Los avances tecnológicos aplicados al mejoramiento de la producción podrían revolucionar el sector agropecuario local. ¿herramientas para garantizar la soberanía alimentaria?

Imágenes satelitales que ayudan a identificar cultivos, sensores remotos para medir la producción, drones que son utilizados en el monitoreo de políticas agropecuarias.

La agricultura 4.0 ya está aquí. 

La agrotecnología recurre a herramientas que ya han sido ampliamente utilizadas en otros campos: GPS, sensores, imágenes satelitales, inteligencia artificial, estaciones meteorológicas, drones, etc.

Volúmenes de datos que serán destinados al rediseño de las estrategias que impulsa el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA).

“En la producción agropecuaria de nuestro país se están utilizando diversas tecnologías, tanto es así que podemos decir que hay fincas automatizadas que son modelo de implementación… Tal es el caso de la empresa Urban Farms, que se dedica a la producción de lechuga y que ha sido ganadora del Premio Innovación Empresa e Industria en Latinoamérica”, destaca Anibal Fossatti Carrillo, Director del Centro de Innovación y Transferencia Tecnológica (CITT) de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP).

DIVERSIDAD DE USOS
Estas tecnologías se utilizan de múltiples formas. Por ejemplo, a través de sensores remotos e imágenes satelitales es posible establecer los niveles de producción de rubros como el arroz. Actualmente se producen entre 105-106 quintales por hectárea.

Un plan piloto del MIDA apunta a mejorar este rendimiento para posibilitar la exportación de este rubro.

Esta es una de las ambiciones del ingeniero Roy Frías, Subdirector de Planificación Sectorial del MIDA. Opina que las decisiones que se tomen deben estar basadas cada vez más en el monitoreo y la evaluación, sometiendo al sector a una auditoría constante a través de sensores remotos, drones, etc.

Con la data recopilada se podrían establecer lineamientos más claros.

SANIDAD VEGETAL
Analizando el espectro de luz de las imágenes satelitales es posible identificar rubros y registrar los niveles de producción.

La información recopilada alimentará las estadísticas del sector, sumándose a otras relacionadas con consumo, precio e impacto de las políticas. 

Además de proveer data para un diagnóstico integral del agro, estas tecnologías también pueden reforzar la sanidad vegetal. Las imágenes de los satélites pueden ser útiles para detectar focos de plagas y “establecer una alerta temprana y prevenir un problema mayor”.

“Esto permite atender los rubros agropecuarios sensitivos y proteger nuestro patrimonio fitosanitario”, señala  Frías.

Es una información que el MIDA busca compartir con instituciones como, por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).

La idea es capturar datos a través de sistemas móviles que posteriormente serán cruzados con aquellos generados por entidades como la Autoridad Nacional de Administración de Tierras (ANATI) y el Instituto Nacional de Agricultura (INA).

Finalmente, deberán ser compartidos a través de una plataforma a la que puedan acceder investigadores y organismos internacionales. También los productores locales a los que el MIDA brinda asesoría técnica.

Para Frías, un “productor que no conozca el mercado no puede tomar buenas decisiones”.

CAPACITACIÓN PARA CRECER
Fossatti promueve el establecimiento de centros de capacitación destinados a la asimilación de tecnología por parte del productor. Sería un proceso que arrancaría con la creación de una “masa crítica” de profesionales que  inicien este proceso en apoyo al agro.

Sin embargo, Fossatti plantea que en “Panamá la tecnificación del sector agropecuario no ha sido una prioridad, ya sea por la aceptación de técnicas por parte de los productores, la escasa información estadística de productores o rubros, o por el elevado costo de las mismas”.

Uno de los obstáculos es la escasa inversión en programas de investigación vinculados al desarrollo. Señala que es necesario que “el Estado invierta, no en dar subsidios, sino en impulsar tecnologías” que reduzcan costos y eleven la productividad.

DESDE LAS UNIVERSIDADES
Añade que la UTP cuenta con una “bolsa de conceptos agrotecnológicos en proceso de registro de patentes para el desarrollo de prototipos”. “Todas las universidades públicas tienen campo de acción y personal de investigación, pero sin recursos propios para investigar”.

