Hablar de la revolución industrial alrededor del concepto de la industria 4.0 es dialogar del futuro y tendencias tecnológicas que experimentamos actualmente.

Su principal potencial está en el efecto combinado que está logrando cambios disruptivos en prácticamente todos los sectores; incluso la región de Centroamérica y los sectores de servicios y transporte marítimo no son ajenos. 

Según un reporte de McKinsey (1) hay cuatro grupos de tecnología que tendríamos que seguir por sus posibles impactos en los próximos diez años.

Estos son: la generación de datos, poder computacional y gran conectividad; la analítica y la inteligencia artificial; la interacción hombre-máquina y las formas avanzadas de convertir lo digital al mundo físico.

Imaginemos una fábrica que por medio de sensores y dispositivos puede conectarse con toda la cadena de valor y coordinarla, partiendo desde el hogar del consumidor final por medio del Internet de las Cosas (IoT).

Conectándose a otro nivel, por medio de la “nube”, también lo hacen todas las máquinas, robots, inventarios y transportes. Toda esta gran cantidad de información generada (Big Data) es procesada y analizada, encontrando patrones no fácilmente observables (analítica) que pueden optimizar toda la cadena de valor.

Esto permite tomar decisiones en tiempo real a cualquier cambio de la demanda, ajustando inmediatamente la producción.

Al mismo tiempo, robots y máquinas avanzadas pueden tener una interacción más amigable con el hombre por medio del reconocimiento de voz, tabletas o los lentes de realidad virtual.

Los robots, ahora, pueden interpretar instrucciones verbales de operarios, encontrar errores y resolver problemas complejos, incluso aprender, algo que estaba limitado a los humanos, por medio de la inteligencia artificial.

Su capacidad de actuación podría sacar a operarios de la producción, requiriéndose personal más especializado en dichas tecnologías.

DIVERSOS CAMPOS
En este nuevo entorno, la explotación de las energías verdes es eficiente y puede almacenarse en nuevas baterías que logran mayor autonomía de las máquinas. Aunado a ello, nuevas formas de manufactura, como la impresión 3D, son parte del sistema.

Estas pueden producir artículos diversos, uno tras otro, ya armados, con diversos materiales en la misma máquina y de manera eficiente.

Esto reduciría la necesidad de inventarios e incrementaría el uso de materiales semiprocesados especializados de alto valor, cambiando rutas y usos del transporte.

En la logística, la hiperconectividad nos permite coordinar este sector desde cualquier origen, de manera flexible, reduciendo inventarios y favoreciendo la producción a pedido, más cerca del usuario.

Es así que podemos pensar en el efecto de las mencionadas tendencias tecnológicas convergiendo al mismo tiempo y potenciándose en conjunto.

No solamente se trata de tener fábricas hiperconectadas con la demanda, sino de la migración de la producción a lugares en donde anteriormente no era viable. No solo hablamos de maneras más eficientes de fabricar, sino de nuevos modelos de negocio o sectores, sustituyendo a los tradicionales.

Todo ello me lleva a pensar, qué implicaciones tendría para las empresas relacionadas a la logística y sus servicios, incluso como los que se dan en el país.

La gran conectividad y sensórica avanzada podría permitir una mayor rastreabilidad de lo que pasa por el Canal permitiendo un control tecnológicamente más inteligente y conectado a la industria 4.0, permitiendo nuevos servicios.

Sus impactos pueden ser importantes, de hecho, algunos autores especulan sobre la volatilidad del sector del transporte (2), refiriéndose con esto a que muchas fortalezas del sector se volverán debilidades y las grandes disrupciones tecnológicas desbloquearán nuevas fuentes de valor, permitiendo nuevos competidores o sectores alternativos.

Es válido pensar que muchas de las empresas que han generado valor hasta ahora, para una economía como la que conocemos, serán afectadas por dichas innovaciones disruptivas.

Cabe entonces la pregunta, en qué tenemos que innovar, incluso disruptivamente, para ofrecer nuevas formas de valor que respondan a esta nueva revolución industrial, la de la industria 4.0.

(1) Industry 4.0. How to navigate digitalization of the manufacturing sector. McKinsey Report; April 2015. (2) Abbosh et al., How likely is your industry to be disrupted?, HBR,
January 2018.


MIGUEL ESTRADA GUZMÁN
El autor es profesor del área de Dirección de Operaciones de IPADE Business School