Jorge Juan de la Guardia y Julio De La Lastra representan las voces de un sector empresarial que intenta promover los cambios que el país necesita para que su economía siga creciendo a buen ritmo.

 Ambos, desde las presidencias de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura y el Consejo Nacional de la empresa privada, hablan de transparencia, equidad, educación, seguridad jurídica, etc.

 Dos gremios, un discurso progresista.

LOS PRESIDENTES DEL CONEP Y LA CCIAP, DOS DE LAS ORGANIZACIONES EMPRESARIALES MÁS PRESTIGIOSAS, EXPRESAN SU CONFIANZA EN QUE LA ECONOMÍA REPUNTE Y SE PUEDA MANTENER LA EMPLEOMANÍA REQUERIDA.

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Por más de 40 años, el principal interés de Julio De La Lastra ha estado en el mar, en el sector marítimo, portuario, logístico. Desde muy joven, Jorge Juan de la Guardia se ha desempeñado en el negocio familiar, el automotriz.

Aunque sus emprendimientos han sido diferentes, hay algo que los presidentes de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura (CCYAP) y del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) comparten: no son hombres que pierdan el tiempo.

De la Guardia comenzó a trabajar desde que se graduó, en la empresa familiar. Ellos viajaron a Estados Unidos para la ocasión.

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Recuerda que en la puerta de embarque, antes de abordar el vuelo de regreso a casa, su padre le confesó que estaban en quiebra. “Esa fue mi graduación”.

No hubo descanso después de los estudios. Al día siguiente lo despertaron para ir a trabajar. Lo echaron al agua, como se dice, en una situación en la que ni siquiera se sabía si podría pagar la quincena.

Después vino una reestructuración. Ese fue su posgrado, afirma. De joven, De La Lastra invirtió su tiempo en prepararse, en explorar intereses varios. Primero fue Zootecnia, en la escuela de ingeniería agrónoma. Después, técnicas computacionales.

Posteriormente, estudió administración de negocios, en Nova University. “Siempre hay un excusa para no hacer algo… yo me programo, casi como que para una cirugía”.

Hoy en día, estos dos cirujanos del tiempo se preparan para encarar, cada uno desde su respectivo gremio, los retos y oportunidades del año que empieza: un 2020 en el que la economía está proyectada que crezca en un 3.5%.

No 5 o 6%, cifras conocidas en años anteriores. De la Guardia, quien además de sus labores como presidente de la CCYAP se dedica a administrar franquicias como Dollar Rent a Car, asegura que esto es superior al crecimiento promedio del resto de la región.

No obstante, reconoce que la economía está creciendo por debajo de su potencial. Es decir, de un incremento del 5.5% del Producto Interno Bruto anual, que hoy en día se acerca a los 70 mil millones de dólares.

Estar por debajo de ese umbral se traduce en una tasa de desempleo creciente, que hoy en día se sitúa en un 7.1%,  con tendencia al alza.GENTE PORTADA  | Jorge Juan de la Guardia y Julio De La Lastra

Frente a este panorama, De la Guardia propone una revisión del salario mínimo, reflexionando que “parte de lo que está sucediendo con el tema del desempleo que vivimos guarda relación con los aumentos de salario mínimo desproporcionados que se dieron en los años anteriores”.

Para revertir este escenario se requiere de inversiones. Y privada, porque, como advierte De la Guardia, la inversión gubernamental está limitada por las leyes de responsabilidad fiscal. Pone como ejemplo el 2018, cuando la inversión privada representó el 85% de la inversión total del país, superando seis veces la pública.

Uno de los mecanismos para incrementar la generación de empleos que propone son las asociaciones público privadas. También hizo referencia al tema de la justicia, de los nuevos magistrados que han sido nombrados y del Procurador General. Califica el proceso como positivo, como “algo inédito” que marca el inicio de “un camino hacia un adecentamiento y una vuelta de timón”.

Destaca que es importante para lograr un clima de inversión con “seguridad jurídica, donde las reglas del juego se respeten y sean iguales para todos”.

Ante un sistema de justicia en crisis, comenta que las reformas constitucionales podrían ofrecer una oportunidad para concretizar cambios profundos.

“Nosotros como Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá fuimos los que prácticamente comenzamos esta cruzada con el tema de las reformas, cuando hace tres años presentamos un paquete de reformas puntuales… esperamos la aprobación en la próxima legislatura, donde todavía se pueden eliminar algunas cosas que se introdujeron a última hora, modificar otras”.

Otro punto clave es la educación. Considera necesario que se puedan remontar los resultados obtenidos en la prueba PISA. Son los mismos estudiantes que ingresarán próximamente a la fuerza laboral.

