundas nupcias.
  • Este hombre, de más de dos metros de estatura, gobernó Rusia desde 1682 hasta el día de su muerte, pero en la historia tiene un papel importante, ya que llevó a cabo un proceso de modernización mediante la occidentalización y expansión que transformó a la Rusia Moscovita en una de las principales potencias europeas.
  • Su astucia le sirvió para vencer en múltiples guerras contra Turquía, Suecia y Persia, lo que convirtió al país en un imperio poderoso y cambió el papel de Rusia en el panorama europeo y mundial.