El mundo de hoy es extenuante, estamos demasiado conectados y todo está pasando tan rápido, que ya no nos da chance de vivir la vida.

La medición del tiempo ha sido la misma desde que se inventó todo este tema de segundos, horas, días, meses y años y nunca va a cambiar (espero que no), ya que toda nuestra vida se ha basado en este sistema.

Algo que sí ha cambiado y seguirá cambiando, es la velocidad del tiempo o la percepción del mismo. ¿A qué me refiero con esto? Hace unos años, cuando una persona quería hablar con alguien que estaba en otro país, tenía que escribir una carta, ponerla en un sobre, colocarle unas estampillas y depositarla en colectores del correo.

Luego esta carta viajaba hasta la otra persona a través de un servicio postal. Una vez la persona recibía la correspondencia, la contestaba por medio con el mismo proceso.

Todo esto demoraba unos 15 días en total, dependiendo la distancia. ¿Se imaginan la ansiedad que esta espera generaba ya que la carta que habíamos escrito la persona la recibía y no teníamos la menor idea de qué cara o expresión ponía al leerla o si tomaban bien o mal lo que le dijimos? Encima de eso teníamos que esperar otros siete días para saber qué nos respondían.

Al final como sabíamos cuánto demoraba, ya estábamos programados a tener que esperar todo ese tiempo para tener nuestra respuesta.

Esto a mí nunca me tocó, pero debió ser horrible la espera. Para las personas que sí vivieron esa época era lo que había y se consideraba lo normal; esa era la velocidad del tiempo en esos momentos donde sabías que tenías que esperar. 

Ahora, gracias a la tecnología y a las nuevas vías de comunicación, todo es inmediato. Si hay demora, hay una solución rápida y sencilla para corregirlo y paga por más banda ancha de internet.

Antes eran 15 días, hoy son cinco segundos, que es lo que se toma una persona hoy en día escribir una oración completa. Piénsalo, hoy le escribes a una persona y ¿qué haces?…

Te quedas mirando la pantalla del celular y hasta te dice que la persona está escribiendo un mensaje y te desesperas cuando no te contesta rápido. La medición es la misma, solo que la velocidad se ha acelerado, antes esperábamos 15 días, hoy esperamos cinco segundos y nos ponemos igual de ansiosos.

Levante la mano quien no ha volteado a ver el reloj y dice: “¡Solo han pasado cinco minutos, se ha sentido como una eternidad!”. Noten que es el mismo tiempo, la misma medición, pero la velocidad es diferente. 

¿Esto por qué pasa? Estamos acostumbrados a que las cosas tomen su lapso en hacerse, pero hoy en día con la tecnología se reduce a segundos. Hoy las personas son más multitaskers que nunca, están hablando con alguien mientras miran WhatsApp e Instagram al mismo tiempo.

Ahora hablan no solo con la persona que tienen al frente, sino con las 26 personas de WhatsApp que están en un grupo y las cinco personas en Instagram que le están comentando la foto que puso hace cinco segundos. Es increíble la cantidad de cosas que podemos hacer hoy en cinco minutos comparado con lo que podíamos hacer 20 años atrás. 

Si el periodo es el mismo y la velocidad aumenta, esto no puede ser bueno para la salud. ¿Qué opinas? Hoy en día todos vivimos ansiosos, estresados y acelerados ya que vivimos constantemente tratando de mantenernos al día con todo por lo que les mencione hace un par de artículos atrás, FOMO (Fear Of Missing Out.)

Antes te tomabas una foto y tenías que guardar el rollo, esperar ir al lugar donde los revelaban, de tres a cuatro días y buscarlos. ¿Qué hacías? Abrías el sobre allí mismo para ver el resultado de algo que hiciste hace unos 10 días.

Hoy tomas una foto y la revisas instantáneamente. La editas, se la muestras a alguien, la pones en Twitter y escribes un mensaje, la pones en Instagram y escribes una historia, la mandas por WhatsApp a cinco personas y dos grupos, después empiezas a contestar todos los comentarios que te hicieron de diferentes partes del mundo, en menos de un minuto, es una locura.

La verdad es que no es fácil, es extenuante el mundo de hoy. Estamos demasiados conectados y todo está pasando tan rápido que no da ni chance de vivir la vida.

De vez en cuando desconéctate y báñate en la playa, en donde lo más probable te has tomado 500 fotos para las redes sociales y no has ni tocado el agua. Es sano de vez en cuando bajar la velocidad y desconectarte, ¡pruébalo!

«Si el tiempo es el mismo y la velocidad aumenta, esto no puede ser bueno para la salud».


CARLOS J. CHAMORRO
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