Panamá ya ha dado los primeros pasos en dirección a un transporte urbano basado en  electricidad, siguiendo los ejemplos de países como Chile y China.

Según un informe de la Secretaría de Energía, el país está comprometido en lograr un desarrollo sostenible y bajo en emisiones.

Enmarcada en esta meta se encuentra la convicción de continuar avanzando “con pasos firmes en la promoción de la eficiencia energética y la utilización de energías renovables como parte integral de la transición hacia un modelo energético limpio y eficiente”.

Dado que la actividad del transporte representa la “principal fuente de emisiones de gases de efecto de invernadero” en lo que al sector energético respecta, siendo directamente responsable de al menos un 50% de las emisiones durante el 2017, buscar alternativas de combustible se convierte en un aspecto fundamental de los esfuerzos y paliativos que se adelantan para frenar o mitigar los efectos del cambio climático.

La situación se torna más dramática si tomamos en cuenta el hecho de que la utilización de combustibles fósiles en el transporte incide negativamente en el medioambiente, con significativos efectos en la salud de la población.

Todo esto refuerza la necesidad de apuntar a un desarrollo bajo en emisiones, propugnando la eficiencia energética y proveniente de fuentes renovables.

PLANIFICACIÓN
Enfrentados a este desafío, la Secretaría Nacional de Energía y el Ministerio de Ambiente solicitaron apoyo de ONU Medio Ambiente con miras a desarrollar una Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica (ENME).

Entre sus objetivos se encontraba el establecimiento de “las acciones y los actores claves para incidir en el transporte, promover el despliegue de tecnologías de movilidad limpias y eficientes, mejorar la calidad del aire y reducir la dependencia en el uso de combustibles fósiles”.

Luego de un proceso de consultas públicas, facilitado por ONU Medio Ambiente y con la cooperación de World Energy Council de Panamá, quedó establecida la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica, que recogió los aportes de diversas instituciones públicas, entre ellas el Ministerio de Ambiente, Municipio de Panamá, Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP). En el desarrollo del proyecto ha participado además la empresa privada.

TRANSFORMACIÓN
Con el propósito de darle seguimiento al desarrollo de la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica, la Secretaría Nacional de Energía emitió la resolución N° 4169 de 12 de febrero de 2019, que crea la Comisión Intergubernamental de Movilidad Eléctrica, destacando de esta manera la importancia de “consolidar la coordinación interinstitucional, así como crear los espacios para la participación activa del sector privado”.

El objetivo nueve del plan comprende las líneas de acción para sentar las bases que deben conducir a la transformación del transporte público a través de un proceso que conlleve a la electrificación gradual como parte integral de las nuevas licitaciones relacionadas con este rubro.

Actualmente, MiBus cuenta con dos vehículos eléctricos, uno de 12 y otro de nueve metros de largo. Este último es el que recorre las calles del Casco Antiguo, y el primero se está rotando en diferente rutas. 

De acuerdo con MiBus, ambos han sido cedidos en calidad de préstamo por la compañía china BYD, que los ha dado en cesión con el objetivo de poder, justamente, estudiar el rendimiento de estos buses.

Esto servirá de base para concretar estudios de factibilidad sobre su rendimiento para implementar otras rutas en el centro de la ciudad y en zonas turísticas como Amador, por ejemplo. 

Más adelante, cuando ya la flota de la empresa MiBus empiece a llegar al final de su vida útil, se espera que los costos de los buses eléctricos hayan bajado, abriendo el camino al reemplazo de los autobuses de diésel por los que utilizan electricidad.

El Municipio de Panamá, la Secretaría Nacional de Energía y el Centro de Tecnología y Redes Climáticas son las entidades responsables de conducir un estudio enfocado en la evaluación de alternativas de vehículos y energía para el transporte público y que está basado en el proyecto piloto del Casco Antiguo.

Antes de que todas las rutas existentes incorporen este tipo de tecnología, es menester profundizar en investigaciones para “identificar las unidades que requieren reemplazo, que cuentan con una alternativa en modelo eléctrico y que son financieramente viables debido al ahorro en costos de combustible y de mantenimiento”.

MITOS Y REALIDADES
Si bien existen varios conceptos erróneos que rodean al concepto de movilidad eléctrica, estos guardan relación más que nada con el desconocimiento que todavía hay con respecto a las últimas tecnologías vinculadas que se han desarrollado.