Entre los proyectos desarrollados actualmente por la UTP se encuentran: un centro de fabricación para la  innovación,  utilización de luces led en la producción en ambiente controlado, reestructuración de contenedores móviles para secado de cebolla, aparatos de regulación térmica para el engorde de pollos en las galeras, etc.

Son soluciones que han sido implementadas exitosamente en otros países. Por ejemplo, en Brasil, a través de sus innovaciones se ha logrado reducir la mortalidad de los pollos de un 8% a un 2% al mes.

“Para reducir la mortandad de pollo es necesario que el componente energético se regularice y se utilicen más energías renovables en bien del agro”, puntualiza Fossatti.

En el CITT de Aguadulce se ponen en práctica algunas de estas agrotecnologías. Es un trabajo que se realiza junto a los productores, “quienes deben resolver sus propios problemas agrícolas o pecuarios”. “Por ejemplo, hemos creado conceptos para resolver problemas como cosecha de café, siembra en pendiente, casas de vegetación, alimentación de peces, entre otros”, indica.

Para Fossatti, es indispensable que desde el Estado se creen programas directos de financiamientos con el fin de “desarrollar prototipos y validar con productores sin pasar por la burocracia de convocatorias estatales”.

“En este sentido, la UTP ha realizado su parte: generar conocimiento. Ahora falta que el Estado y la empresa  privada se integren a un trabajo de innovación para el agro”.

La agrotecnología también puede ser empleada, entre otras cosas, para conocer más a fondo las condiciones meteorológicas y de los suelos.

En este sentido, la UTP impulsa una iniciativa de innovación social en suelos, que se viene llevando a cabo en el distrito de Ñürüm, en la comarca Ngäbe-Buglé. 

“Igual que para cualquier cultivo, el ambiente controlado será el camino para seguir en la agricultura, en la región, y no podemos ser ajenos a esa realidad”.

Dentro de las innovaciones se contempla el uso de GPS, sensores, satélites, inteligencia artificial,  estaciones meteorológicas y drones, de acuerdo con Agnaldo Ferreira, responsable del portafolio de agrotecnología para la multinacional SAP, en América Latina.

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Las innovaciones tecnológicas son aplicables a toda la cadena de producción, partiendo desde la semilla, pasando por la logística de la cosecha, trazabilidad y
distribución, hasta llegar al consumidor final.

ESPACIOS PRODUCTIVOS
Fossatti subraya la importancia de este proyecto, dado que “este país no conoce el estado actual de su suelo, cuánto se ha erosionado, su pH, su capacidad productiva, entre otros”.

De acuerdo con un informe del Banco Mundial, entre 1980 y 2015 el porcentaje de tierra con condiciones propicias para las actividades agrícolas en Panamá se elevó de 25% a 30.4%. Adicionalmente, la población en las áreas rurales ha crecido en los últimos años, lo que favorece la realización de actividades agrícolas.

Específicamente, entre los años 1980 y 2017, la población rural panameña aumentó de 980 mil 445 a 1,344,337 habitantes, lo que representa el 32% de la población nacional.

El incremento en la cantidad de tierra destinada a cultivos, aunado a la disponibilidad de recurso humano en  áreas rurales, ha contribuido al crecimiento de la producción nacional de alimentos.

“Un país que desea tecnificar el agro debe empezar por la relación suelo-planta-agua, información básica que se debe obtener para iniciar una actividad en el agro”, expresa Fossatti.

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Los robots y drones se utilizan para diagnosticar plagas y enfermedades en las plantaciones,
monitorear la fertilización y el estado de riego, etc.

INVERTIR EN EL CAMPO
El uso de estas tecnologías plantea un dilema para el productor. Si bien pueden ser empleadas para elevar la productividad, la inversión requerida para esto puede ser frenada por la incertidumbre existente en el mercado.

