Compartir
PORTADA  | Dr. Néstor SosaPORTADA  | Dr. Néstor SosaPORTADA  | Dr. Néstor SosaPORTADA  | Dr. Néstor SosaPORTADA  | Dr. Néstor SosaPORTADA  | Dr. Néstor Sosa
Dr. Néstor Sosa
4 (80%) 8 votes

Lunes a las 8:00 de la mañana en la sede del Instituto Conmemorativo Gorgas, ya los investigadores están haciendo estudios, tratando de identificar algún virus, el tratamiento para una enfermedad, o evaluando la situación de la salud pública en el país. Allí en el otro extremo del edificio, con puertas abiertas en su oficina, nos espera el director de este importante centro de referencia para el control de enfermedades; un profesional de las ciencias que ha estado involucrado en la investigación y atención de diferentes crisis en el país.PORTADA  | Dr. Néstor Sosa

Nació en Cuba en 1961, una época política y comercialmente difícil  para ese país, por el recién embargo estadounidense hacia la isla. En busca de un mejor futuro para su único hijo, sus padres decidieron emprender el viaje hacia Panamá, donde los esperaban unos familiares y  la posibilidad de un nuevo comienzo. Con apenas nueve años, Néstor Sosa partió de su tierra a encontrarse con su destino. Empezó el cuarto grado en el Colegio San Agustín, donde fue cautivado por el mundo de las ciencias y despertó en él un interés por la biología y el estudio de la vida en un amplio rango de escalas.

Vocación

Por esas cosas del destino, se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, viendo en esta carrera lo más conveniente para su futuro profesional en los años 80, cuando aún la investigación en el país era muy escasa. Pasado el tiempo, quedó capturado por esta disciplina y poco a poco fue definiendo su norte. Recuerda su segundo año de internado en la región de Azuero. Allí, le tocó rotar entre los hospitales de Las Tablas, Chitré y Los Santos donde compartió experiencias con un infectólogo: el doctor Justo Serrano, con quien vio situaciones hasta ese entonces poco comunes. Fue en esa época, a finales de los 80, que se reportaron los primeros casos de VIH en Panamá. Un mal poco conocido y la entrega de un médico hacia sus pacientes, fueron los cimientos que llevaron al recién graduado doctor Sosa a emprender un largo y fructífero camino en el tema de enfermedades infecciosas.

Viajó a Estados Unidos a hacer la especialidad en Medicina Interna y la subespecialidad en Enfermedades Infecciosas en el Jackson Memorial Hospital  en Miami.  Casualmente era en esa ciudad donde se identificaron la mayoría de los casos de VIH, lo que le permitió compartir experiencias con los más reconocidos investigadores, quienes se convirtieron en sus maestros. Esta fue la primera vez que el joven médico,  sin darse cuenta, se encontraba en medio de una epidemia, buscando las causas, tratamiento y forjando su futuro profesional.

Al llegar a Panamá, luego de cinco años, se encuentra otro panorama de la enfermedad.  Su experiencia le dio la capacidad de enfrentar el virus en el país y organizar el tratamiento. Comenzó a trabajar en la Caja de Seguro Social (CSS) y en el Hospital Gorgas, administrado por Estados Unidos. “En ese momento la mayoría de los estudios eran de nuevos medicamentos y antivirales contra el VIH-Sida  y para mí haber colaborado con investigación en Estados Unidos fue una experiencia enriquecedora, así que apenas se dio la oportunidad en Panamá apliqué para hacerlo,   y eso fue lo que me preparó para venir al Instituto Gorgas,  a pesar de ser un médico clínico y casi sin darme cuenta mi camino me fue llevando a la investigación médica y científica”, cuenta el doctor Sosa.PORTADA  | Dr. Néstor Sosa

El líder

Por casi 20 años continuó ejerciendo su profesión con mucha entrega y dedicación a sus pacientes. Hasta que en el año 2006, siendo Jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas de la CSS, nuevamente se encuentra en el ojo de la tormenta, esta vez: la intoxicación por dietilenglicol. “Cuando comenzaron a morir los pacientes no se sabía si era algo infeccioso, una epidemia, una bacteria o un virus, por lo que me involucré desde el primer momento en la investigación y pedí apoyo al Centro para el Control de Enfermedades en Atlanta y la Organización Panamericana de la Salud”, contó el doctor Sosa.

Reconoce que en ese momento tenía mucho temor que fuera una epidemia porque acababa de pasar el SARS en el Oriente. Fue esta preocupación y la determinación de encontrar la causa de las muertes lo que lo colocó a la cabeza del equipo investigador y en 11 días descubrieron que se trataba de un caso de intoxicación.