Es fundamental reforzar los programas de divulgación como una herramienta para difundir entre la población los detalles más relevantes acerca de la implementación de estos sistemas, haciendo enfásis en su viabilidad, abriendo oportunidades para la innovación que deben ser potenciadas, por lo que es primordial fortalecer las capacidades con miras a aprovechar al máximo la transición entre el sistema actual y el venidero.

Dado que los vehículos eléctricos poseen una maquinaria y un funcionamiento que los diferencia de los de combustión interna, su mantenimiento requerirá una reevaluación del pénsum de formación técnica profesional y de educación superior en materia de movilidad eléctrica.

Su mantenimiento impondrá la necesidad de crear las competencias que hagan falta a nivel técnico y que garanticen el suficiente recurso para atender la demanda.

“En esta línea de acción debe existir una estrecha colaboración entre las empresas y las intituciones de formación para lograr que la oferta de profesionales y técnicos esté al nivel de las expectativas y necesidades del mercado”, precisa el informe de la Secretaría Nacional de Energía.

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A diferencia de países como China, que se encuentra a la vanguardia en el tema de movilidad eléctrica, Panamá todavía está dando sus primeros pasos en este sentido.

A LARGO PLAZO
Hasta el año 2030, la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica se ha propuesto cumplir con una serie de metas.

La primera de ellas sería incrementar la participación de vehículos eléctricos en la venta de automóviles de un 25% a 40%; aumentar de diez a veinte el porcentaje de carros eléctricos presentes en la flota de vehículos particulares; de 25% a 50% los autos eléctricos que comprenden la flota gubernamental y de 15% a 35% la cantidad de buses eléctricos en las flotas con concesiones autorizadas.

“Para dar seguimiento al avance en la implementación de la estrategia, se propone una serie de indicadores que sean reportados de manera periódica y que están relacionados con los objetivos de ampliar la participación de autos eléctricos; para poder reportarlos se requerirá de alianzas con el sector privado, a fin de conocer temas como asequibilidad, disponibilidad de modelos, etc.”, propone el documento de la Secretaría Nacional de Energía.

Entre los parámetros propuestos se encuentran: penetración de autos eléctricos en la flota vehicular particular, participación en las ventas de automóviles, costo-efectividad, facilidades para la compra de vehículos eléctricos, impacto ambiental, penetración de buses eléctricos, penetración en la flota gubernamental, etc.

El Municipio de Panamá, la Secretaría Nacional de Energía y el Centro de Tecnología y Redes Climáticas son las entidades responsables de conducir un estudio enfocado en la evaluación de alternativas de vehículos y energía para el transporte público, el cual está basado en el proyecto piloto del Casco Antiguo.

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Se espera que la penetración de buses eléctricos dentro de la flota urbana vaya en aumento.

EJEMPLO CHINO
Entre los ejemplos de innovadores proyectos de movilidad eléctrica que encontramos fuera de Panamá se halla el del tren autónomo y sin rieles.

Fue concebido para ayudar a mitigar los problemas de congestionamiento en los centros urbanos. Es un tren ligero que no requiere de rieles. Tampoco de conductor. El Autonomous Rail Rapid Transit (ART) está en funcionamiento en la ciudad china de Yibin, en la provincia de Sichuan.

Más allá de la conducción autónoma y de su funcionamiento basado en energía eléctrica, uno de sus aspectos más destacados radica en su capacidad para deslizarse en un riel virtual.

Para su delimitación se utiliza una pintura especial sobre un manto de asfalto tradicional. Para permanecer encarrilado, el tren cuenta con un sistema que depende de los sensores y radares Lidar, así como cámaras especiales que se encargan de mantenerlo siempre en trayectoria.

Asimismo, el tren recurre al GPS para estar dentro de los rieles virtuales, que miden 3.75 metros de ancho. Todo un repertorio tecnológico para guiar este vehículo que se mueve a través de las avenidas urbanas.

Aunque lo hace de manera autónoma, un conductor de seguridad vigila las acciones sentado ante los controles.

No está autorizado a realizar ninguna operación salvo en caso de que se produzca algún tipo anomalía, por lo que su funcionamiento permancerá autónomo a no ser que sea absolutamente necesario cambiar a modo manual.

Actualmente existe una línea ya en funcionamiento en la ciudad de Yibin, denominada ART T1, y tiene una longitud de 17.7 kilómetros, con una capacidad estimada para atender a más de 10 mil usuarios al día.

