JON LEE ANDERSON, EL REY DE LAS BIOGRAFÍAS

A los nueve años, el periodista y escritor estadounidense Jon Lee Anderson ya había publicado su primer periódico en Taiwán, con ayuda de su madre, quien le inculcó el amor por la lectura y la escritura. Su niñez estuvo dividida entre nueve países: Colombia, Taiwán, Corea del Sur, Indonesia, Liberia, Inglaterra, España, Honduras y su natal Estados Unidos.

Haber vivido en estos lugares lo hicieron comprender que estas culturas, tenían un común denominador. “En esencia todos somos iguales y queremos las mismas cosas básicas en nuestras vidas”, indica el escritor, cuya mirada refleja la sabiduría y experiencia, de más de 40 años de carrera. Él ha sido corresponsal de The New Yorker por más de 20 años, especializado en temas latinoamericanos.

Durante nuestra conversación, el periodista explicó detalles de su participación en el Foro de Periodismo en la Feria Internacional del Libro en Panamá, así como de la presentación de su obra “Guerrillas, Crónicas del mundo insurgente”, traducida al español. En este libro, recorre los campos insurgentes de El Salvador, Gaza en Palestina, del Sahara Occidental, en África; de Afganistán, con los muyahedines y en Birmania, con los rebeldes de la etnia Karen. 

“Conviví con guerrilleros de estos grupos tan dispares, tanto en su geografía y cultura como en sus ideologías, para poder dar una visión más balanceada a mi esfuerzo de entender el mundo insurgente”, explica el autor, cuyos artículos han engalanado las páginas de medios internacionales, como Time, Harpers, The Nation, The Guardian, El País y The New York Times, siempre de forma independiente.

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PERIODISTA Y BIÓGRAFO

A sus 61 años de edad, Jon Lee Anderson es un cronista entregado y dedicado. A la hora que decide realizar un proyecto, no solo investiga a profundidad, sino que va más allá. De hecho, su trabajo lo ha llevado a estar al borde de la muerte en varias ocasiones. Se ha dedicado a investigar sobre los acontecimientos posteriores al 11 de septiembre en Estados Unidos.

Confiesa que lo que más le apasiona del periodismo, es la aventura que supone cada experiencia. Lo primero que toma en cuenta para la elaboración de crónicas, uno de sus géneros más representativos, es hacerlo lo más visual posible. “Así como las escenas de una película, incluyendo todos los detalles. Hay que intentar poner a los lectores en el lugar, para que lo vivan casi tan intensamente como uno lo vivió”, mencionó Anderson.

Otro aspecto interesante que comparte sobre su profesión es la importancia de que el escritor no sea el protagonista de la historia. “Uno no es la historia, es el enlace”, afirma. No obstante, confiesa que en ocasiones es inevitable no incluirse en medio, con la función de fortalecer la crónica. “Una vez me incluí en una historia sobre una experiencia en Afganistán, sobre las repetidas emboscadas que hubo en un solo día. Casi me muero. No era por el protagonismo, pero no había mejor forma de relatar lo ocurrido que desde mi propia experiencia”, destaca con cierta picardía.

 

SENSIBILIDAD SOCIAL

Su pasión por la cultura y literatura latinoamericana no fue por casualidad. Esta afinación surge a través de su propia experiencia mientras vivió en Colombia. A los 17 años recorrió países latinoamericanos, aprendió español y profundizó en sus conocimientos y se interesó en la historia de la región. Su carrera en el periodismo comenzó casi sin darse cuenta. 

Cuando estaba ejerciendo la profesión en Centroamérica en los años 80, fue cuando dijo: “¿Sabes qué? ¡Eres periodista!”, narra. En sus inicios se veía solo como un escritor, sin embargo, el periodismo nunca fue su objetivo. “Sabía que podía escribir bien, pero no sabía qué forma tomaría”, agrega.

 

LITERATURA LATINOAMERICANA

Vivir en diversos sitios de la región, le hizo constatar que nuestra realidad estaba marcada por grandes injusticias. Una de sus más emblemáticas obras literarias es “Che Guevara: Una vida revolucionaria”.

Para la realización del material, el autor se trasladó con su familia a La Habana, Cuba, y ese libro ha sido considerado como la mejor biografía sobre el mítico líder argentino.

Lo que más admira de la literatura latinoamericana es “la gran sensibilidad social, principalmente marcada por la búsqueda de la identidad”, ya que, en el pasado, las historias eran escritas por foráneos o personas de élite.

