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CRISTINA SARALEGUI
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Diálogo abierto

¡Se invirtieron los papeles! De ver a la dama de la televisión cómo abordaba a sus panelistas, a ser nuestra invitada. Con su gruesa voz, acento cubano y buen humor, rompió el hielo. Nos hizo sentir como en “El Show de Cristina”.

PORTADA  | CRISTINA SARALEGUI

En calidad de escritora de su segundo libro “¡Pa´ arriba y pa´ lante!”, Cristina Saralegui visitó el país para lanzar su primera obra motivacional, en la XI Feria Internacional del Libro de Panamá 2015. Ante nosotros estaba la primera figura de la televisión de habla hispana en recibir una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Toda una eminencia como periodista, presentadora, productora ejecutiva de su propio programa, El Show de Cristina, que por 21 años fue el talk show # 1 de América Latina. ‘Mati’ -como le dicen sus allegados- nos colaboraba agilizando el proceso de producción, mientras le pedía a ‘Marquitos’, su esposo y jefe, que le diera el visto bueno de su proyección ante las cámaras.

 Para todo el mundo

¡Pa’arriba y pa’lante! Mis consejos para triunfar en tu carrera, tu relación y tu vida; no es un libro feminista, aunque suena así por escribirlo una mujer. “Cada vez que me abordaba una joven periodista, se comía media entrevista pidiéndome consejos. Quiero pedir un aumento. ¿Qué me aconseja para triunfar? Mi esposo no quiere que trabaje… ‘Ay Cristina, es que mi novio tiene una avioneta’”. A lo que les contestaba: ‘Si vas a pedir un aumento, recuérdales cuánta ganancia les generas’. ‘Elige una carrera que te apasione’. ‘Aprende hacer de todo para no depender de un hombre’. ‘Mmm… Un novio con avioneta… Cómo lo va a disfrutar su secretaria…”. Cristina le dijo a Marcos: ‘Aquí hay un libro’. Argumentando que no era justo dedicarles solo cinco minutos de consejos,  a quienes la ven como una amiga. La autora redactó una guía de consejos sencillos, dividida en tres partes: Carrera – Relaciones – Vida.

Primera parte: Carrera

Cristina quiso ser independiente desde los 16 años, pese a venir de una familia adinerada, “Trabajar me encantaba, siempre fui muy ambiciosa, y eso no es malo. En mi época te ponían muchos nombres atrás de esaPORTADA  | CRISTINA SARALEGUIpalabra, que pa’ qué te digo. En cambio, sí un hombre era ambicioso, tu vieja te decía: anda corre, cásate con él”, acotó la escritora. Reiterándole a sus congéneres que ser ambiciosa significa: soñar en grande.

Le agradece a Mario Kreutzberger ´Don Francisco´, por descubrirla al entrevistarla como editora de revista, y  recomendarla  en Univisión. De ahí nació “El Show de Cristina”. Trabajó hasta altas horas de la noche, para poder contar con una audiencia para sus programas matutinos y entregas  semanales en prime time. Como creativa responsable -por contrato- junto a Marcos Ávila, coproductor y su manager, les costaba conseguir panelistas que hablaran español, aclarando que no eran contratados. Marcos nos comentó como ella se preparaba anticipadamente. En sus apuntes nunca iban cuestionarios anotados o impuestos. Las preguntas surgían una tras otras en directo. “Hemos logrado las metas que nos hemos propuesto”, subrayó Marcos.

Segunda parte: relaciones

“En el mundo del espectáculo hay muchas tentaciones, como Fernandos Colunga”, acotó. Agregando que la fama parece oponerse a las relaciones largas. “Tenemos casi 32 años de casados, en este medio solo quedamos, que yo recuerde, Glorita y Emilio  Estefan, Celia Cruz y Pedro Knight”. En Marcos   -11 años menor- , encontró el amor de su vida y su compañero de viaje. Se conocieron siendo ella periodista y el músico de Miami Sound Machine. Son padres de Cristina ‘Titi’, Stephanie y John Marcos. Saralegui nos trajo a colación una plática del pasado que recordó tener con una colega: “Para mí lo más importante es tener una familia, porque a los 65 años mi hermana, tú no puedes abrazar una carrera. Si no tienes una familia que te ama, no tienes nada”, enfatizó.

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Tercera parte: vida

Pese a que se deprimió por su salida de Univisión. Hizo las paces con ‘su cadena’, porque no quería hablar mal de quien le dio de comer y proporcionó tantos años felices. Llegó a tener problemas de alcoholismo por pesares profesionales y personales. Las enfermedades entraron a su hogar. Su madre tenía alzheimer, y se enteró -después de mucho tiempo- padecer de ataxia, enfermedad hereditaria por la cual pierde el equilibrio. “Vivía en el piso. Y la gente me decía: es el whisky.  Señores: era la ataxia” , destacó.  Con terapias semanales pudo mejorar y caminar, aunque necesita movilizarse a distancias con la ayuda de una silla de ruedas. Decidió dejar el alcohol, sobre todo cuando Marcos la retó preguntándole cómo quería ser recordada: como la gran periodista o una borracha.

Lo más difícil que ha tenido que enfrentar  la presentadora, fue conocer de la enfermedad de su ´rubiecito´ John Marcos, con quien acudieron a los médicos por 10 años, hasta que le diagnosticaron bipolaridad a los 19 años. “Él me decía sentirse muy triste y no sabía el por qué. Me enteré que intentó suicidarse. Sentí morirme ese día. Ahí no importaba carrera. Era mi vida. Ahora él tiene 28 años, está mejor y lo tengo en casa donde puedo llegar a su cuarto y abrazarlo”.

Presente y futuro

Actualmente se jacta de levantarse al mediodía y acostarse a las 3:30 a.m. después de leer un libro.  Se acoge al retiro, ‘porque se lo ha ganado’. De aparecer un proyecto que le despierte curiosidad, lo tomaría. Pero siente que no han encontrado aún que hacer con ella. Ante las cámaras de Mundo Social, comentó que en Panamá todavía se hace buena televisión. “En mi país Estados Unidos, existen estos realitys, que poco aportan. Han estado sacando a veteranos profesionales. Yo empecé en la televisión a mis 43 años, siendo madura. ¿Creen que podrá haber otro como Don Francisco? Come on!”.

Para nuestra entrevistada, escribir fue como ir al psiquiatra. Emergieron recuerdos que escondía. A pesar de tal introspección, no se arrepiente de nada. “He metido mucho la pata, porque me es imposible mentir. No tengo conexión entre el cerebro y la boca. Lo que pienso sale sin editar. Sorry, así soy. Eso me ha traído cosas buenas y muchos sustos”, argumentó la periodista.

Sobre cómo se puede aconsejar a otros, con todos sus errores y caídas, físicas como morales. concluye, que lo más importante es saber levantarse. Y con su mano derecha nos hizo su famosa señal despidiéndose de nosotros: “Pa’lante, pa’ lante. Pa’ trás, ni para tomar impulso”.