Con el establecimiento de un buen uso del sistema de generación distribuida, la implementación de transporte eléctrico y un marco regulatorio en el sector, podremos llegar a la era digital de la energía y usarla de manera más eficiente y sostenible.

La matriz energética de Panamá está en con- versión hacia la era de energía renovable. Cada día aumenta la cantidad de proyectos energéticos, cuya inversión representa un aproximado de $1.290 millones, correspondiente a 32 estudios de impacto ambiental presentados ante el Ministerio de Ambiente entre enero y diciembre de 2017.

Eso refleja un gran avance, tomando en cuenta que el suministro total primario de Panamá ha dependido históricamente en gran medida del petróleo y sus derivados. Simultáneamente, la demanda en el país ha ido en aumento, alcanzando una cifra récord de más de 1,600 megavatios en 2015.

Para responder a este crecimiento, Panamá introdujo energía eólica y solar fotovoltaica en 2013 y alcanzó 270 y 90 megavatios de capacidad instalada en 2016, respectivamente.

Sin embargo, la generación impulsada por combustibles fósiles a partir del carbón, el petróleo y sus derivados seguía representando casi un tercio de la producción en 2016. Sumado a esto, están los planes para agregar energía generada por combustión de gas natural en los próximos años. Por esta razón, la transición de Panamá a un futuro energético sostenible era incierto.

En marzo de 2016, el Gobierno de Panamá aprobó el Plan Energético Nacional 2015-2050 (PEN 2015-2050) como una hoja de ruta a largo plazo para diversificar el sector y avanzar en el acceso a la energía, la eficiencia, la seguridad y la eliminación de la huella de carbono del sistema en general. El plan sugiere que la energía renovable podría alcanzar el 70% del suministro eléctrico en los próximos 35 años, y simultáneamente responder efectivamente al aumento de la de- manda.

Adicionalmente, bajo este escenario, una ampliación de la energía solar fotovoltaica y la eólica, combinada con la hidroeléctrica, representaría el 77% de la capacidad de potencia eléctrica instalada en 2050. Alcanzar este futuro energético requeriría la explotación de las fuentes renovables de Panamá, que incluye recursos hidroeléctricos, eólicos, solares, geotérmicos, marinos y biomasa.

A pesar de los abundantes recursos, las compañías solares y eólicas en Panamá enfrentan desafíos económicos, dado que el modelo actual de mercado de energía se basa en fuentes convencionales como generación térmica e hidroeléctrica y no reconoce las características únicas para la generación de las energías renovables variables (ERV).

En este sentido, es necesario hacer ajustes a la regulación del sector eléctrico para garantizar que estas compitan en igualdad de condiciones con las fuentes de generación convencionales.

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GESTIONAR ENERGÍA

El concepto de generación distribuida se basa en la producción de energía eléctrica por medio de pequeñas fuentes cercanas al lugar de consumo, ya sea solar, eólica o térmica. Entre sus múltiples beneficios está la reducción en cuanto a pérdidas en la distribución por la red, una necesidad menor de desarrollar nuevas redes y ante todo, un menor impacto paisajístico y medioambiental por parte de las infraestructuras eléctricas en el entorno.

Tonei Bakovic, Especialista de Energía de la Corporación Financiera International (IFC por sus siglas en inglés), indica que “las energías renovables llegaron para quedarse y pronto competirán con el gas y el carbón”. Bakovic explicó que en América Latina se ha avanzado en cuanto al concepto de la generación distribuida y la instalación de micro redes eléctricas, sobre todo en áreas rurales.

No obstante, insistió en que el reto seguirá siendo modernizar la red de distribución tanto en Panamá y en Latinoamérica, ya que en unos años reinará la digitalización del sector eléctrico, es decir, que sus electrodomésticos se conectarán al techo solar de las casas a través de la nube y leerlo en un software diseñado especialmente para este fin.

De esta forma, los usuarios podrán conocer en tiempo real y de forma cómoda la información sobre el consumo energético en su hogar o negocio y poder tomar medidas de eficiencia  y ahorro.

En términos comerciales e industriales, considera que la digitalización va a despegar, sobre todo si además de una vasta cantidad de paneles solares, se adquieren las baterías de carga y estas lleguen a bajar de precio.

Ciertamente, reconvertir las plantas mediante la digitalización requiere inversiones, según indicó Bakovic, pero las mejoras que se consiguen en la eficiencia operativa se traducen de manera significativa en forma de reducción de emisiones y de costos de explotación. “Considero que la línea es lo último que le falta a Panamá para que salga disparado, ya tiene gas flexible, viento y solar”, señaló el representante de IFC.

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EL DESARROLLO DE LA ENERGÍA

Gilberto Ferrari, Gerente General de la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (ETESA), indicó que Panamá será exitoso en cuanto al desarrollo de energía renovable, “porque es la única tecnología que puede desarrollar para el futuro y poder suplir las necesidades de crecimiento que tiene el país”.