Ahora, hay más investigación y profundidad en los temas, que distinguen al periodismo de esta nueva época. “Hay grandes plumas, de ambos géneros y de todas las edades”, afirma.

El periodista ha seguido de cerca el trabajo realizado por el autor colombiano Gabriel García Márquez, a quien tuvo la oportunidad de conocer y entablar una amistad. “Gabo me invitó a ser maestro de los talleres de la Fundación García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), cuando lo conocí en el año 1999, mientras hacía un perfil de él.

Me lo dijo en el tono conspirativo y afectivo que le caracterizaba, algo así como, ¡Únete hombre, seremos una gran mafia, una mafia genial! ¿Quién podía resistir una invitación del Nobel más querido latinoamericano? ¡Y Gabo tenía razón, ha sido una gran experiencia!”, sostiene.

En la actualidad, forma parte del Consejo Rector de los premios de periodismo organizados por la FNPI y sus conocimientos han sido adquiridos por cientos de estudiantes que han pasado por sus aulas de clases en talleres de la fundación.

A su criterio, el periodismo en la región ha evolucionado considerablemente en los últimos 20 años, principalmente por la influencia del ganador del Premio Nobel de Literatura, quien ha inspirado a muchos periodistas a exigirse y ser mejores.

 

“Es una generación nueva que está llamada a ejercer un periodismo distinto al de antes, con crónicas, perfiles y libros periodísticos de no-ficción, así como el periodismo de datos y de investigación”, indica.

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PERSONAJES HISTÓRICOS

Si hay algo que lo caracteriza, es su afán por entrevistar a líderes o personajes que han estado en la palestra a nivel mundial, principalmente para escribir biografías. Ha escrito perfiles de Fidel Castro, Gabriel García Márquez, Augusto Pinochet, Charles Taylor, Iyad Allawi, el rey Juan Carlos I de España, Saddam Hussein y Hugo Chávez. “No debemos olvidar nunca que la razón de una biografía es contar la verdad de la vida de la persona”, añade.

Cuando le preguntamos si pudiera viajar en el tiempo, ¿a quién le gustaría entrevistar y qué le preguntaría?… no dudó en hacer su lista. “Wao… ¡Hay tantos! Stalin, Hitler, Churchill, Lincoln, Alejandro Magno… Lo que pregunto a todos: ¿Cómo se ven a sí mismos? ¿Qué es lo que los motiva en el poder? ¿Cómo coinciden en la justicia y qué valor tiene la vida humana?”.

Cuando murió el ex general Manuel Antonio Noriega, el periodista estadounidense publicó en La Estrella de Panamá el escrito “Noriega, un rufián de otra época” (publicada originalmente en The New Yorker, basado en una entrevista que sostuvo con él en septiembre de 2015).

“Era simpático en persona… Noriega, tenía sentido del humor. No era sincero, no… guardaba cosas en secreto.

Sentí que no era nada sincero cuando la pregunté por la muerte de Hugo Spadafora. Me respondió diciendo que él estaba en Londres cuando sucedió. Fue una respuesta muy de coartada y sentí un poco de vergüenza ajena al escucharlo”, recuerda.

 

“La era digital es un gran reto y una de las batallas agregada a nuestra lucha cotidiana, para el futuro del periodismo es esencial y clave para la supervivencia de la democracia como tal. Hay que pelearla”.

 

PANAMÁ Y EL PERIODISMO

Jon Lee Anderson ha participado con varios periodistas en talleres impartidos en nuestro país, como miembro de la FNPI y confiesa que lo que más le ha gustado de los panameños es su forma franca de hablar, de pensar, su ojo crítico y su alegría.

“Los panameños que me ha tocado conocer son muy despiertos y tienen algo de swing y sofisticación”, exclama. En cuanto a materia periodística en el país, a Anderson le agrada el hecho de que se conserve La Estrella de Panamá, que es un periódico tradicional, que ha logrado mantenerse desde el siglo 19, a pesar de los altos y bajos.

“Me parece que los panameños que están metidos en los medios y la política tienen claro que el buen periodismo es el reducto máxime de su democracia”. 

El biógrafo nos cuenta, que cuando no está escribiendo o investigando, le gusta caminar con sus dos perros en Dorset, Inglaterra. Le agrada hacer senderismo por la campiña en compañía de buenos amigos, ya que lo relaja y lo pone de buen humor.

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