EMBAJADORES DEL CAFÉ

Creadores de una sólida empresa que data de 101 años, los productores se han dedicado 100% al sector cafetalero, cuyo esfuerzo y calidad los ha llevado a obtener premios internacionales y distinciones desde 2002.

En estos últimos cuatro años, alcanzó el primer lugar en cinco categorías de Geisha, cuatro récords seguidos de puntaje, dos Panamá Cup y tres récords de precio en la subasta Best of Panamá.

El nombre de Panamá está plasmado en el grano de café producido por Lamastus Family Estates, propiedad de la Familia Lamastus.

Visitamos la finca elida estate, en Alto Quiel, Boquete, en donde conocimos a Thatcher Lamastus, Wilford Lamastus y Wilford Lamastus Jr., tres generaciones que comparten la pasión del café, que llevan en sus venas y los ha hecho recorrer este camino juntos.GENTE PORTADA  | FAMILIA LAMASTUSUna fresca mañana, con matices de bajareque, nos recibe en Boquete.

El verdor de sus montañas y cafetales sobre fértiles tierras, nos invitan a recorrer sus hermosos senderos, en donde podemos apreciar la frondosidad del bosque, a 1,640 metros sobre el nivel del mar, en las faldas del Volcán Barú.

Nos adentramos a las instalaciones de la finca Elida Estate, propiedad de la familia Lamastus en la provincia de Chiriquí, donde inmediatamente somos hipnotizados por el aroma del café Geisha.

Velia de Lamastus, esposa de Wilford Lamastus, nos da la bienvenida. Mientras bajamos el equipo y revisamos las instalaciones, podemos ver a Wilford Lamastus padre e hijo, atender a un grupo de periodistas afanosamente, quienes fueron a conocer el proceso de producción y como último paso de la visita, estaban en el salón de catas, con una hermosa vista a uno de los cafetales.

Esta finca fue fundada en 1918 por Robert Louis Lamastus, quien se estableció en Panamá para la construcción del Canal y se casó con Elida Saldaña, con quien tuvo cinco hijos, entre ellos Thatcher Lamastus, quien ha procurado inculcarle a su descendencia todo lo relacionado con este fascinante mundo.

SABIDURÍA Y EXPERIENCIA

Durante nuestra conversa, don Thatcher nos invita a sentarnos en la terraza del coffee shop, nos brinda jugo de tomate de árbol y hace una remembranza.

Nació y creció unos metros más abajo de la finca Elida Estate. Sus padres le transmitieron el amor y orgullo por su tierra, así como los resultados de trabajar con esmero.

Pero, sobre todo, le infundieron con ahínco la pasión por el producto. “Para mí, el café representa amor, sentimiento, una atracción permanente. Es mi ser. Al tomarlo, siento la acidez y gusto por el aroma y el sabor que te deja”.

A su mente llegan recuerdos de la infancia. “Me escapaba y me trepaba a comer guayaba en los árboles y mi papá sembraba los primeros plantones de café”. Con el tiempo se fue adquiriendo más terreno, en donde se hicieron senderos para caminar o andar a caballo.

También hubo vacas de ordeño. “Había felinos… en una ocasión uno mató a una vaca y lo colgó de un árbol a 150 metros de aquí… ahora hay pumas por allá arriba”, nos cuenta mientras señala hacia las montañas.GENTE PORTADA  | FAMILIA LAMASTUS

Don Thatcher cuenta que siempre supo que se dedicaría a esta industria, por lo que se fue a estudiar agricultura en Washington, Estados Unidos.

Cuando regresó a principios de la década de 1950 comenzó a trabajar en la finca y adquirió el terreno de Elida Estate, en donde se dedicó a producir. Al mismo tiempo, realizaba esta actividad en la finca de su suegro, ubicada en la región de Palmira.

“Mi afición siempre han sido las máquinas… construí cuatro beneficios con sus plantas procesadoras, incluyendo el de esta finca”.

Fue el encargado de negociar por Panamá las cuotas con la Organización Internacional del Café, que lo llevaron a conocer diversos países de Europa y Latinoamérica.

Junto con otros productores, fundó la ANBEC (Asociación Nacional de Beneficiadores y Exportadores de Café), que se dedicó a mejorar las prácticas de procesamiento y exportación. “Viajaba frecuentemente y aprendí mucho. Conocí a tostadores y compradores de todo el mundo”.

