Relevo Generacional: Jacqueline Bern de Mena, Theodoro Constantinau, Eduardo A. y Antonio Lewis

La tradición e innovación son las claves del progreso de las empresas que apuestan por una segunda generación. Una mirada al pasado pone de manifiesto los logros alcanzados por los fundadores que han impulsado el sector de bienes raíces. Nuestros protagonistas Jacqueline Bern de Mena, Theodoro Constantinau, EduardoA. y Antonio Lewis reconocen los aciertos de sus padres y el gran reto que supone duplicar la herencia recibida.

Una segunda generación de visionarios en el desarrollo inmobiliario, cuyas obras son testigo del crecimiento que este le ha brindado a Panamá y que son la prueba de que el emprendimiento no tiene límites, cuando los deseos de crecer se imponen en estas mentes brillantes. Jacqueline Bern de Mena, Theodoro Constantinau, Eduardo A. y Antonio Lewis nos comentan acerca de su experiencia, los cambios que durante su gestión han fortalecido el negocio familiar, sin dejar de lado la sabiduría y el apoyo de sus padres. 

Estos cuatro empresarios que representan a tres familias reconocidas en la rama de los bienes raíces, son los sucesores de las compañías que sus padres fundaron y han dirigido por décadas. Nos contaron cómo se formaron los protocolos corporativos qué debieron cumplir para acceder a las posiciones que hoy ocupan, la agenda corporativa y social que los mueve.

Los líderes, hoy al frente, deben afinar sus procesos sucesorios para lograr con éxito los nuevos desafíos.  Sin embargo, garantizar la continuidad y el éxito es el primer reto que enfrenta un relevo generacional, se trata de crear un plan de sucesión dejando el tema personal a un lado para diseñar el nuevo manejo de la empresa de forma profesional, pensando en lo más conveniente para todos, aceptando los cambios y las nuevas ideas que convergen en las distintas formas de hacer las cosas.

GENTE PORTADA  | Jacqueline Bern de Mena, Theodoro Constantinau, Eduardo A. y Antonio Lewis


Jacqueline Bern de Mena

Desde hace más de una década se incorporó a Empresas Bern asumiendo distintas áreas dentro del grupo,  liderando exitosos proyectos y manteniendo muy en alto los valores familiares. Para ella, el reto más grande, es poder separar la vida privada de la familiar.  El aspecto positivo es que hay mucha solidaridad, pasión, deseo de mantener y crecer un legado; lo cual se traduce en una responsabilidad y orgullo muy grande. “He tenido la dicha de contar con una hermana y dos hermanos trabajadores, inteligentes, comprometidos y apasionados. Para nosotros lo importante es trabajar en conjunto y respetar las opiniones”.

Jacqueline confiesa que para ella es muy importante mantener un balance familiar y laboral. Darles prioridad a sus hijas y esposo es algo innegociable, su herencia más grande es enseñarles y  guiarlas, como lo hicieron sus padres y demostrarles que pueden hacer todo lo que se propongan con esfuerzo, eficiencia y convicción.GENTE PORTADA  | Jacqueline Bern de Mena, Theodoro Constantinau, Eduardo A. y Antonio Lewis

Visión a futuro

Para Bern de Mena, planificar una sucesión, evita roces innecesarios entre los miembros de la familia, aunque no existe un plan estandarizado, lo importante es lograr el sentido de pertenencia de la familia y la sostenibilidad de los negocios a largo plazo.  “Un reto que deben afrontar las empresas familiares es no perder el sentido del emprendimiento para seguir creciendo. Muchas se quedan en el negocio tradicional y dejan pasar oportunidades de crecimiento en otros sectores. En nuestro caso, el relevo generacional comenzó hace varios años para que fuera una transición fluida y actualmente estamos terminando esa etapa y lo hemos hecho de una forma ordenada y sin perder de vista las nuevas tendencias y oportunidades del mercado”.

Crecimiento sólido

Empresas Bern ha mantenido su liderazgo en el mercado inmobiliario a través de 40 años por su compromiso con la calidad de los productos, los proyectos que desarrollan están pensados para vivirlos y disfrutarlos. “Nos complace desarrollar soluciones eficientes de espacios y siempre intentamos incorporar las nuevas tendencias de tecnología de construcción y acabados”. Durante su gestión ha logrado impulsar procesos productivos de desarrollo sostenible, cuentan con biólogos que supervisan el impacto ambiental de sus proyectos. Son aliados del Programa de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente (PNUMA), manteniendo políticas de Eco-eficiencia,  programas de rescate animal, reciclaje, uso de biodiesel y neutralización de baterías.  En 2017 fueron galardonados como una de las diez empresas más innovadores  de Panamá.

 

“La vida no se mide por las veces que respiras sino por los momentos que te dejan sin aliento”,

Maya Angelou.


