Eliminar las grasas trans de producción industrial del suministro mundial de alimentos es una prioridad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y una meta del 13.o Programa General de Trabajo, que guiará la labor de la Organización hasta 2023.

En mayo de 2018 la OMS presentó un conjunto de medidas denominado REPLACE que ayudará a los gobiernos a eliminar las grasas trans de producción industrial del suministro de alimentos de sus países y a sustituir esos compuestos nocivos por grasas y aceites más saludables.

Para alcanzar esta meta pedimos el compromiso no solo de los gobiernos, sino también de la industria, para que sustituya las grasas trans de producción industrial por grasas y aceites más saludables.

La OMS pide a las industrias de las grasas, los aceites, los alimentos y la restauración que se comprometan a:

  • Reformular los alimentos para eliminar las grasas trans de producción industrial. Comprometerse y cumplir con la meta de eliminar para 2023, o antes, las grasas trans de todos los productos, de acuerdo con la recomendación de la OMS para todas las categorías de alimentos (< 2 gramos por cada 100 gramos de grasas o aceites en todos los alimentos), y sin sustituirlas por grasas saturadas.

  • Especificar el contenido de grasas trans en las etiquetas de todos los alimentos preenvasados.

  • Aumentar el suministro de grasas y aceites más saludables con bajo contenido de grasas saturadas.

  • Evaluar los compromisos. Respaldar una evaluación independiente para seguir los progresos y el cumplimiento de los compromisos asumidos, en particular mediante la divulgación anual por las empresas del volumen de producción de grasas trans de origen industrial y del volumen de ventas en cada país.

Sobre todo en los países de ingresos altos, se han hecho importantes avances en la sustitución de los aceites parcialmente hidrogenados por aceites más saludables.