Para aligerar el lastre de una educación deficiente y asegurar su inserción en el sistema laboral, las empresas se ven forzadas a invertir parte de sus recursos en una capacitación intensiva, “prácticamente de cero, para que puedan tener el mínimo nivel”. “Esa no es la idea”, sentencia.

CLIMA DE INVERSIÓN
Cautelosamente optimista. Así se muestra, desde la experiencia que proveen los años, De La Lastra.GENTE PORTADA  | Jorge Juan de la Guardia y Julio De La Lastra

La suya es la perspectiva del sector marítimo, que a pesar de la recesión global, ha podido incrementar exponencialmente la carga que pasa por Panamá: en 1995, bajo el concepto de la Autoridad Portuaria Nacional, se movían 250 mil TEUS; hoy se maneja la cifra de 7 millones.

“Es un salto enorme, que habla mucho del potencial, de la creatividad del panameño”, subraya el miembro de la Junta Directiva de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP).

Evalúa que el sector logístico en Panamá ha tenido un desempeño más que óptimo si se considera que la economía mundial atraviesa una recesión y que el Istmo ha tenido que balancearse entre la disputa económica que sostienen China y Estados Unidos.

“Esto ha afectado a Panamá, ya que somos un lugar de tránsito donde realmente no contamos con industrias; donde dependemos intensamente del turismo, de la capacidad de atraer tránsito de aquellas grandes navieras para que utilicen nuestra plataforma logística”.

Insiste en que las inversiones requieren de confianza. Una confianza que se ha visto trastocada por los escándalos de corrupción internacional. Pero considera que la nueva dinámica presentada por el gobierno del
presidente actual puede “cambiar el derrotero por donde veníamos”.

“Estamos demostrando que sí se pueden hacer cambios fundamentales con la escogencia de los tres magistrados y el Procurador, y estamos seguros de que se van a dar muchos ejemplos de cómo debe ser la correcta gobernanza de un país”.

Eso sí, advierte que es necesario manejar las expectativas con sabiduría, que el cambio de gobierno no significa que las recientes variaciones en la economía van a ser corregidas en tres meses.

Enfatiza que será necesario un periodo de tiempo mayor, de dos a tres años, por lo menos. Además de paciencia, recomienda una participación constante y constructiva por parte de la ciudadanía.

A la larga, confía en que los panameños podremos remontar la corriente. Basa sus expectativas en dos características que, en su opinión, han sustentado el desarrollo del país: una envidiable posición geográfica y abundancia de talento humano.

Sobre estos dos baluartes se debe iniciar la construcción de una sociedad donde lo que prevalezca no sea “el que hay para mí” o el interés de un pequeño grupo, sino que se promueva aquello que le convenga a la mayoría de los ciudadanos; donde flagelos como la falta de transparencia y la corrupción sean finalmente erradicados y el desarrollo no solo esté basado en una “Visión 2020”, sino en proyecciones a plazos aún más extensos.

EDUCACIÓN E IGUALDAD

Opina que para lograr una sociedad más equitativa es necesario invertir en un sistema educativo que se muestra deficiente en la parte académica y en aquella que promueve lo que se conoce como las competencias blandas: puntualidad, lealtad, decencia, honorabilidad, etc.

A través de una sociedad más educada, contributiva, donde finalmente se entienda que la informalidad no es la forma correcta de participar dentro de un Estado -si bien la misma alcanza un 44.9%; 60% si se considera el sector primario-, será posible avanzar en el tema de la equidad, logrando que “la riqueza no permee tan solo a unos cuantos”.

“Panamá es una tacita de oro, es un país con 75 mil kilómetros cuadrados, escasamente cuatro millones de habitantes. No hay razón para que no lo hagamos tan bien o mejor que otro país”, puntualiza De La Lastra.

Tanto él como De la Guardia, desde sus respectivas posiciones de liderazgo en el CCYAP y el CONEP, representan a un sector empresarial que confía en que Panamá pueda retomar la senda transitada en sus mejores días.

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JULIO DE LA LASTRA

CARGOS: Presidente CONEP, 2015-2016, y 2019- 2020; Junta Directiva de la USMA, 2018- 2021. Miembro de la Junta Directiva de la AMP.

Estudios: Instituto Pan Americano, (IPA); bachiller en Ciencias; Universidad de Panamá, Agronomía, especialización Zootecnia; INTEC, ciencias computacionales; Nova University, Administración de Negocios.

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JORGE JUAN DE LA GUARDIA

CARGOS: Presidente de la CCYAP.

Anteriormente ha ocupado los puestos de vicepresidente, tesorero, director principal del grupo de automotores y equipo pesado, etc. CEO de Panama Car Rental, S.A.

Estudios: Licenciatura en Economía y Administración; maestría en Administración de Empresas.

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