No hay duda de que los factores actitudinales son muy importantes en un ser humano, pero el verdadero elemento diferencial de las personas es la disposición que tenga, esa fuerza principal que  determinará si triunfaremos o fracasaremos.

Un papá leía el periódico cuando su hijo pequeño le pidió las páginas de cari caturas para disfrutarlas. El papá, para no desordenar el periódico, quiso distraer su atención. Tomó una hoja con un mundo impreso, la rompió en varios pedazos y se la entregó, diciéndole: “si armas este mapamundi, te doy las cómicas”. 

El niño, entusiasmado, empezó a armar el rompecabezas y, al poco, exclamó: “papá, ya lo terminé”. El padre, dudando que el niño hubiese conseguido armar un mapa que jamás había visto, fue a verlo y, para su sorpresa, encontró que el mapa estaba completamente armado.

“¿Cómo lo hiciste?, exclamó. Fácil, papá, cuando sacaste la hoja con el mapa para romperla, vi que del otro lado de ella había una cara de un hombre. Yo armé la cara del hombre, luego di vuelta a la hoja y ¡el mundo se armó solo!”.

En pocas palabras, para poder cambiar el mundo, primero tiene que hacerlo el hombre. El cambio debe producirse en nuestra mente primero. El mundo sigue su marcha, no le importa si nos libramos o no de la prisión.

El cambio no viene de otros, sino de nosotros. Somos individualmente responsables por la visión que tengamos de la vida. Por eso nuestra actitud y acción hacia la vida las determina lo que nos sucede.

Esa posición que tomamos no es sino la forma como reaccionamos ante una situación o un problema y, si bien es cierto que hay realidades que no podemos cambiar, que no está en nuestras manos hacerlo y que debemos asumir como tales, la forma como reaccionamos marcará la diferencia.

Sabemos que las malas actitudes de algunas personas son consecuencia de experiencias pasadas, causadas por baja autoestima, desconfianza, miedo, estrés, ira, inmadurez, resentimiento e incapacidad de generar o manejar cambios.

Nuestra conducta puede llegar ser nuestra mejor amiga o peor enemiga. Lo más importante es que sepamos escoger con qué actitud enfrentaremos cada día. Ya que no podremos cambiar ni nuestro pasado ni cómo actúa la gente, sí podemos acrecentar el control sobre nuestras actitudes para que no nos afecte nuestro
diario vivir.

Opte por «cambiar las cosas que puede mejorar, acepte las que no puede y desarrolle la sabiduría para entender la diferencia».

Los obstáculos y los problemas forman parte dela vida; vivir en armonía no significa liberarnos de todos nuestros problemas, sino cambiar nuestra actitud hacia ellos cuando los aceptamos y aprendemos de ellos. La paz interior se logra al comprender y aceptar las inevitables contradicciones de la vida. 

¿QUÉ HACER? 

1- Aceptación: reconózcase como Dios lo creó y deje de actuar como policía, juez y verdugo consigo mismo. Aceptarnos es fundamental para adquirir una autoestima saludable y, al mismo tiempo,nos ayuda a ser conscientes de lo que no nos gusta para comenzar a cambiarlo. 

2- Respeto: pregúntese qué hacer y cómo para mejorar la relación consigo mismo. Sea amable y comprensivo con sus errores personales. Respete su divinidad y considérese digno.

3- Confianza: valore los éxitos del pasado y fomente pensamientos alentadores como «yo puedo»,«lo intentaré» o «tengo lo que necesito para lograrlo». Eso le impulsará a avanzar hacia nuevos destinos. 

4- Autodirección: asuma la responsabilidad de su vida y evite entregar ese control a terceros. Cuando usted se convenza de que todo lo que pasa en su vida es su responsabilidad, dejará de buscar culpables y se enfocará en resolver sus problemas.

Deje de luchar y pelear para conseguir que otros cambien, entre otras cosas porque a estas alturas usted ya sabe que eso no es algo que dependa de usted.

Acepte que cada persona es un mundo y que gobernar su propio mundo ya supone suficiente faena diaria.

Recuerde las sabias palabras de Ghandi:«Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo».


«La actitud es el pincel de la mente: puede darle color a cualquier situación».
AZAEL PITTI
Presidente de Azael Pitti Training. Consultor y Conferencista.
az@recursoshumanosapt.com