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HALIFAX, CANADÁ. EL ENCANTO COSTERO
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La capital está profundamente marcada por su historia, los buques de guerra siguen refugiándose en su puerto natural y junto a las torres de oficinas del centro se pueden apreciar edificios georgianos y victorianos.

El dominio del océano explica la creación de Halifax. La mirada de la ciudad continúa dirigida hacia el Atlántico, más allá de los promontorios y las islas que protegen la profunda ensenada.

A mediados del siglo XVIII, incentivados por los pobladores de Nueva Inglaterra, los británicos decidieron disputar el mando francés sobre la parte marítima oriental y trasladar la capital de Nova Scotia desde Annapolis Royal.DESTINOS  | HALIFAX, CANADÁ. EL ENCANTO COSTERO

Para explorar esta localidad es mejor comenzar por las “Historic Properties”, que comprenden un conjunto de edificios de piedra o de madera. Uno de ellos, el Privateer´s Warehouse fue utilizado en la época napoleónica para almacenar los productos del pillaje de los barcos enemigos, muchas veces estadounidenses, durante la guerra de 1812. En la actualidad, este barrio histórico está adornado por kioscos, tiendas y restaurantes que son el deleite de los turistas.

Los buques de antaño, entre ellos la nave real de la II Guerra Mundial, el Sackville, forman parte de las exposiciones al aire libre del Maritime Museum of The Atlantic. Los restos del entablado de las paredes del Titanic son un conmovedor recordatorio que de los 328 cadáveres recuperados de los pasajeros, algunos fueron entregados a sus familiares y el resto, aproximadamente 150 fueron enterrados en tres cementerios de Halifax.

El más conocido es el Fairview Lawn Cementery donde se encuentran enterradas 121 víctimas, cada tumba está gravada con la fecha 15 de abril de 1912, ya que el barco se hundió en la madrugada de ese día y llevan el número de identificación por orden de rescate.DESTINOS  | HALIFAX, CANADÁ. EL ENCANTO COSTERO

EL CENTRO HISTÓRICO

La mejor manera de captar el ambiente del centro histórico es empezar por Grand Parade, junto a la iglesia anglicana de St. Paul y el ayuntamiento. Desde este lugar, suba por George Street, pase por la St. George’s Round Church y St. Patrick’s Glebe hasta llegar al Citadel Clock Tower, que El Príncipe Eduardo, Duque de Kent, regaló a la ciudad en 1803. Maniático de la puntualidad consideró que los habitantes de Halifax no se tomaban en serio el tema de la hora.DESTINOS  | HALIFAX, CANADÁ. EL ENCANTO COSTERO

El reloj se encuentra al pie de la empinada ladera bajo Halifax Citadel National Historic Site, que agrupa también la fortaleza Rey George II. Esta tiene forma de estrella y fue construida en 1749 y completada en 1856, durante la era victoriana, para defender la bahía de Halifax y el astillero real contra la amenaza de los franceses. El fuerte es custodiado por unos centinelas ataviados con el tradicional “Kilt”. Todos los días al mediodía se puede escuchar un cañonazo ceremonial utilizando artillería de la época.

La Province House, en Hollis Street, es la sede del gobierno de Nova Scotia, una institución que ha existido desde 1758. Construido en 1819, el actual edificio fue descrito por el escritor Charles Dickens como “joya de la arquitectura georgiana”.

CONTACTO CON LA NATURALEZA

Después de terminar su recorrido por el centro histórico dese una vuelta por el Jardín Público de Halifax, donde podrá deleitarse con los recitales musicales que se ofrecen durante el verano en el gazebo principal. El parque, que fue inaugurado en 1874 y diseñado bajo el estilo victoriano, proporciona un contraste de color y textura a la austeridad de la ciudad.DESTINOS  | HALIFAX, CANADÁ. EL ENCANTO COSTERO

RUTA POR LA COSTA: DE HALIFAX A BARRINGTON

Esta vía de 400 km, al suroeste de Halifax, comprende algunos de los mejores paisajes de la costa atlántica de Nova Scotia y pasa por algunos de los pueblos de pescadores y pequeñas poblaciones más atractivas de la provincia.

Salga de Halifax por la autopista 3, entre en la carretera 333 por el cruce y diríjase hacia el suroeste hasta Peggy’s Cove. El paisaje sin árboles se ve humanizado por unas casitas pintorescas y por los cobertizos de los pescadores. Un faro blanco y rojo corona una escarpadura de granito. Los aparejos de pesca de langostas son la prueba de que aquí se sigue trabajando duro, pero la principal función de Peggy’s Cove es provocar admiración. Hacia mediados del siglo XX, artistas hicieron famoso el lugar, a tal punto que el pintor finlandés William E. de Gathe emigró al pueblo y convirtió su residencia en una galería de arte. Sin lugar a dudas el océano ha formado el carácter de las provincias marítimas de Canadá y Halifax atestigua esto.DESTINOS  | HALIFAX, CANADÁ. EL ENCANTO COSTERO