“Frente a esto lo que debemos garantizar al productor es inteligencia de mercado e información para nuevas inversiones. Es decir, el agro no maneja datas confiables y eso hace que los mercados sean especulativos y que las cadenas se reúnan no para discutir cómo elevar productividad y analizar el mercado, sino para saber cuánto importar y a quién conceden dicha importación”.

Fossatti recomienda el desarrollo de centros de investigación e innovación con laboratorios en tecnología agrícola y especializados en rubros como arroz, maíz, carnes, hortalizas, entre otros.

Pero este ambicioso plan se estrella nuevamente con el déficit institucional: se requieren entre 50,000 y 60,000  dólares para validar 10 agrotecnologías en la UTP, lo que se traduce en 600 mil dólares.

Los expertos recalcan que los programas deben estar encaminados a alcanzar la soberanía alimentaria para que la dieta de los panameños esté compuesta, en su mayoría, por productos nacionales de calidad.

Un informe del Banco Mundial reveló que la producción nacional se incrementó entre 1980 y 2016, a pesar de los estragos producidos por fenómenos climáticos como El Niño y La Niña durante los últimos años. Son cifras que parecen posibilitar el proyecto de una alimentación basada en su mayoría en rubros producidos localmente. 

Es una meta que requeriría implementar un “programa de equilibrar oferta y demanda de los rubros básicos: arroz, maíz, leche, carnes, frijoles y hortalizas”.

Asimismo, sería necesario trabajar “con índices de eficiencias como la ley de rendimientos decrecientes aplicada por área de cultivo, incentivando un precio sostén a la producción nacional y con garantía de compra”.

“Si esto se logra, no sería necesario subsidiar la producción y bajaríamos el costo de los alimentos al consumidor. Aquí el cuento de los contingentes arancelarios no fuera problema”, puntualiza Fossatti.

Aunque Panamá es un país de logística, este tema a nivel interno todavía está pendiente por resolver.

No existen facilidades para que se envíe productos a la ciudad capital y al exterior. Se necesitan, además, puertos de cabotaje adecuados. Asimismo, la calidad de los productos refrigerados es cuestionable.

Es recomendable aplicar avances como el de la nanotecnología, utilizada en el procesamiento, almacenamiento, envasado y transporte de productos. Es tecnología de punta aplicada al agro.


CREACIÓN DE POLÍTICAS PÚBLICAS PARA EL AGRO

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• Cadenas agropecuarias
-Es el conjunto de actores, acciones, procesos y mecanismos que propician la participación como herramienta para facilitar el diálogo, la creación de compromisos entre los actores y la definición de políticas públicas con conocimiento de intereses comunes y antagónicos sobre la base de los requerimientos de las necesidades de los consumidores.

-Actualmente está regida por la Ley 49 del 16 de junio de 2017 y el Decreto Ejecutivo 132 del 28 de diciembre de 2018.

• Comité:
– Grupo conformado por representantes de las asociaciones legalmente constituidas de los distintos eslabones de cada una de las cadenas por rubro, y que actúan como una junta directiva cuya función principal es la de alcanzar acuerdos de competitividad de la cadena y darles seguimiento a los planes de acción que se establezcan dentro de las distintas temáticas, incluyendo investigación e innovación, transferencia de tecnologías, financiamiento y seguro, comercialización interna y externa, programas de apoyo, infraestructuras, entre otros.

• Principales objetivos:
– El principal objetivo es la de buscar la competitividad y productividad del rubro respectivo a través de:

1-Proponer políticas y acciones específicas para el desarrollo equitativo de los miembros de la cadena.

2- Propiciar mercados nacionales e internacionales.

 3- Buscar la rentabilidad con equidad entre los entes comerciales que conforman la cadena.

4- Propiciar y establecer alianzas estratégicas con organismos nacionales e internacionales en aspectos de innovaciones tecnológicas.

5- Manejar de forma transparente la información del rubro bajo un sistema integral.

6-Ser incluyente con todos los sectores, sobre todo a los pequeños productores y agroindustriales.

7- Hacer los análisis de abastecimiento de alimentos de los distintos rubros con el objetivo de garantizar la disponibilidad a los consumidores y, en caso necesario, recomendar la importación por desabastecimiento.