EL LEGADO ARTÍSTICO DEL MAESTRO ALFREDO SINCLAIR Y SU ESPOSA, OLGA, VIVE DENTRO DEL HOGAR EN EL CUAL RESIDIERON POR MÁS DE 60 AÑOS Y CRECIERON SUS TRES HIJOS: JORGE, OLGA Y MIGUEL ÁNGEL, QUIENES BUSCAN RESALTAR EL MAGNÍFICO TRABAJO DEL ARTISTA PANAMEÑO.

Entrar a la Casa Museo Sinclair es como viajar en una máquina del tiempo. Se puede apreciar un importante número de obras de arte que datan incluso de la década de 1940 hasta su última obra pintada a sus 94 años “Sueño de Ángel”, un autorretrato en el que la paz espiritual era plena.

También se pueden apreciar múltiples premios y reconocimientos que el Maestro recibió en vida y póstumamente, entre otros artículos utilizados por el Maestro Alfredo Sinclair, su esposa Olga Ávila, junto a sus tres hijos Jorge y Olga y Miguel Ángel.

La iniciativa de crear este espacio surgió cuando doña Olga antes de partir les hizo una pregunta “¿qué harán con todo el legado de su padre?”. «De allí surge la idea de que esa casa podía ser el recinto ideal para resguardar todo ese tesoro», indica el Dr. Jorge Sinclair.

NACE LA CASA MUSEO

Este proyecto es el resultado de una evolución gradual y organizada. En un principio, la casa se mantuvo igual durante los dos primeros años tras la muerte de la pareja. «Ese fue un tiempo de luto y reflexión que nos permitió reponernos anímicamente y pensar qué queríamos hacer verdaderamente con la casa».

ADECUACIÓN

Inspirados en la última voluntad de doña Olga de preservar el legado familiar, se inició con un proceso de consulta. Cada uno de los miembros de la familia Sinclair plasmó sus ideas, intenciones, opiniones y sugerencias de lo que debería ser la Casa Museo.

Sin embargo, transformar el espacio existente en un espacio cultural manteniendo el espíritu y el concepto de la casa en la que los patriarcas vivieron durante 50 años fue uno de los principales desafíos del proyecto.

«Se incorporaron espacios externos al flujo interno de la casa, de manera que hubiera mayor amplitud y cohesión. Se transformaron áreas domésticas en espacio de exhibición y de oficina para la Fundación. El tema de la iluminación interna y externa fue clave en el proceso y se actualizó el alumbrado de la casa con unas luminarias adecuadas para engalanar las obras del Maestro y aportar confort visual al espacio interno, nos cuenta el Dr. Sinclair.

LEGADO CONTINUO

«Para nosotros como hijos (y la familia en general), tenemos un sentimiento de profundo cariño, respeto, admiración y en especial de agradecimiento por todo lo que nuestros padres pudieron realizar juntos. La Casa Museo ejemplifica y encierra toda una mística; es el lugar donde una vez establecidos en 1967, se inicia una nueva etapa fundamental en todos los aspectos; aquí crecimos, nos educamos, compartimos, superamos adversidades y pudimos alcanzar el ideal que toda familia pueda desear.

Nos toca ahora a nosotros como hijos y a las generaciones siguientes, el preservar con mucho celo y humilde orgullo, este gran legado artístico, cultural y familiar de proporción invaluable”.