Con el pasar de los años, don Thatcher, quien ahora está retirado, le propuso a su hijo Wilford seguir con el negocio, quien lo lidera en la actualidad junto a su nieto Wilford Jr.

“Cuando le dije a mi hijo: de ahora en adelante, te harás cargo… y me contestó: ¡Tú sabes que a mí me encanta el café!”

“Hoy día me siento realizado y estoy feliz de que a mi familia le encante el mismo trabajo que he hecho toda mi vida”.

En cuanto a la evolución en la industria, indica que hay una gran diferencia en el proceso de hace 30 años y la tecnología que se usa en la actualidad. “Ahora la producción es más eficiente y de mayor calidad”.GENTE PORTADA  | FAMILIA LAMASTUS

PERIODO DE TRANSICIÓN
Conversamos con Wilford Lamastus después de que terminó de atender al grupo de visitantes en la sala de cata y nos habla sobre su infancia y la evolución en el proceso de producción y cómo afectó a la industria.

Él también nació y creció en una finca de café, viendo como su padre manejaba el negocio y cargando granos en sus camiones de juguete junto a su hermano.

Estudió ingeniería en Estados Unidos y Bélgica, para regresar a Panamá a finales de la década de 1990, un momento en que la industria cafetera experimentaba una crisis por los bajos precios internacionales y marcó el comienzo de la categoría cafés especiales.

Por esta razón, Wilford fue uno de los principales impulsores de la creación de la Asociación de Cafés Especiales de Panamá (SCAP por las siglas en inglés) junto con otros productores de la región.

Sin embargo, se vieron forzados a vender la finca de Palmira, que a pesar de ser la más productiva, era limitada en calidad por su altura de 1,200 metros sobre el nivel del mar.

Luego de esto, Wilford y Thatcher dedicaron todos sus esfuerzos en darle al máximo potencial de Elida Estate, que llega hasta los 2,100 metros sobre el nivel del mar, sembrados en el grano.

Wilford hizo el cambio total a granos de especialidad, enfocándose en calidad por encima de cantidad y promoviendo el café de una manera distinta. “Se reemplazaron los cafés industriales, hasta que llegamos a descubrir el Geisha en 2004”, afirma.

LA MAGIA DEL CAFÉ GEISHA 

Para conocer un poco sobre el origen de esta fruta, le preguntamos a Wilford Lamastus, como uno de los pioneros de la producción en la región.  

Todo comenzó a través de un programa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las cuales se sembraron en Costa Rica y luego se distribuyeron en Centroamérica, entre estos el café Geisha, cuyas primeras semillas se introdujeron en Panamá a principios de 1960.

Los productores lo abandonaron, porque era más difícil de cultivar, pero quedaron sembrados. Siguiendo las tendencias, los miembros de SCAP comenzaron a organizar competencias locales en salas de cata, en donde cada productor lo presentaban a jueces internacionales.

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“En 2004 llegó Daniel Peterson de hacienda La Esmeralda y presentó un café totalmente diferente con sabores distintos, exóticos no comunes y los jueces internacionales, quedaron sorprendidos y se descubrió que era la variedad Geisha… de allí, los productores comenzaron a sembrar más”, indica Lamastus.

Entre las propiedades que hacen que el grano sea tan especial, están principalmente el suelo fértil, que en algún momento de la historia fueron abonadas por las erupciones, lo que le dan características particulares.

Además, la región goza de altura, microclima, naturaleza y una rica biodiversidad con dos parques nacionales, el
Parque Internacional La Amistad (PILA) y el Parque Nacional Volcán Bar, lo que favorece el cultivo de cafés de alta calidad.

“El Geisha es la clase más buscada y reconocida a nivel mundial por ser exótica, diferente, sobresaliente y porque tenemos el clima ideal, por eso lo hemos seguido sembrando, para un mercado tan exigente”.

La fruta reúne características y cuidados particulares a diferencia de otras variedades. Con la nueva cultura del café, su aroma y sabores exóticos despertaron el interés de generaciones más jóvenes.

Además, es procesado desde el momento de la cosecha y el lavado de la cereza o al natural, así como el secado, con mucho cuidado para que se desprendan los diversos sabores afrutados que puede dar el grano.