De hecho destacó que el 70% de la energía que se consume en Panamá es renovable. “Podemos tener toda la energía distribuida, pero tenemos que definir cómo se van a repartir esos costos reales, de tener la infraestructura de respaldo de esa generación”, acota.

La consulta que realizó la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP) sobre la implementación de la tarifa a los usuarios que utilizan la red eléctrica para fuentes alternas, generó reacciones en el sector empresarial, dedicado a la instalación y venta, específicamente de paneles solares en las últimas semanas.

La entidad del estado fundamenta en que todo el que use una red eléctrica debe pagar, ya sea para consumir la energía que pasa por las líneas de trasmisión, o para inyectar el excedente que se produce a través de los mecanismos alternos como paneles solares o turbinas eólicas.

Ferrari aconsejó a estos usuarios la colocación del sistema Powerwall para ser independientes de la red, que consuman y acumulen su propia energía para evitar cargos en el futuro, una vez se vuelva a tocar este tema. Esta tecnología se integra con la energía solar para almacenar el exceso que se genera durante el día y ponerlo a disposición cuando lo necesite, con lo que minimiza su dependencia en la red de energía eléctrica.

“No hay excedentes, generas lo que consumas, y lo que no, lo mandas al Powerwall. Entonces el usuario es autosufiente pero si permanece conectado a la red, hay que determinar quién va a pagar por estos costos reales”, sostiene el Gerente de ETESA.ESPECIALES  | De cara al futuro energético

EL FUTURO LLEGÓ

Ferrari informó que la cuarta línea de transmisión eléctrica, que estará lista en 2022, es necesaria para el sistema interconectado nacional y preparará a Panamá para el futuro energético, “es una necesidad inherente de hoy para poder dar calidad del servicio que necesitamos con las condiciones en el mercado”.

En la actualidad, ETESA cuenta con 1,400 megavatios de capacidad para traer potencia de la provincia de Chiriquí a Bocas del Toro, Panamá y Colón y solo pueden usar 1,000 porque faltan adecuaciones a la red, para usarla al 100%.

Por su parte, Ricardo Barranco, Gerente General de Gas Natural Fenosa, afirma que “el mercado todavía no ha decidido la tecnología que va a prevalecer en el futuro en Panamá”. De hecho manifestó que es difícil predecir en dónde estaremos en 10 años.

“Tenemos que ir adecuando nuestros marcos regulatorios y las leyes”, destacó. En Panamá el tema solar está creciendo, de 1,200 megavatios instalados de 2016 se han aportado alrededor de 200 megavatios de energía solar en un año y esto va en aumento, porque la tecnología cada día es más barata”.

El representante de la institución, considera que lo ideal es obtener el suministro, producto del gas natural, en vez de las hidroeléctricas, a través del uso adecuado de las plantas generadoras, de transmisión y red de distribución de energía, respectivamente.

“El futuro ya llegó, tenemos carros eléctricos, paneles solares… los sistemas eléctricos que conocimos hace 10 años no van a existir más”, indica.

Entre los retos de la modernización de estos sistemas, es que estos cambios obligarán a las empresas a tener redes más inteligentes y así poder cumplir con los requisitos de los consumidores. Uno de los principales obstáculos, es que debemos ser conscientes que todas estas inversiones son cuantiosas.

En el caso de Gas Natural Fenosa se han invertido unos 500 millones de dólares para mejorar la red. “Las nuevas tecnologías siempre traen un reto económico y financiero según explica Barranco. Eso se traduce en un costo para los usuarios, que eventualmente con el uso e implementación de las ERV, se logrará bajar las tarifas eléctricas.

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EL RETO

Nuestro país está destinado a seguir creciendo, por lo que implementar estrategias es una prioridad para atraer a más inversionistas para el sector de la generación de energía, destacó el presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), Miguel Cotes en el Foro de Energía 2017 “Transición hacia una nueva era energética”.

El directivo expresó que se debe revisar la estructura legal de forma proactiva, a nivel de la empresa privada, así como incentivar un mayor uso de carros eléctricos y colocar más estaciones de carga  en el país.

“Debemos evaluar cómo podemos contribuir a reducir el cambio climático y la contaminación, no es solo país, sino todos en general, para aportar un granito de arena para reducir esta huella de carbono que nos afecta”.

Una de las soluciones que señaló son las alianzas estratégicas entre el sector empresarial y el gobierno para lograr el objetivo y cerrar las brechas digitales y poder enfocarnos en esta nueva era.

La tecnología para modernizar el sistema de distribución eléctrica y digitalizar la energía en Panamá y la región es posible, ahora tocaría adaptarlo a cada uso, modelo de negocio, país y regulación.