Para vivir la vida que siempre hemos deseado requiere de un proceso de renovación y adapatación, reorganizando nuestras prioridades y objetivos. Por eso al llegar la jubilación, está en nuestras manos el poder transformar este momento en una oportunidad de crecimiento.

Es un paso muchas veces querido y a la vez temido. Pese aquel el término  proviene de jubilare, “gritar de alegría”, no se asocia mucho con la alegría y el placer. Es un cambio brusco que afecta muchas áreas: la económica, el estatus e influencia social, la identidad profesional, el ocio, las relaciones personales, etc. En vez de sentirnos felices por jubilarnos, tristemente sentimos que caemos en un vacío de incertidumbre que nos quita el júbilo.

Aunque es cierto que jubilarse lleva aparejadas algunas limitaciones, también debemos reconocer que encierra muchas posibilidades positivas, todo depende de cómo se vea. La clave está en aceptarlo como una transición más, ni mejor ni peor.

Es una etapa ideal para descubrir otros campos de la vida productiva, rescatar sueños y rediseñar nuestro futuro. Su principal enemigo no es el envejecimiento, sino la pereza, la haraganería, la rutina, pasarnos nuestros últimos años sentados en un sofá mirando televisión. Nelson Mandela decía: “Me he jubilado, pero hay algo que me matará, es despertar mañana sin saber qué voy a hacer”.

Lo peligroso de la jubilación no es que nos quite el júbilo, sino que mate nuestras esperanzas.

Según María Rosario Mendizábal, autora del libro “El arte de envejecer con humor”, existen cuatro peligros a evitar: la inmovilidad física, que se manifiesta en quietud, pasividad, inactividad y apoltronamiento; la inmovilización mental, fuente del desinterés, la melancolía, el aburrimiento y la desmotivación; la inmovilidad afectiva, por la cual te embarga la soledad, te minusvaloras, abandonas tus relaciones interpersonales y sueles sentirte deprimido; y la inmovilidad social, caracterizada por la desvinculación, el aislamiento y la auto marginación.

Por eso, todo ser humano, mientas este sano y lúcido, debe permanecer activo y ser útil. Cervantes escribió la segunda parte del Quijote a sus 68 años. Churchill inició su carrera después de los 66.

Sócrates aprendió a tocar instrumentos musicales a los Golda Meir a los 71 años fue la primera mujer en ocupar la presidencia de Israel. John Glenn es hasta ahora el astronauta de más edad (77años). La nutricionista y modelo Maye Muskes la abuela de la moda a sus 70 años.

Esto demuestra que tener 65, 70 u 80 años puede ser una pauta de vida más gloriosa, fructífera y superior a todo lo experimentado hasta entonces, si te lo propones. Nunca es tarde para disfrutar de esa libertad que la jubilación nos da para descubrir nuevos mundos del saber. Acéptala con júbilo y dale un giro positivo: puede ser el coronamiento de tu vida o una bendición para cerrar tu existencia con broche de oro.

¿QUÉ  HACER?

  1. Ábrete a nuevos aprendizajes: idiomas, tecnologías, instrumentos musicales, pintura, etc.
  2. Activa tu sociabilidad, busca personas con aficiones e intereses afines a los tuyos,cuya compañía te enriquecerá.
  3. Cultiva la serenidad. La mente necesita momentos diarios de calma, paz y control para conectar con tu yo interior.
  4. Ayuda a los demás. Cada pequeño acto que haces al prójimo, cambia tu actitud, mejora el mundo e influye en tu futuro.
  5. Ejercítate, haz ejercicio físico.Aunque solo consista en breves caminatas, esto produce cambios químicos y psíquicos que mejoran la salud mental y aumentan el bienestar general.
  6. Sé agradecido. Agradece al Señor el don de la longevidad y recibe cada día con alegría en tu corazón.
  7. Haz atletismo espiritual y lee la Biblia,el mejor manual de vida de todos los tiempos.
  8. Pregúntate ¿de qué te jubilas y de qué no?. Luego, enfócate en lo que quieres y empieza a vivir cada día con gozo, sano y productivo.

Eres tan joven como te consideres, tan fuerte como creas ser y tan útil como pienses que eres. Por lo tanto, hazte útil y productivo sin convertirte en un prisionero de la jubilación.

«Retírate del trabajo, pero no de la vida».


AZAEL PITTI

Presidente de Azael Pitti Training. Consultor y Conferencista.

az@recursoshumanosapt.com