Eso sugiere un nuevo estudio, realizado por investigadores de siete países y publicado por la revista médica Annals of Internal Medicine. Las conclusiones del análisis, en las que animan a los adultos a “continuar con el consumo de carne roja” han generado reacciones, dentro y fuera de la comunidad científica.

Para obtener estos resultados, el grupo de científicos liderados por el epidemiólogo Bradley Johnston, analizó múltiples estudios hasta determinar que consumir tres porciones de carne roja a la semana podría reducir las muertes por cáncer, en una proporción de siete de cada 1,000 personas.

Pese a la evidencia, los autores del estudio han sido modestos en sus afirmaciones. “Hay reducciones de riesgo muy pequeñas de padecer cáncer, enfermedades cardiacas, diabetes”, afirmó Johnston a AFP.

El científico de la Universidad Dalhousie de Canadá, confirma que su trabajo es poner los resultados en manos de los consumidores y corresponderá a estos domar la decisión de consumir o no productos cárnicos.

Este estudio va en contravía de la afirmación hecha en 2015 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que desaconsejó el consumo elevado de carne roja y carne procesada, por su posible relación con algunos tipos de cáncer. Esto, basándose en las recomendaciones de un comité asesor internacional, reunido en 2014.

El grupo afirmó que “hay suficiente evidencia de carcinogenicidad en humanos”. Según el análisis presentado por la OMS, “hay pruebas convincentes de que el agente causa cáncer”, evaluación basada en estudios epidemiológicos que muestran el desarrollo de cáncer en humanos expuestos.

Aconsejan precaución

Las reacciones entre la comunidad académica y científica no se han hecho esperar. David Katz, directos del Centro de Investigación para la Prevención, de la Universidad de Yale, dijo estar “seriamente preocupado”, sobre el nuevo informe, presentado por Bradley Johnston  y su equipo.

Las declaraciones de Katz fueron recogidas por Forbes, lo mismo que las del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, que sigue firme en su recomendación de evitar las carnes procesadas y limitar el consumo de productos cárnicos provenientes de ternera, cerdo y cordero a 500 gramos por semana.