Empeñarse en tener un futuro sin vivir un presente solo nos puede llevar a perder oportunidades y no alcanzar el futuro que deseamos.

El tiempo y la vida avanzan tan rápido que muchas veces los días, semanas y meses pasan en un suspiro. Desafortunadamente, este ritmo de vida hace que algunas veces nos desconectemos del momento más valioso, el presente.

Margaret Storm Jameson dice: «Estoy convencida de que solo una de cada mil personas conoce el secreto de vivir en realidad en el presente. La mayoría de nosotros pasamos cincuenta y nueve minutos de cada hora viviendo en el pasado, añorando alegrías perdidas, avergonzándonos por algo que hemos hecho mal (ambas cosas en extremo inútiles y debilitantes) o en un futuro que esperamos con ansias o al que tememos».

La única manera de vivir plenamente consiste en aceptar cada minuto como un milagro irrepetible, pues es eso exactamente, un milagro irrepetible.

No podemos controlar el pasado ni el futuro; cuando creemos hacerlo, nos resulta perturbador.Si vivimos en el pasado, los remordimientos del hubiera o debería nos anclan en él, traduciéndose en ansiedad y estrés que afectan nuestra salud física y mental, frenando nuestro desarrollo.

Si nos atemoriza el futuro, la pregunta sería: ¿Para qué preocuparse por algo que supuestamente va a suceder? Si no sabemos lo que pasará en los próximos cinco minutos, entonces, para qué vivir preguntándonos constantemente «¿Qué pasaría si?», «¿Y si perdiera mi trabajo?», «¿Y si faltara dinero?». Son los «si» que perturban y agobian nuestra existencia.

Vivir el presente significa estar absolutamente concentrado en lo que ocurre en este preciso momento que usted lee estas líneas; es enfocarme y medir las consecuencias de mis actos, de mis palabras, de mis pensamientos y saber que lo que yo siembre en el presente es lo que recogeré en el futuro. No podemos perdernos en amarguras de pasados y miedos del futuro. La vida es un regalo continuo de Dios, un milagro irrepetible que hay que vivirlo y disfrutarlo ahora.

QUE HACER

1. Aprenda a priorizar todo lo que el presente le esté entregando.
2. No se adelante al futuro sin vivir lo que necesita ver, cerrar, aprender y acomodar en el hoy.
3. Suelte el pasado para que pueda llegar un nuevo hoy. Tómelo solo como referencia para quedarse con las enseñanzas que aportaron las experiencias pasadas.
4. Disfrute lo que tenga hoy para que este momento sea feliz y grandioso.
5. Agradezca cada día todo lo que tiene y compártalo con sus seres queridos. Eso llenará de regocijo su corazón.
6. Deje que las cosas fluyan y no trate de controlarlo todo. Esto le permitirá estar más abierto a las oportunidades que se presenten.
7. Saboree cada instante, cada momento es único, vívalo como si fuera el primero y el último.
8. Acepte lo que llegue a su vida sin juzgarlo. La mayoría de las situaciones no son ni negativas ni positivas, son sus expectativas y experiencias las que inclinan la balanza en uno u otro sentido.
9. Intente cosas nuevas y deje de pensar en el qué dirán, en si lo hará mal o en cómo hacerlo. Simplemente hágalo. 
10. Enfrente sus problemas a tiempo, no los deje para más tarde: lo mejor es resolverlos ahora.
11. Aprenda a aligerar sus cargas, valore sus objetivos y responsabilidad equilibradamente. Es difícil vivir en el presente cuando se ha de estar trabajando once o más horas al día.

Todos estamos diseñados para vivir cambios y crecer, esa es nuestra naturaleza, evolucionar, crecer y madurar. Cambiamos de opiniones y de sueños a medida que vamos creciendo y madurando. Por eso, cambiar es natural, estancarnos en el pasado o esclavizarnos en el futuro no nos hace bien.

Joan Rivers dice: «Ayer es historia, mañana es un misterio, hoy es un regalo de Dios: es por eso que lo llamamos presente». Sáquele el máximo provecho al presente, porque sin él no hay futuro.

«Vale más un hoy que dos mañanas».


AZAEL PITTI
Presidente de Azael Pitti Training. Consultor y Conferencista.
az@recursoshumanosapt.com