El tren en cuestión, capaz de alcanzar velocidades de hasta 70 kilómetros por hora, funciona con baterías de litio,
con una autonomía de 40 kilómetros por carga total. 

Las baterías, que pueden ser recargadas en cada estación, tienen un tiempo de carga de 30 segundos para una distancia de tres a cinco kilómetros y de diez minutos para un viaje de 25 kilómetros.

El Autonomous Rail Rapid Transit representa una alternativa de transporte verde o ecológico. Su costo es de siete a 14 millones de dólares, en comparación con los aproximadamente 20 millones que cuesta un tranvía que cubra una distancia similar.

A LA VANGUARDIA
Por el momento, China se mantiene como uno de los países líderes en lo que movilidad eléctrica se refiere.

Y es que para un país con 1,400 millones de habitantes y ciudades superpobladas y con una alta contaminación, dar el salto al transporte alternativo es un imperativo si se quiere preservar el medioambiente y la salud de la población.

Muchas personas siguen pensando que los vehículos eléctricos no pueden igualar la potencia de los de combustible.

Pero nada más lejos de la realidad. Un buen ejemplo es el autobús BYD K12A, que mide 27 metros de largo y tiene una capacidad de 250 pasajeros.

Técnicamente, el BYD K12A es un vehículo eléctrico biarticulado con una distribución 4WD, lo que significa que puede utilizar tracción a dos o cuatro ruedas, según sea necesario.

A una velocidad máxima de 70 km/h, el BYD K12A tiene capacidad para transportar hasta 250 personas.

Pareciera estar pensado exclusivamente para trayectos urbanos, pero el bus posee una autonomía de 300 kilómetros.

Puede pasar todo un día andando sin cargar. Cuando llegue el momento de hacerlo, está equipado con puertos de recarga que aceptan tanto corriente alterna como continua, por lo que se adapta a todo tipo de instalaciones eléctricas.

Para permanecer dentro de los carriles virtuales, el Autonomous Rail Rapid Transit depende de los sensores y radares Lidar, así como de cámaras especiales que se encargan de mantenerlo siempre en trayectoria.

Asimismo, el tren recurre al GPS para no salirse de un área de 3.75 metros de ancho. Todo un repertorio tecnológico para guiar a este vehículo que se mueve a través de las avenidas urbanas.


EL METROCABLE, OTRA OPCIÓN PARA MOVERSE SIN CONTAMINAR

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• Contratistas potenciales
– El plan integral de movilidad urbana debe fomentar el uso de otros sistemas de transporte colectivos, que incluyen proyectos como el metrocable, que actualmente está liderizando MiBus. Se están buscando los fondos y concretando los estudios de demanda y el anteproyecto.

Será implementado en San Miguelito, donde se necesita un sistema de transporte eficiente debido a las restricciones de topografía y disponibilidad de servidumbre en el sector, lo que lo convierte en la zona perfecta para un teleférico.

– Un total de 17 empresas de siete países participaron en un recorrido que se llevó a cabo en el distrito de San Miguelito, donde se tiene proyectada la construcción de las estaciones del metrocable, un teléferico similiar al que funciona en la ciudad colombiana de Medellín.

• Punto de partida
– La primera ruta posible para el metrocable comprende desde el corregimiento de Belisario Porras, en Cerro Batea, hasta Los Andes, mientras que la segunda podría concluir en la estación de El Crisol.

• Bajo concesión 
– El sistema de transporte de pasajeros por cable aéreo para San Miguelito será contratado bajo la figura de concesión administrativa, regulada por medio del acuerdo número 108. Así se aprobó en el Consejo Municipal del distrito de San Miguelito.

• Conexión por el aire
– El proyecto permitirá la rápida conexión de zonas residenciales y comerciales dentro del distrito con el Metro de Panamá. Esto será posible a través de un tendido que se iniciará en las proximidades de las estaciones de conexión de las líneas 1 y 2.

• Capacidad
– Una vez construido, se espera que este sistema de transporte, que será ecológico al no utilizar combustibles fósiles, tenga capacidad para transportar a 3,000 personas por hora a las líneas 1 y 2 del sistema de Metro de Panamá, alimentando así la carga de pasajeros que se mueve en los trenes que circulan por debajo y arriba de algunas avenidas de la ciudad capital.