Eduardo A. y Antonio Lewis

Ambos hermanos se integraron a la empresa en el año 2013 y para ellos estos cinco años han sido una especie de maestría en negocios, especialmente en el sector inmobiliario. Cada proyecto  es  una experiencia diferente que les ha permitido acumular conocimientos muy valiosos, especialmente porque cuentan con el apoyo incondicional de su papá que es su guía.

Eduardo A. y Antonio conjuntamente con su padre fundaron Pradera Inmobiliaria, empresa donde han desarrollado dos proyectos residenciales y uno comercial. Los hermanos coinciden en que uno de los mayores retos de trabajar en familia es definir claramente las responsabilidades de cada uno para lograr los resultados y las metas que se proponen. “Tratamos de separar la relación profesional de la personal, porque a veces, nos olvidamos de pasar tiempo como familia, producto de los compromisos diarios. En este negocio surgen épocas de bastante trabajo y es difícil evitar que se impongan en nuestra relación familiar”, explica Antonio. 

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Un equipo completo

Unir dos generaciones con visiones distintas a veces es uno de los obstáculos a vencer, pero los hermanos Lewis han logrado fusionar sus fortalezas para asumir las responsabilidades del negocio. “Tengo la suerte de tener una excelente relación personal y de trabajo, tanto con mi hermano como con mi papá, clave fundamental para mantener el éxito de la empresa. También entendemos claramente que poco a poco estamos asumiendo todo el manejo del negocio, aunque esperamos que mi padre nos acompañe por muchos años para asegurar el buen rumbo de la empresa”, señala Eduardo A.  

Legado de éxito

Contar con un grupo de colaboradores comprometidos y procurar hacer las cosas de la mejor manera posible, es parte de las enseñanzas que su padre les ha heredado, quien ha sabido liderar por más de 30 años un negocio que hoy se mantiene en constante crecimiento, con el apoyo y determinación de Eduardo A. y Antonio. “Como diría nuestro padre, nosotros siempre intentaremos crear productos que excedan las expectativas de nuestros clientes. Para lograr esto vemos la creación de un proyecto desde su inicio hasta su entrega; desde los planos arquitectónicos hasta los artes de las vallas publicitarias. Somos una empresa pequeña que se enfoca en pocos proyectos a la vez y esto nos permite involucrarnos mucho más en cada uno”, finalizan.

“Nuestro padre nos ha enseñado a ser honrados, trabajadores, perseverantes y generosos”.


Theodoro Constantinau

Representa a la tercera generación del negocio familiar en el cual ha estado por más de 18 años. Para él ha sido un proceso de formación arduo y fuerte, dentro de la empresa. Además de sus funciones diarias, ha trabajado por crear procesos encaminados a garantizar la permanencia de la compañía en el tiempo. “Mis abuelos la crearon, mi padre y sus hermanas la hicieron crecer notablemente y mi generación está cuidando lo que se logró, desarrollando nuevos campos de acción y trabajando de manera firme y segura, garantizando la continuidad”. De su padre ha aprendido el positivismo frente a la vida, sin importar cuán difíciles lleguen a ser las situaciones; de su madre la prudencia y su capacidad de análisis. “Para mí las claves del éxito son trabajar, trabajar y trabajar, pero para mi abuelo serían: Dios, familia y trabajo”. 

Para Teo, como le dicen de cariño, existen dos retos dentro de su gestión. El primero es tratar de mantener una buena relación con quienes trabaja, porque son su familia y segundo, que entiendan que la permanencia en la empresa se basa en la productividad. “Las decisiones en una empresa de cualquier tipo deben responder a análisis puntuales con el debido sustento y sus empleados o directores deben dar resultados, deben cumplir metas previamente establecidas, que guíen a la compañía por el camino del crecimiento”.

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¿la sucesión se planifica?

“Es correcto, en nuestro caso mi abuelo Theodoro Konstantino sigue acompañándonos de manera activa, pero me ha empoderado para dirigir la promotora que desarrolla proyectos en distintos países. Siempre me dice que tome las decisiones necesarias sin miedo a equivocarme, pero basado en estudios serios”.  Para él su confianza ha sido infinita en el relevo generacional y en sus nietos, a quienes continúa asesorando y aconsejando.

Pensando en grande

Con más de 60 años de trayectoria , Talima Venture se ha convertido en una empresa global y sólida que ha sabido mantenerse y fortalecerse en el tiempo. Durante su gestión, Theodoro, ha sabido crecer de forma planificada, porque aparte de las tiendas por departamentos, manejo de franquicias, construcción y administración de inmuebles como centros comerciales, entre otros, han lanzado una nueva unidad de negocio llamada healthcare. “Estamos creciendo, cuidando y siendo conservadores con nuestra herencia”. También confiesa que es un hombre afortunado porque su esposa se ha involucrado de manera significativa en su proyecto THE PANAMA CLINIC, así que disfrutan cada logro  laboral. “Nuestros hijos nos oyen tanto que ya pueden opinar junto a nosotros”. 

“Ser un hombre de palabra, es el legado más importante que me ha dado mi familia”.