DE BOQUETE PARA EL MUNDO
El último en dialogar con nosotros fue Wilford Lamastus Jr., en medio de un hermoso panorama hacia los cafetales y las montañas. Se ha encargado de potenciar el nombre de la marca de Lamastus Family Estates y ha trabajado fuertemente en la comunicación e imagen, para atraer a nuevos mercados internacionales junto a su esposa Simi.

Uno de los papeles más significativos del también barista, ha sido el control de calidad y diseño de lotes, es decir, la búsqueda de llegar más allá en cuanto a los sabores que se pueden apreciar con el café, imitando mucho la industria del vino.

“La idea era poder ir más allá de lo que se estaba haciendo, porque es una industria bastante nueva y vamos aprendiendo en el camino”.GENTE PORTADA  | FAMILIA LAMASTUS

Lamastus Jr. indica que la SCAP organizó el concurso Best of Panamá, cuya existencia data desde hace 23 años para usarlo como retroalimentación de los jueces internacionales, quienes catan a ciegas, colocan sus comentarios y premian al ganador.

En 2001 se implementó la subasta electrónica en donde participaban los mejores lotes que obtenían un cierto puntaje, para ser vendidos en un mercado que no participe en la competencia online y apostar para comprar el producto”.

En 2002, Lamastus Family Estates ganó el primer lugar y vendieron en la subasta el café a $2.37. “Era cuatro veces más alto de lo que estaba en el mercado en ese momento, pero no era sostenible para los costos”. 

En 2004 al descubrirse el café Geisha, “se rompe un techo de cristal”, que hace que se venda a $21 la libra y más tarde $50. En 2018 obtuvieron el primer lugar en las dos categorías: Geisha Natural y Geisha Lavado, con un puntaje de 94.66 y rompieron el récord de Precio Subasta.

El pasado mes de mayo rompieron el récord de puntaje en ambas categorías con 95.25 en Geisha Natural, subastado dos meses después a $1,029 la libra por una compañía japonesa.

La máxima puntuación es de 100.

 “Este café no fue solo un café natural, sino que se hizo un proceso anaeróbico slow dry de secado lento, que realza más los sabores, inspirados por las competencias de baristas”, manifiesta Lamastus Jr., quien ganó el Brewers Cup 2019 en Panamá y participó en la competencia mundial en Boston, donde logró el lugar 10.

“Al final del día, el precio del café no es importante, el puntaje es ganar el Best of Panamá, que lo llamen a uno es la satisfacción más grande del mundo”, añade Lamastus Jr.

BEBIDA UNIVERSAL
Un buen café… anuncia encuentros… enciende pasiones…siempre está presente en cualquiera historia.

Así como la de finca Elida Estate, que no solo produce Geisha, también hay Catuai y Typica. Wilford Lamastus indica que el secreto del éxito de su café de altura, es que además de contar con el apoyo de su padre, esposa e hijos, tiene un equipo bien entrenado, donde todos son catadores de categoría a nivel mundial.

“Sumado a la pasión, éxito, con lo que tú hagas”. Además, garantizar que todo el producto que exporten tenga trazabilidad.GENTE PORTADA  | FAMILIA LAMASTUS

EL VALOR DEL CULTIVO EN PANAMÁ

La producción cafetalera es el factor clave para impulsar la actividad agrícola en Panamá. Un estudio sobre la industria del café, desarrollado por INDESA en el 2018, arrojó datos interesantes sobre el potencial de este sector para agregar valor a la economía.

El estudio destaca que, aunque el impacto económico del café, incluyendo su cosecha y procesamiento, es inferior al de otras industrias agrícolas, su efecto multiplicador de valor agregado conjunto es el más elevado. Es decir, tiene mayor potencial para agregar valor a la economía.

LAMASTUS FAMILY ESTATE
1. Fincas productoras: Elida Estate, El Burro Estate, and Luito Geisha Estate.
2. En Panamá se encuentra en Sucursales de Bajareque, Riba Smith y Café Unido.
3. El resto se exporta a EE.UU Japón, Australia, Taiwán y Arabia Saudita, entre otras partes de Asia y Europa.GENTE PORTADA  | FAMILIA LAMASTUS