Este episodio marcó el antes y después en la carrera del doctor Sosa, quien se dio a conocer como un hombre decidido, mediador, con credibilidad y buen manejo de la crisis.  Al preguntarle si ha sido casualidad o su preparación académica que lo ha puesto en varios momentos claves para la salud pública, deja al descubierto la humildad que lo caracteriza al responder que el único ingrediente que ha estado presente en todas las situaciones ha sido las ganas de ayudar al prójimo.PORTADA  | Dr. Néstor Sosa

El investigador

Desde el año 2009 es el Director del Instituto Conmemorativo Gorgas para Estudios de la Salud, institución que cumple este mes 88 años  haciendo investigación, docencia y referencia en salud pública para Panamá y el mundo. Cuando fue creado  el  instituto,  para honrar la memoria del Dr. William Crawford Gorgas, un médico militar estadounidense, su  misión era estudiar enfermedades como la fiebre amarilla, malaria, leishmaniasis y otras.  De la  misma  forma  cómo han  evolucionado las  enfermedades, el Gorgas se mantiene a la vanguardia y aunque continúan con las enfermedades parasitarias, los trabajos  ahora  van  dirigidos a las virológicas como el VIH, Hantavirus, Encefalitis,  ZIKA, Influenza A H1N1, entre otras.

Para su director no existe mejor trabajo en el  mundo que éste, rodeado de un recurso humano joven, altamente capacitado y con un gran deseo de contribuir a encontrar las causas, la cura de enfermedades, el comportamiento de los virus y mejorar la calidad de vida de la población.

Desde esta posición, Néstor Sosa continúa dando lo mejor de sí para contribuir con el bienestar de los ciudadanos. La participación del Gorgas en crisis como la KPC, la intoxicación de los neonatos en la CSS, el Zika y recientemente con el AH1N1 ha sido fundamental para enfrentarlas.

“En este rol ha sido muy importante que yo no soy político.  El virus y las bacterias no entienden de partidos políticos, así que hay que hacer el trabajo técnico, independientemente de las ideas partidistas y así debería haber más gente, para poder despolitizar el sistema de salud”, destacó.

“A pesar de que tenemos un lugar como el Gorgas donde hacemos secuenciación de virus, y diagnóstico molecular, todavía hay deficiencia en el sistema de salud, donde sigue el desabastecimiento de medicamentos, falta de especialistas en lugares rurales, largas filas, extensas esperas por cirugías y diagnóstico. Esto hay que mejorarlo”, agregó.PORTADA  | Dr. Néstor Sosa

El ser humano

Actualmente es el vocero de la Comisión de Salud para la Coordinación y Comunicación sobre la Influenza. Su día de trabajo comienza muy temprano y ninguno es igual al anterior. A pesar de tener una gran responsabilidad en medio de la alarma por el virus; siempre saca tiempo para atender a algún estudiante que acude a él en busca de un consejo técnico, conversar con sus colegas sobre el avance de los proyectos que lleva a cabo el Gorgas o atender algún asunto administrativo. Junto a él recorrimos  la institución, la Unidad de Investigación Clínica y el área de laboratorios. En los pasillos todos lo saludan, le comentan lo último que vieron, el resultado de algún examen o simplemente un ¿doctor cómo está? Para todos tiene unos segundos, una sonrisa o un gesto amable.

Cada día tiene menos tiempo para ser médico clínico, pero su amor a la profesión y a los pacientes que le piden no dejarlos, lo lleva dos días a la semana, unas cuantas horas, a su consultorio en el Royal Center.  “Si un paciente me necesita, allí estaré; si estoy haciendo un estudio es otra mentalidad: pienso en salud pública, en investigación. Pero se pueden hacer las dos cosas y ambas están conectadas con tratar de preservar la vida y la salud del ser humano, no importa que sea para investigación o atención médica, mi norte siempre es ofrecer bienestar”.

Esposo y padre

Muchos reconocimientos, responsabilidades, cargos y publicaciones. Esto lo llena de satisfacción, pero no hay nada que le dé mayor orgullo que su familia. Su esposa también es doctora. Tiene tres hijas. La primera está recién graduada de medicina, la segunda estudia nutrición y la más pequeña está en preescolar.

De la misma forma como es su vida profesional en ambas caras de la moneda; lo es en casa: con Adriana, la mayor,  habla de medicina; con Alicia la del medio comparte su afición por hacer deportes y con Sofía, la más chica se sienta a colorear.

Al preguntarle al doctor Sosa qué lo motiva a trabajar desinteresadamente en mejorar la salud de los panameños, responde que la bondad de la humanidad y el rostro de agradecimiento de aquellas personas que encuentran en él la respuesta  a sus problemas de salud.

Un hombre con una larga lista de logros personales y profesionales, aún tiene un sueño que cumplir y  no se trata de algo para él, sino para el país que lo acogió desde niño.

 “Quiero que Panamá cuente con un Campus Gorgas, con  instalaciones modernas y los más altos estándares que exige un centro de investigación de primer mundo como el que tenemos”.PORTADA  | Dr. Néstor Sosa

Néstor Sosa

-Doctor en Medicina de la Universidad de Panamá. -Residencia en Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas en el Hospital de Jackson Memorial en Miami.

-Curso: La terapia antiretroviral y el VIH genotipo, Hospital Universitario 12 de Octubre Madrid, España.

FRASE

“En este trabajo cada día hay algo nuevo que enseñar, que aprender o un nuevo descubrimiento. Siempre hay algo innovador, un reto que enfrentar y eso hace que sea muy satisfactorio”.

5 claves del éxito

Tener metas claras.

  1. Perseverancia ante la adversidad.
  2. Autoconocimiento y disciplina.
  3. Estudiar, estudiar y estudiar.
  4. Valorar, ayudar y servir a los demás.